Políticas

28/4/2024

Cristina, otra vez contra la docencia

En lugar de llamar a defender la escuela pública, retomó los ataques de cuando fue presidenta.

Empatía con Milei después de la marcha universitaria.

En su reaparición, la expresidenta y vice del gobierno que dejó una pobreza del 42% y los salarios docentes por debajo de la línea de pobreza, no llamó a derrotar el ajuste de Milei sino que volvió con su descalificación a la escuela pública. En un acto en la localidad de Quilmes con la intendenta Maira Mendoza, Cristina Kirchner dijo que “en la escuela la verdad es que tenemos que rediscutir todo eso, sobre todo primaria y sobre todo secundaria. Yo quise tal vez entablar una discusión allá por el 2012 y me sacaron a los bolsazos”.

“Se acuerdan aquel mensaje del 1 de marzo en donde fui muy criticada”, declaró. ¿Qué fue lo que dijo la entonces presidenta? Que los docentes eran vagos y cobraban mucho. Es una empatía inevitable con Milei, cuando la movilización educativa del martes 23 le impuso un golpe enorme que no pueden ocultar ni los medios ensobrados del gobierno y de la burguesía.

Fue en una apertura de sesiones del Congreso en que con mentiras buscaba deslegitimar los reclamos de la docencia: “No digo que sea la panacea, no digo que estén perfecto, pero para trabajadores que gozan de estabilidad frente al resto de los trabajadores por ejemplo, que cuando no anda la fábrica se le cierran la persiana y los echan; por el tiempo que también tienen, cuatro horas frente a la jornada laboral obligatoria de ocho horas para cualquier trabajador, frente a la suerte también -porque siempre fue así y está bien que sea así- de tres meses de vacaciones frente a trabajadores que tienen vacaciones mucho más reducidas” (Chequeado.com, 2012).

Pero la realidad mataba relato, también entonces. En su propia provincia, Santa Cruz, en 2012 el gremio Adosac informaba que “un docente recién ingresado cobra 4.200 pesos –sin asignaciones familiares”; cuando un estudio un estudio señalaba que “para fin de año pasado la canasta valía 12 mil pesos. Esto alcanzaba a cubrir las necesidades básicas de una familia tipo (padre, madre y dos hijos) e incluye alquiler, el cual como mínimo sale 3 mil pesos” (Tiempo Sur, 8/7/2012).

La realidad de Santa Cruz era la de toda la docencia del país, que aún la pasaba peor, porque en el resto de las provincias el salario está carcomido por porcentajes en negro, cuestión que los santacruceños revirtieron con huelgas masivas que impusieron el blanqueo de todas las sumas, -lo que desde el kirchnerismo siempre se quiso revertir.

Lo de las cuatro horas de trabajo –con ese salario de pobreza- y los tres meses de vacaciones, también era burda falsedad.

Una defensa de Milei

Las palabras de CFK no fueron un exabrupto. Cristina sabe bien de qué se trata. El descrédito a la educación pública –sobre todo primaria y secundaria como dijo (después de la marcha del 23 de abril no podía decir ni mu sobre la educación universitaria)- es la política que utilizó el facho de Milei para atacar a las universidades, y de esa forma hacer válido el ajuste que pretendía perpetrar. Igual que en el empleo público.

Defendió no sólo al ajuste de los propios, lo hizo también con los para nada nac&pop como el gobernador derechista del PRO de Santa Fe, Pullaro, señalando que “creo que tenemos que comenzar a discutir estas cosas. Yo escuchaba el otro día al gobernador, creo que de Santa Fe, que dijo cuando se hizo cargo que tenía un problema porque tenía un 23, 25% de los recursos que destinaba a los salarios docentes, al sector docente que estaba pagando y que no concurrían por suplencias, por licencias, por lo que por lo que tenemos que discutir en serio. Porque los recursos son escasos y tenemos que hacerlos valer” (Infobae, ídem).

Más derechista no se consigue. Con esto, Cristina sale fundamentalmente a la defensa de Milei descalificando las luchas y huelgas docentes que precedieron la gran marcha universitaria y que en el pasado, al igual que el martes 23 la gran marcha universitaria, canalizaron mucho más allá que los reclamos educativos.

En 2005, la gran huelga docente de Salta –la de “las tizas no se manchan de sangre”, por la brutal represión del gobernador peronista Juan Carlos Romero-; las grandes huelgas santacruceñas de 2007 y de 2011 -la primera de las cuales le costó la renuncia al gobernador Carlos Sancho-, y la heroica huelga de Neuquén en 2007, que costó la vida de Carlos Fuentealba, entre muchas otras, fueron canales de expresión de luchas que se convirtieron en reclamos que representaban al conjunto de los trabajadores de sus provincias.

A esto se refiere el editorial político de Clarín del día 24 de abril pasado, cuando titula “El primer timbre sonó en  el gobierno”.

Esta lucha la seguimos hasta derrotar a Milei

Entre los que sí aplaudieron a Cristina en Quilmes se destacan Axel Kicillof, el gobernador de Buenos Aires, y Hugo Yasky, el secretario general de la CTA de las y los Trabajadores. El peronismo de Cristina, los gobernadores y la burocracia sindical avaló una descalificación contra las y los trabajadores de la educación que los hace cargo del derrumbe educativo de sus gobiernos, en medio de la avanzada más brutal de la historia de parte del liberfacho y los capitalistas contra la educación pública, que las y los trabajadores debemos repudiar.

Al igual que el peronismo y la burocracia sindical, los rectores de todos los colores, pero especialmente los radicales, de la mano del vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti, están poniendo freno a la gran lucha universitaria que conmovió al país e hizo temblar a Milei.

En la universidad, en la educación provincial y en el conjunto de los reclamos populares, desenvolvamos una lucha común, con independencia de la burocracia sindical y todos los partidos opositores patronales, reclamemos el paro nacional con plan de lucha hasta derrotar el ajuste de Milei y los gobernadores.

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