31/10/1996 | 517

Cuando el ‘Chacho’ por la boca muere

A diferencia de sus amigos centroizquierdistas de Brasil, que impulsaron la destitución de Collor; e incluso de sus colegas norteamericanos, que usaron los medios a su alcance para poner fin al gobierno de Nixon; a diferencia de éstos, el ‘Chacho’ Alvarez quiere que Menem se quede hasta el final. Así se lo dijo a Clarín (29/10), aunque, hay que reconocerlo, la Fernández Meijide lo venía diciendo desde hace tiempo.


«Chacho, transcribe Clarín, dijo ayer que el Presidente ‘tiene que terminar su mandato, porque de lo contrario nunca vamos a terminar de afianzar la democracia’». Es decir que Menem representa el afianzamiento de la democracia. ¿Curioso, no? En todo caso, muy revelador de lo que representa el Chacho.


¿Por qué, nos preguntamos, la continuidad del régimen de los decretos de necesidad y urgencia; de la digitación de los jueces y de los fallos judiciales; de la confiscación económica de los trabajadores y jubilados; del desconocimiento de los derechos y conquistas de éstos; del envío secreto de armas a países en guerra o a pueblos envueltos en una guerra civil; del envío de tropas al Golfo, sin autorización parlamentaria; de la entrega del petróleo en Malvinas a cambio del reequipamiento secreto de la Marina por parte de Gran Bretaña; por qué, nos preguntamos, la continuidad de semejante régimen de gobierno, representaría un «afianzamiento de la democracia»?


Alvarez salió a respaldar la continuidad de Menem en respuesta a la afirmación de Cavallo de que la economía podía soportar un cambio de presidente. Un mínimo de lógica nos lleva a la siguiente conclusión: Cavallo quiere que siga la entrega pero no quiere que siga Menem, mientras que el ‘Chacho’ quiere que siga Menem y, por lo tanto, la entrega.


La identidad que estableció el máximo dirigente del Frepaso entre la continuidad de Menem y el ‘afianzamiento de la democracia’, equivale a un apoyo incondicional al riojano. Es evidente que el ‘Chacho’habla para el ‘establishment’: mientras éste no decida lo contrario, Menem equivale al ‘afianzamiento de la democracia’.


Porque, ¿qué quiso decir, si no, el ‘Chacho’, cuando le declaró a Clarín que «para tener una democracia afianzada hay que ser muy prudente»? Un desocupado o un obrero que gana 400 ó 500 pesos por mes, no podría advertir las ventajas que hoy le depararía ser ‘prudente’. Por el contrario, comenzaría a darse cuenta de que el camino de la ‘prudencia’ no lo ha llevado a nada y que sería mejor usar un poco de audacia. Que esto es lo que está ocurriendo con muchos trabajadores, lo demostraron las huelgas del 8 de agosto y del 26 y 27 de setiembre pasados. ‘Prudente’, para el Chacho, Meijide, Bravo y Solanas, fue votar a favor de la intervención a Santiago del Estero, en diciembre de 1993, pero esto, lejos de ‘afianzar a la democracia’, reintrodujo la dictadura de los caciques justicialistas expulsados por el santiagueñazo y una ola de persecuciones políticas y sindicales que no tiene equivalente en ninguna otra provincia argentina.


A Menem le salió un Jorge Yoma en el Frepaso, pues la declaración de Alvarez lo ha convertido en uno de los principales aliados suyos en la presente crisis política. El ‘Chacho’ ha operado un doble ‘arrepentimiento’: arrepentido de no haber votado la ‘ley de convertibilidad’, ahora denuncia como ‘desestabilizante’ la denuncia contra la corruptela oficial —que, en última instancia, debería llevar al juicio político a Menem y, por lo tanto, al ‘afianzamiento de la democracia’, discontinuando su mandato. Esto permite entender por qué los dirigentes de la UCR y del Frepaso caracterizan a la crisis política creciente como una ‘interna’ del justicialismo —es decir, una pelea en la casa del vecino, en la que es mejor no meterse.


Es un crimen defender a Menem contra Cavallo en nombre de la ‘democracia’; auténticamente democrático es, por el contrario, plantear una política para que los trabajadores pongan fin al régimen de Menem y Cavallo.

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