23/03/2011 | 1169

De Cámpora a La Cámpora

Entrevista a Jorge Altamira en revista La Tecla - Versión completa

La muerte de Néstor Kirchner avivó ciertas fuerzas y organizaciones que dicen copiar el discurso setentista, ¿qué opina de esta afirmación?

-La reivindicación del discurso setentista, por parte de algunos grupos kirchneristas, es por lo menos vergonzante, porque no está asumido como tal por ninguna de las expresiones oficiales o de gobierno del kirchnerismo. El discurso setentista era formalmente revolucionario, hablaba de «toma del poder» y de «socialismo», aunque fuese «nacional»; el sucedáneo de hoy es conservador, como se manifiesta en la justificación del pago de la deuda externa usuraria, incluso con el dinero de la Anses. O en el apoyo a la alianza entre CFK con los pulpos mineros internacionales.

-¿Cómo toma las expresiones, caso Pino Solanas, que afirman que el kirchnerismo milita con la chequera y la tarjeta de crédito?

-La caracterización de Solanas es correcta: lo que le falta agregar es que la financiación del gasto con emisión y la expansión del consumo por medio del crédito, que se realiza a tasas usurarias y se financia con endeudamiento extranjero, lleva a una explosión económica y a una reiteración de situaciones políticas prerrevolucionarias. El programa de Proyecto Sur es ajeno a esa perspectiva.

-¿Qué diferencias y similitudes (si las hay) encuentra entre la militancia de los ’70 y la que el kirchnerismo dice llevar a la práctica?

-No hay que endiosar la militancia de los ’70: la consigna Perón Vuelve, tal como lo previó la corriente del Partido Obrero, fue esencialmente contrarrevolucionaria, pues ofrecía la única salida disponible al impasse histórico de la burguesía a partir del Cordobazo. Perón fue el autor político-intelectual de la Triple A y protector de las fuerzas armadas golpeadas por su fracaso en el gobierno. Por esta vía, Argentina acabó llevando al poder a la dictadura militar más sangrienta de la historia. Ninguna corriente setentista ha hecho aún este balance, menos la que reivindica aquella militancia. Pero entre La Cámpora y la JP setentista media la diferencia que hay entre una corriente incubada desde el poder y otra que nació en el llano contra el poder; entre una que se proclamaba socialista y otra que hace trabajo clientelar asistencialista y que defiende un programa de asistencialismo; y entre una que luchó contra la burocracia sindical y otra que hace un frente con la Juventud Sindical, que prohijó los crímenes de militantes en los ’70.

-Los «K» utilizaron el discurso del ’70 para instalarse y captar el gusto del progresismo, ¿se debió a una estrategia política o a una postura genuina del gobierno -sea Néstor en su momento y Cristina hoy- de implementar ideas de sus años de juventud?

-El militantismo K es un recurso político de emergencia: en los ’90 fue privatizador y menemista y en diciembre de 2001 apaleó militantes en Río Gallegos. Aún hoy defiende a muerte las privatizaciones en energía y en petróleo. El matrimonio entre diferentes sexos ha sido adoptado incluso por la derecha: lo acaba de recomendar el Wall Street Journal al partido republicano, y de adoptarlo la corriente fascistizante del italiano Giancarlo Fini. Es un recurso político reaccionario, esto porque busca prevenir que las masas sean ganadas por la izquierda o el clasismo -como lo demuestra el acto de reivindicación de la burocracia sindical, en la cancha de River, el pasado 15 de octubre.

-La inclusión de cuadros de La Cámpora, ¿es un plan para atraer el voto juvenil o hay una real capacidad de quienes son integrados como funcionarios del gobierno? ¿O ninguna de ambas y sería todo rosca política?

-¿No cree que estos movimientos que dicen reportar a los ’70 no buscan demasiados lugares políticos tanto en Nación como en provincia, con constantes presiones?

-La Cámpora es un intento de regimentar a la juventud desde el poder; sus dirigentes no son cuadros, o sea en función de un proyecto político, sino todos funcionarios, cuyo proyecto es seguir agarrados a la teta del Presupuesto nacional.

-Usted, con sus compañeros de los ‘’70, llevaron adelante el proceso militante durante la dictadura en las canchas de fútbol (sobre todo, su querido Globo), ¿cómo ve que se desarrolla la militancia del gobierno hoy, que pasa más por los medios que por las bases y los barrios?

-No recuerdo haber militado contra la dictadura en las canchas, salvo algunas manifestaciones de repudio a ella hacia el final. Observa que la actividad (reclutamiento) de La Cámpora y los piqueteros cooptados por el gobierno en los barrios está armada en función de planes asistenciales. Hacia allí dirigen también a los que reclutan en el medio estudiantil. Entre el estudiantado, la batuta la lleva Carta Abierta, que da letra a los movimientos K. Es común en el nacionalismo ir a los barrios y dejar las fábricas y sindicatos a la burocracia sindical.

-Pedraza cayó preso como Fernández y Díaz, ¿esto sería un avance en la lucha que llevó adelante el PO para esclarecer el crimen de Mariano Ferreyra?

-Desde el gobierno nacional arguyen que la detención de Pedraza es un avance en la división de poderes ¿comparte el criterio del kirchnerismo?

La camarilla de Pedraza integra una coalición económica y política con los K en los ferrocarriles urbanos, en el Belgrano Cargas y en la secretaría de Transporte. CFK la bendijo en noviembre de 2009, cuando inauguró un policlínico con Pedraza, y en el acto en River. Esta coalición, que sigue aún hoy, convierte al gobierno en responsable general o último de los crímenes que comete la burocracia sindical. Hay que sumar a esto la defensa, por parte del Estado, de un régimen que estatiza a los sindicatos por medio de una burocracia empresaria.

-La crisis en Libia deja en claro el profundo proceso revolucionario que está teniendo el mundo árabe, ¿la posible caída de Gaddafi puede traer consecuencias desestabilizadoras para el resto de la región, como Yemen, Barhein, Arabia Saudita, Kuwait, Jordania?

Las revoluciones árabes ya han modificado fuertemente la situación mundial, y debilitado el poder internacional del imperialismo. Esas revoluciones ya ejercen una influencia político-moral, como ocurre en la lucha de los sindicatos norteamericanos en Wisconsin, Ohio e Indiana. Lo mismo ocurre respecto de las naciones europeas mediterráneas, que ya se encuentran en lucha para enfrentar la crisis capitalista mundial.

-Las primarias abiertas y obligatorias son acusadas por los partidos minoritarios como una forma de exclusión para ellos y favorecer el bipartidismo PJ-UCR, ¿no sería esta una oportunidad histórica de la izquierda para unirse frente a estos intereses?

No entiendo por qué una proscripción política sea una «oportunidad histórica», cuando cualquier proceso de unidad debería ser la consecuencia de un desarrollo libre de conclusiones programáticas comunes. Las internas obligatorias son otra oportunidad para denunciar el carácter reaccionario del gobierno y de sus opositores.

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