Políticas
1/9/2026
“Córdoba (no) Impulsa”, la medida de Llaryora para intentar despegarse de Milei
El gobernador ajusta salarios y jubilaciones mientras acuerda subas de servicios por encima de la inflación.

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El gobierno de Martín Llaryora anunció “Córdoba Impulsa”, un programa provincial para compras en cuotas sin interés con tarjeta Cordobesa y créditos para comercios y Pymes; además, anunció una medida especifica en relación al endeudamiento familiar. El anunció no representa una salida de fondo para las familias trabajadoras, bien visto es parte de un marketing electoral. Veamos.
El plan del gobernador apunta a reactivar las compras en los supermercados o farmacias, pasando de 4 a 6 cuotas “sin interés”; no obstante, el programa presupone que se siga usando la tarjeta para comer, una deuda que se va acumulando; esto tiene un límite y expone el fracaso del plan económico en curso evidenciado en el endeudamiento familiar.
También el gobierno establece créditos de hasta 10 millones de pesos para capital de trabajo para comerciantes y Pymes, con un plazo de 36 meses a una tasa fija del 33%, y con un cupo total de 20.000 millones de pesos. Pero esto no altera el curso de la economía marcado por una caída del consumo, con el consecuente cierre de comercios.
En cuanto a la “refinanciación” para las deudas de las familias se ofrece un 35% de tasa fija. El gobierno dice que esa financiación no se consigue en el mercado, pero omite que el porcentaje a facturar no guarda relación con los ingresos populares y que se trata de una reestructuración sobre la que ya pesó otro monto de interés que recae sobre los bolsillos de las familias.
La política del gobierno mantiene a las familias bajo el peso de una deuda que es producto de que los salarios no alcanzan para cubrir los gastos elementales mientras las entidades financieras embolsan fortunas con tasas altísimas. Todo esto en lugar de aumentar los salarios, y este es el punto central que el programa de Llaryora no responde mientras impulsa que las familias tomen más deuda.
Cae el salario, avanza la morosidad
“La vuelta al consumo es tan importante para nosotros que vuelva a comprar en los comercios y los negocios, en un momento de recesión y de baja del consumo como el cual estamos”, dice el gobernador en momentos en que quiere imponer a judiciales un salario que a gran parte de los mismo no los saca de la pobreza. Más cinismo no se consigue.
Llaryora anunció las mencionadas medidas ante el pico de morosidad, mientras Milei y Caputo salieron a dar garantías a los bancos y Galperin. Es claro que con la iniciativa busca despegarse luego de haber apoyado medidas centrales del presidente Javier Milei: reforma laboral, Ley de bases, sucesivos blanqueos, etc.; y hasta votó un Rigi provincial para favorecer todavía más a los capitalistas.
Así y todo, cruje el modelo Milei; en las últimas semanas cobró mayor relieve la crisis que atraviesan las familias trabajadoras endeudadas. Además, el consumo se desploma acicateado por la pérdida de poder adquisitivo de los ingresos populares. En este escenario hay menos producción, menos generación de puestos de trabajo formales, cierres de empresas y despidos masivos.
El gobernador dice al presentar “Córdoba Impulsa” que en la provincia “no nos quedamos de brazos cruzados y usamos todas las herramientas que tenemos para acompañar a los cordobeses”. Pero si la morosidad avanza es en gran medida porque los salarios perdieron poder adquisitivo (vale la reiteración), y en esa orientación el gobernador también es responsable.
Llaryora es Milei
En Córdoba crece la precarización laboral, caen los salarios públicos y privados, de acuerdo a una estimación de Otes: “UOM y Smata lideraron las caídas, con un retroceso real del 2,1% cada uno”. En comparación con noviembre de 2015 muestra un deterioro todavía mayor. Los trabajadores de las automotrices encabezan la caída histórica (−55,5%), seguido por Prensa (−48,1%) y Comercio (−32,4%). Los demás salarios relevados acumulan pérdidas cercanas al 20%.
Los docentes tienen salarios que no salen de la pobreza, a judiciales no le recomponen salarios, y la misma suerte corren el resto de trabajadores del Estado. En efecto, el gobernador pasó la motosierra sobre salarios y jubilaciones, y ese es el punto central que ningún anuncio oficial puede disimular.
Tarifazos en Córdoba: los servicios suben hasta 20% por encima de la inflación, titulamos en Prensa Obrera un artículo en el que marcamos que la suba de servicios es un elemento central del ataque a los ingresos populares. De esto, Milei y Llaryora también son responsables.
Sin dudas que la pérdida de poder adquisitivo se produce por las conducciones sindicales burocráticas que no luchan en defensa del salario. Los anuncios de Llaryora fueron revindicados por el burócrata sindical Roberto Cristalli, quien entregó la paritaria avalando la represión e infiltración de la asamblea docente, dando otra muestra de su adicción al partido gobernante.
Llaryora busca delimitarse de Milei, aun cuando tejió un pacto en función de una política de reelección para ambos oficialismos. Por lo demás, la recuperación del consumo popular vendrá de la mano de la pelea por los salarios y jubilaciones, en la ruta de un plan de lucha por la huelga general. Organicemos la intervención de frente único de trabajadores para abrir un curso político reivindicativo desde el campo de la clase obrera.




