10/06/2021

¿De qué barcos habla Alberto?: el mito fundacional de un Estado opresor

En barco llegó Colón a América para desplegar la masacre de las comunidades nativas y abrir paso a la expansión colonial del capitalismo. En barco también llegaron los esclavos africanos para trabajar junto a los indios de América en las tierras y minas de los primeros navegantes. En el último siglo también llegaron en barco a Argentina y otros países de América, trabajadores europeos que escapaban de la hambruna y la miseria de la Primera Guerra Mundial. Cuando Alberto habla de los blancos que llegaron en barco para inaugurar la República Argentina, no habla de un hecho histórico, sino de un mito fundacional creado por los sectores gobernantes de nuestro país.

La frase invisibiliza la existencia actual de pueblos indígenas y de poblaciones afroamericanas, al mismo tiempo que crea una jerarquía racial entre “indios”, “selváticos” y “europeos”, construye en inferioridad a los sectores sociales que el Estado busca someter. La cita del presidente es tan bruta (no hay otra palabra para la asociación de Brasil a la “selva”) y peligrosa que se hace difícil desgranar sus implicancias. Estas representaciones forman parte de la construcción simbólica que realizó el capitalismo del mundo no capitalista, para así legitimar procesos de colonización política y económica. La “civilización” blanca, europea y capitalista fue presentada como portadora de un progreso que justificaba el sometimiento y exterminio de un sinfín de culturas.

La idea de que los argentinos venimos de los barcos, también repetida por Mauricio Macri ante la visita de Felipe VI, forma parte de un discurso de “blanqueamiento” que se inició a fines del siglo XIX en nuestro país, en el contexto de conformación del Estado Nación, y que tenía por objetivo ocultar la existencia de “negros” argentinos y poblaciones indígenas. Fue el recurso al que apeló el incipiente Estado para lavarse las manos manchadas de sangre de la colonización europea y de la realizada en suelo argentino. Al igual que en el “descubrimiento” de América, el recurso es simple: si no existieron no le quitamos nada a nadie.

Pero la invisibilización de una cultura, su degradación identitaria, es acompañada con un ataque en el terreno económico y social a dichas poblaciones. Así, la violencia de la frase del presidente cobra mayor vigencia cuando vemos que el desplazamiento de poblaciones indígenas de sus tierras, y demás privaciones, son procesos que hoy mismo suceden. El año pasado se difundió como la policía chaqueña protagonizó un brutal ataque, que incluyó golpes, torturas psicológicas, abusos sexuales y todo tipo de apremios ilegales, contra jóvenes de la comunidad Qom. Una de las víctimas contó que la policía les dijo “indios infectados, a ustedes los vamos a acostumbrar a golpes”.

Luego del silencio omiso del gobierno nacional, incluida la antropóloga y ministra de Seguridad Sabina Frederic, Amnistía Internacional sacó un informe denunciando las violaciones de derechos humanos ejercidas contra comunidades indígenas de Formosa. El ataque a las comunidades indígenas de la Argentina, la negación de sus identidades y derechos, no han cesado gobierno tras gobierno. Lejos de tratarse de un acto fallido, la frase de Alberto le hace honor al actuar cotidiano de las instituciones del Estado en el medio de la retórica demagógica con la que los gobiernos “populistas” ocultaron los ataques incesantes a dichos pueblos.

Un barquito cargado de deuda

La lista podría seguir, pero el punto central es el contexto en el cual el presidente pronuncia la frase. Se trata de un encuentro con el presidente de España, Pedro Sánchez, quien afirmó en la conferencia brindar su apoyo para la negociación de la Argentina con el FMI. No hay recurso de colonización más brutal, en las últimas décadas, que las deudas usurarias contraídas por los países subdesarrollados con las potencias imperialistas. Mecanismo de expoliación económica pero también de imposición de políticas regresivas a lo largo y ancho del mundo.

En fin, luego de discriminar con mensajes racistas a pueblos latinoamericanos e invisibilizar las culturas de nuestro país atacadas por los diferentes gobiernos, el presidente tendió alianzas para avanzar en una negociación en la que los trabajadores ponen el cuerpo y el FMI abre el bolsillo. Todo un “te lo resumo así no más” de colonialismo siglo XXI.

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