26/09/2020

Declaración política del Congreso Nacional de la UJS

Les jóvenes tenemos un desafío: nuestra organización independiente, para enfrentar la política del gobierno y del FMI.

Los días 25 y 26 de Septiembre, 1.500 jóvenes nos reunimos en el Congreso Nacional de la UJS. Como parte de una serie de resoluciones, redactamos esta declaración, dirigida a la juventud que lucha en sus lugares de estudio, de trabajo y en los barrios, a sus agrupaciones y a les compañeres independientes. Buscamos aportar nuestro punto de vista para profundizar debates y sacar conclusiones comunes, de cara a importantes peleas que la juventud tiene por delante.

En los 10 meses que pasaron desde su asunción, el gobierno de Alberto Fernández dio una definición política y económica bien concreta: la prioridad la tienen el arreglo con los bonistas y el futuro acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esto no implica simplemente “pagar una deuda”, sino que tiene por detrás un plan de ajuste que tiene lo peor por venir. Plan que, dicho sea de paso, viene ejecutándose durante todo el 2020 con el recorte del 25% al salario que pactaron la UIA y la CGT con la Rosada, la eliminación en los hechos de las paritarias, el recorte jubilatorio, el pago del ATP para empresas como Coca-cola o Techint con plata de les jubilades (ANSES), y los más de medio millón de despidos.

Pero esa hoja de ruta no termina allí: en esa línea se encuentran los tarifazos y la devaluación de la que tanto se habla en los últimos días. A su vez, las patronales, con la complicidad de la burocracia sindical, van lugar por lugar a buscar lo que no pudo encontrar a fin del 2017: la Reforma Laboral, que no pudieron pasar vía ley por la lucha de les trabajadorxs y la juventud, pero que rama por rama y sector por sector buscarán que se lleve adelante en esta nueva etapa. Cambian los gobiernos, no los intereses que los mismos defienden.

Divino tesoro

Esta política del gobierno afecta de lleno a la juventud en todo el país. En primer lugar, porque el ajuste golpea en primera fila a les más precarizades: el 60% de la juventud que trabaja lo hace en el plano de la “informalidad” (en negro, monotributo, cuentapropistas, etc.). Les jóvenes, así, estamos condenades a un mercado laboral estilo Rappi o PedidosYa, el sueño de una burguesía que quiere eliminar cualquier convenio colectivo. La juventud es un divino tesoro para precarizar por parte de la clase capitalista.

En sintonía, esa misma política acelera el recorte sobre la Educación. Un simple dato ilustra esto con claridad: el Presupuesto 2021 admite en términos oficiales un ajuste del 11% en su propio informe. Es decir, es el propio gobierno el que admite que va a haber menos plata para Universidades, institutos y colegios. Todo eso en el marco de un 2020 que tuvo una deserción altísima, fruto de la falta de inversión en becas y condiciones de conectividad para la cursada virtual. En un año en el que les docentes tienen paritaria del 0% y se les ha quitado la cláusula gatillo.

El “plan FMI” también lleva al gobierno a avanzar en la depredación ambiental, con iniciativas como la derogación de la Ley 7722 en Mendoza, el avance de la Megaminería en Chubut (avance sobre la legislación 5001) o la conformación de granjas de cerdos contaminantes, mediante un convenio con China. Es la misma política que lleva a los desmontes y a la extensión de la frontera para fomentar el agronegocio. Defender el ambiente implica tener una política contraria al gobierno y es una lucha por nuestro futuro.

Para sostener el ajuste y contener una situación donde crece el hambre y la miseria, desde la Rosada afianzan sus lazos con la iglesia y el Vaticano, lo que lleva a postergar y a diluir derechos que el movimiento de mujeres y diversidades puso en la calle en los últimos años.

A su vez, el mismo gobierno busca garantizar el disciplinamiento social valiéndose de las fuerzas represivas. Esa política llevó a una escalada represiva brutal, con más de 100 casos de gatillo fácil desde que empezó la cuarentena y el incremento de los abusos policiales. Con Sergio Berni a la cabeza de la maldita Bonaerense, el gobierno que ajusta a la juventud aumentó en 37.700 millones el presupuesto de “Seguridad” para la Provincia de Buenos Aires. Es la fuerza responsable, entre otras cosas del último tiempo, de la desaparición forzada seguida de muerte de Facundo Castro. El aumento incluye otorgar mayor equipamiento a los efectivos que desde hace semanas llevan adelante los desalojos de quienes no tienen un techo para vivir. La plata no es para la juventud. Para eso preparan las balas.

