21/07/2005 | 909

Cromañon: La Comisión Investigadora negocia el dictamen

La Legislatura porteña acaba de aprobarle a su propia Comisión Investigadora de la masacre de Cromañón una prórroga de diez días para emitir el dictamen final. Esto ocurre luego de las versiones sobre un “encuentro (de miembros de la Comisión) con el presidente Néstor Kirchner, en que el primer mandatario habría pedido tiempo para evaluar las conclusiones a las que llegue la Comisión antes de comprometer su palabra” (Noticias Urbanas, 8/7). También para los derechistas, que dominan la Comisión, la “gobernabilidad” de la Ciudad está por encima de todo. Por eso, se inclinan por “realizar un dictamen absolutamente técnico, muy contundente, sin conclusiones politizadas” (ídem), como sería recomendar el juicio político a Ibarra. La “licuación” de las responsabilidades políticas de la masacre está en marcha.


Pero la postergación del dictamen está también asociada a la lucha política que ha estallado en torno de la fecha de los comicios a legislador. Ibarra está extorsionando a Kirchner con desdoblar las elecciones legislativas, debido a que éste se niega a “colgar” legisladores ibarristas en la lista de Bielsa. Con el desdoblamiento, Ibarra volcaría el aparato de punteros y funcionarios barriales a favor de su lista local. La última fecha posible para que Ibarra convoque a elecciones simultáneas es el 25 de julio, y el dictamen de Cromañón ha sido pasado… para el día 29. Las conclusiones de la Comisión han quedado reducidas, así, a un arma de extorsión sobre Aníbal Ibarra.


Este nuevo “megacanje” —impunidad a cambio de “gobernabilidad”— también parece haber ganado a la “Justicia” ordinaria que interviene en Cromañón: la esperada citación a Ibarra se ha postergado, ya que “el juez va a esperar los tiempos políticos, va a ir despacio, para que pasen la feria judicial y las elecciones” (Clarín, 18/6).


Los Ibarra, Macri y Kirchner-Bielsa han hecho de la masacre de Cromañón una moneda de cambio en la lucha de punteros por la “caja” de la Ciudad. Carrió no ha dicho una palabra sobre la postergación del dictamen de la Comisión, por la sencilla razón de que ella también tiene montada su propia conspiración: ungir al delarruista Olivera como vicepresidente de la Legislatura y eventual sucesor de Ibarra, para después de los comicios. Tampoco hemos escuchado denunciar este pacto de impunidad a los flamantes seguidores de Alicia Castro.

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