Políticas

31/8/2022

De nuevo el embajador yanqui: Vaca Muerta para los “aliados”

El imperialismo le sigue marcando la agenda al gobierno.

Marc Stanley - Embajador norteamericano

El embajador de Estados Unidos en la Argentina, Marc Stanley, ofreció anoche un discurso en la cena anual del Centro de Estudios Americanos. Allí volvió a bajarle línea al país haciendo hincapié en el desarrollo productivo de Vaca Muerta y en la producción de alimentos. Así, el imperialismo le sigue marcando la agenda el gobierno, lo que traerá aparejados mayores condicionamientos que solo pronunciarán el saqueo de los recursos nacionales y las penurias de la clase trabajadora Argentina.

“Me agrada haber visto las recientes señales del gobierno argentino sobre la importancia del desarrollo de Vaca Muerta”, afirmó Stanley y añadió: “Esto (por Vaca Muerta) tiene un potencial para atraer inversiones adicionales desde los Estados Unidos, generar más exportaciones para la Argentina, estabilizar su economía, y proveer aliados alrededor del mundo con mucho mas fuentes de energía que son necesitadas” (La Nación, 31/8).

Con este gesto, justo antes de la gira de Massa (que tiene entre sus paradas una cita con las grandes petroleras norteamericanas en Houston), el embajador yanqui enfatiza que tanto los hidrocarburos de Vaca Muerta como los alimentos de los campos argentinos deben “proveer a aliados”, lo que supone un primer condicionamiento internacional y geopolítico en torno al alineamiento con Estados Unidos y la Otan, en un cuadro donde se profundizan los conflictos bélicos, la disputa por los recursos y la guerra comercial, agravados por la guerra en Ucrania.

El portavoz yanqui aseguró que el desarrollo en las áreas mencionadas permitirá atraer “inversiones adicionales” de su país para estabilizar la economía de la Argentina. Es en busca de esas inversiones, y de más desembolsos por parte de los organismos multilaterales de crédito, que Massa viajará a Estados Unidos, envuelto en la desesperación por captar divisas para nutrir las quebradas arcas del central y en línea con las metas de acopio de reservas que impone el FMI. Pero las empresas yanquis, como Chevron y Exxon, así como los fondos de inversión de ese origen, presionan por mayores garantías.

Con estas empresas se reunirá Sergio Massa en Estados Unidos, acompañado por el presidente de YPF, un hombre del riñón de Cristina Kirchner, en aras de mostrar un acompañamiento cerrado por parte de toda la coalición oficial al plan de ajuste que existe el FMI, como también lo demostró La Cámpora haciendo explícito su apoyo a Sergio Massa.

El gobierno no logra destrabar esas inversiones porque el imperialismo y sus multinacionales no están dispuestos a desembolsar un sólo dólar si no se se establece un rumbo que apunte a cumplir con ciertas condiciones políticas y económicas pero que el gobierno no puede garantizar, como la flexibilización del cepo cambiario, una mayor devaluación y la coalición de gobierno entre oficialismo y oposición para viabilizar el ajuste del FMI.

Massa ya le ha otorgado facilidades cambiarias a las petroleras para girar sus dividendos al exterior, siento estas las responsables del desabastecimiento energético, algo que no ha revertido la huelga de inversiones por parte del sector incluso a pesar del récord de exportación. A su vez, la depreciación de la moneda es una presión constante y por lo que pugnan varios sectores, sobre todo las patronales del agro, pero echaría fuego a la inflación, acrecentaría la deuda en dólares, encarecería los costos de producción y pondría en jaque la construcción del gasoducto Néstor Kirchner, clave para reducir el desabastecimiento energético y preservar las divisas que se van en la importación de gas. Así, el gobierno se encuentra en una encerrona que tiene como punto de partida el carácter incumplible del acuerdo con el Fondo.

Esto muestra que las condiciones que exige el gran capital implican profundizar un régimen de saqueo y que incluso exceden lo que el gobierno puede ofrecer, puesto que Massa ni siquiera logra convencer al capital agrario de liquidar el total de la cosecha que tiene retenida, y que de hacerlo redundará en un golpe aún mayor para los ingresos y las condiciones de vida de la clase trabajadora. Además, revela la intromisión del imperialismo yanqui en los asuntos nacionales y sirve de postal para ver a todo un régimen político postrado antes sus dictados.

Esta subordinación, vendida por el gobierno y la oposición patronal como una “apuesta de desarrollo”, se revela por el contrario como una profundización del coloniaje que pesa sobre la Argentina. Finalmente, el capital imperialista es el gran apropiador de la renta nacional, a costa de las penurias del pueblo trabajador.