08/07/1999 | 634

Crece el frente patronal devaluacionista

La Fundación Capital se ha sumado al planteo devaluacionista que gana cada vez más adeptos entre la gran patronal. Martín Redrado, su director, está vinculado a los grandes fondos de inversión y compañías de salud de EE.UU., y efectuó su planteo en la reunión anual de los banqueros realizada dos semanas atrás.


Redrado propuso «establecer bandas de fluctuación» para el peso y sustituir el respaldo en dólares por una «canasta de monedas» (dólar, euro y yen). Como Europa y Japón siguen una política de devaluación frente al dólar, el cambio de la reserva significaría una devaluación del peso.


Como Redrado pretende que Brasil aplique un régimen cambiario similar para que la relación entre el peso y el real se mantenga estable, antes debería establecerse si el peso se devalúa frente al real para compensar la desvalorización del 50% que sufrió la divisa brasileña.


Redrado recoge el planteo de los grandes grupos patronales que comentamos en Prensa Obrera (Nº 631, 17/6). Allí señalamos que Techint, Arcor, Macri, Pérez Companc y Bridas habían planteado «que las monedas de los cuatro países deberán empezar a variar entre sí con un margen de amplitud establecido a priori por el bloque, nadie podrá devaluar más allá de un nivel pactado previamente».


Para la gran patronal argentina, la devaluación es necesaria para abaratar las exportaciones y para poder competir con Brasil.


Un ex banquero, Conrado Helbling, propuso en La Nación (28/6) no seguir perdiendo el tiempo con el Mercosur y negociar directamente una integración económica con Estados Unidos. Roberto Alemann, en Clarín (27/6), denunció las posibilidades de un acuerdo de la Argentina con la Unión Europea, porque están condicionadas a un arreglo de las disputas comerciales entre EE.UU. y Europa; pero el mismo condicionamiento lo tiene una integración con Estados Unidos.


Con la misma ilusión con que se aferró en su momento a la convertibilidad, la burguesía argentina cree que la devaluación coordinada con sus socios del Mercosur le permitirá reinsertarse en el mercado mundial. Pero es el propio mercado mundial capitalista el que está en crisis: sobreproducción, deflación, reducción de la tasa de ganancia e incluso quiebras masivas.


El fracaso de la reciente cumbre de presidentes del Mercosur y la Unión Europea confirma esta impasse. La salida no se encuentra entre las alternativas capitalistas sino en la alternativa anti-capitalista.

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