08/05/1997 | 538

Convoquemos a una Asamblea Nacional para hacer el Frente de las organizaciones que luchan

Con los dos levantamientos de Cutral Co; con la gran huelga general docente de Neuquén; con las luchas de los obreros automotrices de Córdoba contra el convenio Fiat-Smata; con la ocupación de Atlántida; con las huelgas de los choferes; con los tres últimos paros generales; la situación del país y de los trabajadores ingresó en una nueva etapa.


Uno. La clase obrera le dice basta al régimen menemista, que la ha llevado a una situación desesperante como consecuencia de la desocupación masiva, la flexibilidad laboral y el encarecimiento de la vivienda, de la salud y de la educación. La clase capitalista empieza a comprender esta modificación en la actitud de las masas y por eso discute un recambio de gobierno y hasta cierto punto de política, por medio de Duhalde y el Frepaso.


Dos. La clase obrera no solamente lucha sino que también comienza a levantar un programa propio. En Neuquén se reclama terminar con el saqueo petrolero y gasífero y que los yacimientos energéticos pasen a control de los trabajadores. En Fiat, en Renault, en Atlántida, en Transportes del Oeste, los trabajadores enfrentan la flexibilidad laboral y reclaman la vigencia de la jornada de ocho horas, el salario por jornada y el aumento salarial. Los docentes atacan decididamente la falsa ‘reforma educativa’ y plantean un reorganización integral de la educación bajo el control de los docentes, los trabajadores y los estudiantes.


No solamente hay luchas, hay también una conciencia creciente de que el objetivo y las aspiraciones de esas luchas son incompatibles con el régimen actual.


Pero, tres, no solamente hay lucha y conciencia crecientes, también ha aparecido una generación de luchadores obreros que organiza esas luchas y se transforma en el vocero de sus programas. En Fiat, en Renault, en Perkins, en Tafí Viejo de Tucumán, en Jujuy, en Atlántida, en las fábricas de la zona Norte del conurbano, en la juventud estudiantil trabajadora, en la Patagonia, en San Lorenzo-Santa Fe, surge una vanguardia. Se ha iniciado una nueva época para la clase obrera.


Este desarrollo de la clase obrera ha puesto más en evidencia todavía la bancarrota de las burocracias sindicales y de los partidos ‘opositores’. La burocracia y los ‘opositores’ han sido incapaces de impulsar un movimiento de conjunto para llevar estas luchas a la victoria; prefieren la derrota de los trabajadores a la del gobierno entreguista.  La CGT sigue pactando con la UIA —ambas cúpulas apoyando la candidatura presidencial de Duhalde. El MTA ha ingresado en una crisis terminal como consecuencia de su decisión de ir atrás de Duhalde. La CTA ha dejado de criticar a la que llamaba ‘CGT empresarial’ y está buscando un ‘entendimiento’ con Daer y compañía. Se trata de un paso inconfundible hacia la disolución de la CTA y hacia su integración, unos al bloque de Duhalde, otros al del Frepaso.


Es muy claro que las organizaciones combativas de la clase obrera, sean sindicatos, delegados o partidos, debemos unirnos como gran referente nacional, con un programa, para unir las luchas; para exigir a las centrales y sindicatos que concreten el anhelo popular y llamen a un paro general y a un plan de lucha; para organizar una nueva dirección para los sindicatos, y para combatir los planes políticos del imperialismo de producir un recambio de personal gobernante para dejar todo como está.


Un objetivo fundamental de esta unidad es desenmascarar las mentiras y alternativas de los partidos patronales en la disputa electoral, y ofrecer como alternativa el programa de los trabajadores. Se impone que libremos la lucha electoral para arrancar a las grandes mayorías de la influencia de la mentira capitalista organizada.


Para todo esto, llamamos a organizar una asamblea o conferencia nacional, que discuta un programa y un plan de acción.


Llamamos a todos los luchadores y organizaciones a formar un comité conjunto para convocar a esta asamblea nacional.


Llamamos a presentar una plataforma común y candidatos en común para las próximas elecciones.


Es necesario darle una proyección consecuente a las grandes tendencias que ya operan en nuestras masas.


Convirtamos a la clase obrera en alternativa de poder.


 


1º de Mayo de 1997 – Plaza de Mayo

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