 

Juventud militante o funcionaria

 

En los últimos años, el movimiento estudiantil y les jóvenes jugamos un papel protagónico, movilizándonos junto a les docentes por el Presupuesto y el salario, luchando contra las reformas educativas como la UNICABA y los cierres de los institutos o pintando las calles de verde por el aborto legal. Frente a este ascenso de la juventud, se desarrolló también una cooptación política importante a organizaciones que fueron partícipes de ese movimiento: la premisa para esto sería que hay que integrarse al Estado capitalista para que estas reivindicaciones puedan tornarse realidad.

Sin embargo, el hecho de que estas organizaciones ocupen ministerios y cargos legislativos no cambió ni un poco la orientación más general contra lxs trabajadores y la juventud de parte del gobierno. La idea del “Estado presente” cae por su propio peso, salvo que se invoque a la misma en pos de defender a la fuerza represiva del aparato estatal o para acuerdos con el capital financiero internacional. El “Estado” se presenta para desalojos o “reestructuraciones”, no para ayudar a quienes laburan y estudian.

Quienes buscaban “cambiar al Estado desde adentro” solo se muestran como una pata política más del régimen votando a favor del acuerdo de deuda, el ajuste a los jubilados a nivel nacional.

Si realmente hubiera una “disputa”, estos sectores la pierden por goleada. En realidad, tal cosa no existe porque no se puede estar en los dos lados del mostrador. O el FMI y Berni o la defensa de la juventud. No hay medias tintas.

 

¿Luchar es hacerle el juego a la derecha?

 

Para justificar esta integración al Estado estas agrupaciones plantean que hay que sostener al gobierno porque del otro lado está “la derecha”. Si la derecha son las movilizaciones marginales del obelisco y el dióxido de cloro, el planteo es por demás ridículo. Si esa indicación apunta a Juntos por el Cambio, vale decir que, en los problemas importantes del país (como los arriba detallados), el macrismo tiene más coincidencias que diferencias con el gobierno nacional.

¿O acaso alguien de Cambiemos cuestionó la represión y los desalojos? ¿Alguien vio a la Franja Morada organizar con la Federación Universitaria Argentina (FUA) alguna asamblea en defensa de la Universidad? ¿Algún Parlamentario de este espacio cuestionó al FMI o el acuerdo de deuda? ¿Qué dirigente macrista cuestionó la rebaja jubilatoria o el recorte de salarios?. La respuesta es o “no” o “nadie”. Por el contrario, el propio Macri y el Ministro de Finanzas de su gobierno, Caputo, saludaron y felicitaron al gobierno de Alberto Fernández al cerrar el nuevo pacto colonial con los bonistas.

Entonces, este planteo no tiene nada que ver con la derecha: apunta a que la juventud acate sin chistar la política del FMI. La pregunta, entonces, es ¿les jóvenes tenemos que bancarnos que la plata sea para los usureros internacionales y los empresarios y no para la educación? ¿Nosotras, nosotros y nosotres tenemos que bancarnos que haya un tipo como Berni que se asume él mismo de “derecha”, que hace gala de reprimir y que ataca a los organismos de DDHH? ¿Estamos condenades a trabajar sin ningún convenio, con una explotación brutal? ¿Tenemos que contemplar inmóviles los récords de deserción y abandono de la educación? ¿No podemos más que resignarnos a vivir en un mundo que no tenga agua sin cianuro? En definitiva, ¿tenemos que bancarnos todo esto?

Nunca dejar de luchar

La respuesta, desde nuestra perspectiva, es que no. Planteamos, por el contrario, la organización para enfrentar los planes fondomonetaristas que van contra sus intereses. Es lo que están haciendo la juventud estadounidense, en pie de lucha contra el ajuste de Trump y la represión, la juventud chilena que se levantó contra todo el régimen político, la juventud ecuatoriana el año pasado y la colombiana en este, les jóvenes que enfrentaron al golpe en Bolivia pese a la claudicación del gobierno.

Es en ese camino en el que la juventud argentina se tiene que poner de pie contra la catástrofe social de los distintos gobiernos capitalistas: queremos estar en las calles luchando para que gobiernen lxs trabajadores y no como funcionarios de ministerios que toman políticas contra lxs trabajadores.

En tal sentido, la pelea por la independencia política de la juventud no es abstracta: apunta a desarrollar una perspectiva de transformación social, contrario a la cooptación política que deja a la juventud como un aliado de los capitalistas. La construcción de una corriente socialista que apunte a tirar por la borda este sistema y colaborar para construir otro sobre otras bases, sin explotación, sin el lucro y la ganancia de una minoría como principal motor, es una tarea que no solo es posible, sino que es necesaria para transformar de raíz la Argentina y el mundo. Mediante esta declaración, hacemos un llamado a la juventud a militar y organizarse políticamente bajo esta perspectiva. No hay desafío más apasionante.

Unión de Juventudes por el Socialismo (UJS).

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