¡Defendamos los aportes jubilatorios!

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El gobierno acaba de anunciar su decisión de desconocer los aportes jubilatorios que corresponden a los trabajadores en actividad. Se trata de la mayor confiscación de propiedad privada de toda la historia del país.
El anuncio oficial esconde, sin embargo, el 90 por ciento de la verdad. Es que el proyecto de ley respectivo expropia no solamente los aportes de los trabajadores menores de 45 años, sino todos los aportes sin excepción. Los que tengan más de 45 años deberán retirarse, a los 65 años de edad, con una jubilación asistencial de 125 pesos por mes, que equivale al 25 por ciento del salario, y no con una jubilación que corresponda a la capitalización de los aportes efectuados durante la vida productiva.
La otra verdad que se oculta es la confiscación de los aportes patronales que se han efectuado a nombre de cada trabajador. El gobierno estimó los aportes de los trabajadores menores de 45 años en 65.000 millones de dólares; si a esto se suma la confiscación de los aportes patronales y la confiscación de las contribuciones de los mayores de 45 años, la confiscación global supera los 200.000 millones de dólares.
A los banqueros internacionales, a los Techint, Pérez Companc o Bridas, la dupla Menem-Cavallo les reconoce una Deuda Externa Usuraria; al pueblo argentino, ese mismo Estado Capitalista le desconoce una Deuda Legítima.
El Congreso argentino se apresta a convalidar este crimen social, porque es un simple títere de los capitalistas y porque los “honorables” legisladores han tomado cuidado de que no se afecten sus jubilaciones de privilegio.
Pero este delito social no termina aquí, ya que de aquí en más los trabajadores (menores de 45 años) estarán obligados a entregar un aporte jubilatorio del 10% del salario a Cajas Privadas, pero perdiendo el beneficio del aporte patronal. Es decir que millones de trabajadores argentinos quedarán convertidos en el único sector del país que no podrá hacer con su plata lo que le venga en gana, pues deberá entregarla compulsivamente a una Caja privada, que por la sola
“gestión” de ese Fondo se quedará con el 20% de los aportes. Ni qué decir de la plata que se embolsarán “bajo cuerda” manejando los cinco mil millones de dólares anuales que suman esos aportes.
Con el exclusivo aporte obrero, la jubilación podrá llegar para la inmensa mayoría a apenas un 30% del último salario (¡inferior a lo que gana el jubilado de hoy!). Sustraído este aporte obrero a las actuales Cajas del Estado, las jubilaciones corrientes seguirán siendo de menos de un palo y medio. Dos puntas tienen el camino capitalista, una privada y otra estatal, pero ambas son de miseria.
El Partido Obrero exige:
Reconocimiento integral de la propiedad privada de los trabajadores sobre los aportes y contribuciones efectuados a su nombre: que se abra una cuenta personal para cada trabajador donde se registren los aportes patronales y los propios hasta la fecha, más los debidos intereses capitalizados. Esta cuenta quedará como un reconocimiento de deuda por parte del estado.
Una Jubilación equivalente al rendimiento de la cuenta de cada trabajador, que nunca podrá ser inferior al 82% del último salario.
Gestión obrera democrática de las Cajas de Jubilaciones, con representantes elegidos y revocables mediante el voto anual.
Jubilación a los 60 años para el hombre y 55 años para la mujer.
Estas medidas deben ir acompañadas de la renuncia inmediata del Secretario de Seguridad Social, Walter Schulthess, y del presidente del Mercado de Valores, Martín Redrado. Este último es un ex funcionario de los Fondos de Inversión norteamericanos y ha sido puesto en el gobierno para llevar adelante el plan criminal mencionado. Es el hombre de las Cajas Privadas y de los grandes especuladores bursátiles.
Un pueblo que no defiende sus derechos y el fruto de su esfuerzo corre el riesgo de vivir para siempre esclavo.
20/2/92

