27/10/1999 | 647

De la Sota, ‘lobbista’ de Volkswagen y Roggio

Por Editor

Gracias al Cronista Comercial (21/10) nos hemos podido enterar de que cuando era aún gobernador electo, De la Sota se comprometió ante la VW, en una visita a Alemania, «a gestionar ante la Secretaría de Industria de la Nación la concesión de las mismas condiciones fiscales que dieron cuando la fábrica se radicó en Córdoba». Esta información consagra, automáticamente, a un gobernador de la Nación como un lobbista no registrado de un pulpo extranjero. En los Estados Unidos, iría preso.


Lo que pide la VW es espectacular. A la provincia: exención de impuestos municipales y provinciales; obras en los 400 metros que separan a la fábrica de la avenida de circunvalación; provisión de agua y un nuevo contrato de energía con Epec; el mantenimiento del Programa Primer Paso durante, por lo menos, tres años. Este programa permite contratar jóvenes por salarios de 150 pesos.


A la Nación: que no se cobre la alicuota del seis por ciento que rige para la importación de bienes de capital; el no pago de aduanas para la importación temporaria de piezas; una compensación en la tasa de interés por parte del Banco de Comercio Exterior; rebajas en las cargas sociales y modalidades de contratación más favorables para la empresa. Todo esto lo publica La Voz del Interior del 21 de octubre. Es decir que el contribuyente y el obrero argentinos cargan con el gasto de la inversión y los chupasangres alemanes se hacen la fiesta. Con semejante distribución de los recursos públicos es obvio que nunca habrá plata para inversiones de interés nacional o que favorezcan necesidades de consumo popular.


Pero De la Sota es un lobbista por partida doble y hasta triple, porque además de ejecutar pedidos de capitalistas brasileños, donde significativamente fue embajador, beneficia simultáneamente a saqueadores de cepa nativa. También por el diario cordobés, nos enteramos de que el pulpo Roggio fue autorizado a realizar una compra de vagones en Brasil, por 150 millones de dólares, para el reequipamiento de Metrovías, con subsidios del Estado y violando la promesa de hacer prevalecer el llamado compre nacional.


Entre el lobbista de Renault, de la familia De la Rúa (ver nota en tapa), y el de VW y Roggio, el gobernador De la Sota, la Argentina ha inaugurado para el mundo entero el régimen de gobierno de los lobbistas no registrados. La Justicia debería obligarlos a registrarse con sus verdaderos nombres: De Volkswagen, De Roggio, De Renault, e cosí via.