27/12/2015 | 1395

Cresta Roja: ni vaciamiento ni desguace

Defendamos los puestos de trabajo, el salario y el convenio


En el acuerdo establecido con los trabajadores de Cresta Roja, el gobierno provincial se ha comprometido a pagar apenas 6.000 pesos en enero y sólo por ese mes. Los compañeros no han recibido ningún refuerzo durante diciembre, con excepción de una bolsa navideña. Se trata de sumas exiguas que apenas representan un 40 por ciento de lo que venían cobrando. Este estrangulamiento es deliberado. La plata para pagar los quincenas constituye un “vuelto” si lo comparamos con las sumas multimillonarias que el gobierno acaba de otorgar a diferentes sectores patronales La negativa del Estado a hacerse cargo de los salarios apunta a quebrar por el hambre el conflicto y preparar las condiciones, en el marco de una situación desesperante, para hacer pasar una salida bajo cláusulas leoninas y lesivas a los derechos de los trabajadores.


 


El gobierno de Vidal ha reiterado que la solución está en el “ámbito privado” -es decir, que habría que encontrar un comprador dispuesto a hacerse cargo de la empresa. Pero se omite el hecho que la condición previa, como ha vuelto a trascender en los medios de información , sería desprenderse de una parte importante del personal, una rebaja salarial sensible, e incluso proceder a una desguace En la actualidad, Cresta Roja cuenta con 3.100 empleados en forma directa y se amplía a 5.000 si se cuentan las granjas y los molinos que proveen la materia prima.


 


“La venta de la quebrada avícola Cresta Roja podría ser larga, difícil, y llevar a un desguace de la empresa” (La Nación, 23/4).


 


Lo cierto es que mientras el gobierno se niega a hacerse cargo de los salarios, ya ha adelantado que darían amplias facilidades y ventajas a quienes la compren “Hoy entre los principales acreedores en el proceso judicial figuran la Afip, Arba y varios bancos estatales. Se descuenta que la deuda con los organismos del Estado y bancos debería ser refinanciable a muy largo plazo, caso contrario la firma no será viable” (La Nación, ídem). En otras palabras, la deuda quedaría licuada y en los hechos, absorbida por el Estado. Como se ve, varas muy distintas, según de quién se trate.


 


De todos modos, después de haber señalado que había interesados en lista de espera, ha transcendido que varios de los supuestos compradores se habrían pinchado. No hay que descartar que varios grupos económicos estén especulando con arrancar aún mayores concesiones por parte del Estado. Lo única oferta firme que se conoce hasta ahora proviene del Sindicato de la Carne (Sigba), que plantea una propuesta para crear “una sociedad participada entre los trabajadores, el Estado y la firma privada Proteínas del Atlántico Sur SA, de origen argentino”.


 


La propuesta sindical es por etapas. “En una primera fase pondría en funcionamiento una planta de procesamiento de vísceras y plumas que Cresta Roja tiene en Ezeiza y se reabriría con 150 operarios. Luego tomaría la planta número 2 de faena, que está al lado, con unas 1.000 personas” (ídem). En caso de prosperar esta variante, estaríamos frente a una verdadera masacre.


 


Frente a estas salidas leoninas, hay que reclamar que el Estado pague integralmente las quincenas en lugar de las cifras que vienen otorgando a cuenta gotas. Rechazar la actual política de extorsion y las cláusulas leoninas que se están cocinando.


 


Cualquier solución que se arbitre debe tener como condición previa la estabilidad del 100 por ciento del personal, el respeto integral de los salarios y el convenio. Esto pone a la orden del día la necesidad de conformar un comité integrado en forma paritaria por representantes del Estado provincial y nacional, por un lado, y de los trabajadores, por el otro -tal cual está plasmado en la presentación realizada por el Partido Obrero y el Frente de Izquierda en el Congreso-, que debería velar por el cobro regular del sueldo de todos los trabajadores y garantizar la continuidad laboral de la fábrica y la reactivación integral de la plantas y de toda la cadena de producción.


 


¡Viva la lucha de los compañeros de Cresta Roja! Ningún despido ni vaciamiento, ni ajuste ni desguace. Que la crisis la paguen los capitalistas.

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