Políticas

18/12/2003

|
830

Crisis en la política “social”

El Ministerio de Desarrollo Social (Alicia Kirchner) concentrará a partir del 1º de enero la totalidad de la asistencia social. Para ello pretende crear un “registro único para los beneficiarios”. Se trata de una medida que anunciaron en su momento, sucesivamente, la Alianza, Duhalde y el gobierno actual, sin poder llevarla a la práctica.


Presentada en nombre de la transparencia, pretende depurar el padrón de Jefes y Jefas, para aplicar la política de ajuste. “En Trabajo dicen que, en el interior del país, 500.000 beneficiarios del Jefes y Jefas de Hogar se dieron de baja en el último mes” (Infobae, 27/11).


Pero el “registro único” es casi una medida de marketing en relación a otra medida anunciada: “El registro estará acompañado por la reformulación de los consejos consultivos municipales… Con este punto, buscará sacarles el manejo de los planes a los intendentes y a las organizaciones piqueteras…” (ídem).


El gobierno nacional se ha dado cuenta de que los consejos consultivos (intendentes, punteros, organizaciones no gubernamentales – ONG – y empresarios) han fracasado y que una enorme franja de la población repudia a los intendentes y a sus punteros.


El gobierno se propone reemplazar los consejos por las ONG, incluyendo a las del clero y a las de la Ftv (Cta) y Ccc, tal como lo exige el Banco Mundial que las supervisa. Se trata de la privatización de la asistencia social. A través de las ONG los grupos capitalistas y el imperialismo pueden pasar por encima de los gobiernos y condicionar su gestión. Las ONG responden a los intereses de los capitalistas e instituciones que las financian (y por esta vía evaden impuestos, blanquean dinero e infiltran el movimiento popular).


Pero el gobierno quiere, por esta vía, disputar una base social propia en territorio bonaerense u otros distritos. En las escasas horas en las que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, estuvo a cargo del Ministerio de Economía, por la operación de una várice, firmó un decreto de necesidad y urgencia que asigna fondos sin techo presupuestario para “otorgar subsidios y subvenciones a personas físicas o jurídicas sin fines de lucro, autorizadas para funcionar en el territorio nacional y que se dediquen a la atención de necesidades de la población” (La Nación, 13/12).


Los intendentes y el duhaldismo


Alberto Balestrini, al momento de reasumir como intendente de La Matanza, denunció violentamente al gobierno nacional por la baja de 2.900 planes sociales en el distrito y la incorporación de otros tantos “sin que pasaran por el Consejo de Crisis” (La Nación, 13/12) que integran, en forma estelar, la Ftv y la Ccc. Días antes, Juan José Mussi, intendente electo en Berazategui y figura eminente de la patota bonaerense, había apoyado furiosamente el planteo de terminar con la “mano de seda” con los piqueteros (“todos pensamos lo mismo que Duhalde”), reclamando un “trato duro” y que los planes de empleo “sean derivados al municipio”. De este modo, los consejos consultivos que debían monitorear desde su origen el plan Jefes y Jefas “reanudarían la creación de programas de empleo para beneficiarios”. Es una alusión al empleo de mano de obra a 150 pesos en las comunas y al subsidio por esa cifra a los capitalistas que declaren emplear a Jefes y Jefas ( La Nación, 30/11).


Fracaso


Pero la política que proponen los intendentes peronistas (y de la que Chiche Duhalde es la principal fogonera) viene de fracasar. Lo reconoce el propio Mussi: “Muchos líderes de sociedades de fomento, que se vinculaban con la gente, se terminaron cansando y se alejaron: los consejos consultivos se vaciaron” (ídem). En La Matanza el Consejo de Crisis no existe como tal, es sólo la fachada del “pacto social” entre Balestrini, la Ftv y la Ccc.


El alerta de Mussi y los intendentes revela que hay un movimiento de cuestionamiento del liderazgo del peronismo en las barriadas. Sociedades de fomento que eran “cuevas” de punteros están siendo recuperadas por frentes liderados por organizaciones piqueteras, y existe un proceso creciente de fusión con los reclamos de vecinos y trabajadores. A esto alude Mussi cuando dice que “preocupa la aparición de dirigentes que nadie sabe de dónde salen” y “generan enormes problemas municipales” (ídem).