21/07/2016 | 1420

De los desfiles a los hechos

El gobierno redobla la marcha para involucrar a las Fuerzas Armadas en la represión interna. Los antecedentes bajo el kirchnerismo
Por Jacyn


Tras los fastos del Bicentenario, una nueva editorial PRO-dictadura de La Nación tocó un punto sensible de la agenda política del gobierno: ¿Macri está dispuesto a impulsar el rearme político y operativo de las Fuerzas Armadas, como insinuaron los desfiles militares del 9 de Julio?


 


De los desfiles del 9 de Julio participaron “héroes” de la “guerra antisubversiva” -como insiste en llamar la patronal del diario al genocidio de la última dictadura- de la talla de Aldo Rico y los “veteranos” del Operativo Independencia, que masacraron al activismo obrero y estudiantil de Tucumán durante el gobierno de Isabel Perón.


 


El “programa” para recuperar las Fuerzas Armadas, postula La Nación en su editorial del 14 de julio, “debe incluir la reconciliación y la superación de los sentimientos antimilitares” y el fin del “tratamiento judicial asimétrico (…) de los hechos de la guerra antisubversiva que nuestro país vivió en los años setenta”. Es decir, coloca la impunidad de los genocidas como un requisito.


 


Reforzamiento militar


 


Para satisfacción de los Mitre, el mismo diario anuncia el lunes que las cosas están pasando de los desfiles a los hechos con el lanzamiento del plan “fronteras seguras”, que incluye mayores controles y “mayor apoyo de Interpol” en pasos fronterizos y aeropuertos.


 


“El sistema permite chequear con tiempo no sólo la identidad de los pasajeros que ingresarán en la Argentina antes de las 32 horas, sino que también detalla con quiénes viajan, qué tipo de comida piden en el vuelo y otras características del pasajero” (La Nación, 18/7).


“La instrumentación de la nueva base de datos de Interpol ya se aplicó en un plan piloto en la terminal de Buquebus del puerto de Buenos Aires. Sobre unos 4.000 casos registrados en una semana se detectó al menos 14 personas con ‘antecedentes críticos’”. La cifra parece exorbitante: ¿un caso de “antecedentes críticos” cada 285 pasajeros?


 


En la misma edición, La Nación informa que “el gobierno decidió incrementar los contactos internacionales en cuestiones de seguridad. Regresó primero la capacitación policial en los Estados Unidos -interrumpida por el episodio de la incautación de material en Ezeiza encabezada por el ex canciller Héctor Timerman- y se avanzó también en acuerdos para entrenamientos con Israel. Otro paso se dará a partir de la próxima semana: se reabrirán las agregadurías de las fuerzas de seguridad en el exterior”.


 


Según una investigación de los periodistas de Tiempo Argentino, funcionarios del Ministerio de Defensa trabajan en secreto en una norma que permitirá a los militares realizar tareas contra delitos “transnacionales”. El objetivo final sería “dotar a las Fuerzas Armadas de facultades para que puedan realizar tareas de inteligencia y seguridad doméstica” (Tiempo Argentino, 17/7).


 


Asignatura pendiente


 


La reposición de las Fuerzas Armadas -quebradas políticamente tras la dictadura por el fracaso de Malvinas y las movilizaciones contra la impunidad del genocidio- es un objetivo que persiguieron todos los gobiernos constitucionales. El gobierno de Macri persigue, como todos los anteriores, el anhelo de contar con el Ejército como respaldo último ante una crisis social de envergadura.


 


Pero todo esto no comenzó con Macri. Sin ir más lejos, los militares ya habían desfilado en el otro Bicentenario, el de la Revolución de Mayo, bajo el gobierno de CFK.


 


Macri no inventó tampoco el “reforzamiento” de las fronteras en nombre de “la lucha contra el narcotráfico”. Desde 2011, se despliega en el límite con Bolivia y Paraguay el operativo “Escudo Norte”, en el cual el Ejército brinda “apoyo logístico”. Fue prorrogado por Macri apenas asumió.


 


La “colaboración internacional” nunca se interrumpió. Argentina participa con tropas en las “misiones de paz” en Haití y Sudán, a las órdenes de la ONU.


Finalmente, el “reequipamiento” de las Fuerzas Armadas, nobleza obliga, también comenzó en el gobierno de CFK. Estuvo a cargo de César Milani -otro combatiente de la “guerra antisubversiva”-, que tuvo asignado para ello un abultado presupuesto con el cual tejió negocios con proveedores yanquis, europeos e israelíes.


 


Macri pretende avanzar en la completa subordinación de la defensa nacional a las políticas del imperialismo e involucrar a las fuerzas armadas en la represión interna. La “lucha contra el narcotráfico” es la cobertura de este operativo reaccionario.

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