30/11/2020

Córdoba: “el 80%” de salarios y jubilaciones por debajo de la línea de pobreza

Impulsemos la lucha por el bono de fin de año, asamblea, paro y plan de lucha.

De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto para el Desarrollo Argentino (Idesa) para La Voz del Interior «el 80% de la fuerza laboral del Gran Córdoba gana menos de $40 mil». El dato surge tomando como base la medición que el Indec realizó para saber los valores de las Canasta Básica Total, que mide la línea de pobreza, y la Canasta Básica Alimentaria, que mide la línea de indigencia.

Cabe recordar que para el Indec, durante el mes de octubre, la línea de pobreza para una familia de cuatro miembros fue de $49.912 y la línea de indigencia para la misma familia tipo fue de $20.710 mensuales.

«La línea de pobreza se acerca al nivel medio de los salarios que pagan las empresas formales; esto significa que mucha gente, aun teniendo un empleo privado registrado, no logra salir de la pobreza», señaló el Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina, centro de estudios privado vinculado al ministro de Finanzas de Córdoba, Osvaldo Giordano.

En relación a los ingresos, el informe de Idesa reconoce que se presentan «situaciones muy heterogéneas». Ensaya explicaciones alrededor de las características de los ingresos (y falta de los mismos a causa de la desocupación), el «empleo de baja calidad» sin aportes jubilatorios ni cobertura de salud, aunque, contrastando los datos de Indec, es evidente que la línea de pobreza supera también a un empleado asalariado «en blanco».

Según lo publicado en La Voz, Idesa sostiene en su informe que «entre el primer y segundo trimestre de este año, en el Gran Córdoba se perdieron 103 mil empleos: 51 mil fueron a engrosar la fila de desocupados y otros 52 mil pasaron a la inactividad, esto es, dejaron de buscar empleo».

Además, siguiendo la citada fuente «casi 549 mil hombres y mujeres que lograron mantener algún tipo de actividad laboral (asalariados públicos y privados, informales, cuentapropistas y patrones), la pandemia se sintió en el bolsillo: en junio, 83 por ciento del total de ocupados quedaron con un salario por debajo de los 40 mil pesos mensuales».

Más preocupante es la situación de la clase trabajadora jubilada, que a merced de las medidas de brutal ajuste de los gobiernos de Alberto Fernández o Juan Schiaretti (sea el caso nacional o provincial), las y los jubilados nacionales y de la provincia son víctimas del mazazo digitado por el FMI en sus haberes y derechos previsionales. En lo que va del año con los aumentos por decreto los «beneficiarios» de Anses han sufrido una pérdida de 72.000 millones de pesos, mientras que a los provinciales se les redujo su jubilación al 67% del salario bruto del trabajador activo, es decir un quita del 15% que liquidó la conquista histórica del 82% móvil.

Línea de la pobreza vs. Salarios

La comparación del informe recurre al dato de «mediana» de los salarios formales. La «mediana» no es el promedio, sino el nivel del salario que se sitúa exactamente en la mitad de una determinada distribución de ingresos. Por debajo de esa cifra queda la mitad de los casos y por arriba la otra mitad.

Así, en base a información del Ministerio de Trabajo y el Indec, Idesa calculó que en el año 2000 la mediana del salario privado registrado, actualizada a valores de hoy, era de $43.000, en tanto que la línea de pobreza para una familia de cuatro miembros era de $37.000, también a valores actuales. De este modo, la «mediana» del salario formal era 15% superior a la línea de pobreza.

Idesa toma luego la mediana salarial formal del último mes para el que hay información disponible, agosto, cuando su valor era de $48.000, mientras que la línea de pobreza de una familia tipo era de $ 45.000. Esto es, el salario «mediano» formal superaba en apenas 6% la línea de pobreza.

En base a ello, dado el rezago en la información sobre los salarios formales y la rápida evolución de los precios, reflejada en los valores de la Canasta Básica Total, el informe afirma que salarios formales y jubilaciones van quedando por debajo de la línea de pobreza; incluso un 50% de los jubilados cobran la mínima, menos de $20.000, por debajo de la línea de la indigencia.

En esta situación crítica, el gobierno de Alberto Fernández agudiza el ajuste acicateado por el FMI cancelando el IFE, acabando los ATP, impulsando un Aporte Solidario que quita migajas a una escasísima minoría de ricos, para repartirla al resto de los ricos; mientras hay en curso un nuevo robo a las jubilaciones. Tenemos por lo tanto un sistemático plan de ajuste hacia el conjunto de clase trabajadora.

Cómo seguir

Desde la Coordinadora Sindical Clasista se impulsa la estratégica consigna de paro nacional y plan de lucha para derrotar el ajuste. En este punto el planteo de un bono de fin de año es un camino reivindicativo a seguir para empujar a la lucha al movimiento obrero ocupado y desocupado.

Bien visto el bono expresa las paritarias a la baja con las que se viene liquidando el salario como resultado de la entrega de la burocracia sindical que no movió ni un dedo; continúan declarando contra Macri, cuando bajo el gobierno nacional de Alberto Fernández y los gobernadores están imponiendo salarios y jubilaciones bajo la línea de pobreza.

En este marco, es necesario impulsar a fondo la lucha por el bono mediante asambleas, paro y movilización. En esa línea ya se vienen desarrollando una perspectiva de lucha por parte de las y los jubilados y trabajadores de la salud, que fueron a un parazo. Ese es el camino, unidad de la clase obrera, para abrir paso a un curso político y reivindicativo desde el campo de los y las trabajadoras ocupadas, desocupadas y jubiladas.

 

 

   

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