22/08/1995 | 461

Del derrumbe económico a la crisis política

Cuando hace más de dos meses la cuestión de la ley de patentes había vuelto a plantear un choque muy serio entre el equipo de Cavallo y los legisladores y la camarilla menemistas, opinamos desde esta página que “Contra lo que puedan hacer suponer los pronunciamientos capitalistas de apoyo a Cavallo, es probable que el desenlace de una crisis ministerial sea la salida de Cavallo, porque al imperialismo se le plantea ahora, más que el rescate de un “plan económico”, el salvataje de un gobierno y de un régimen político” (Prensa Obrera, 13/6/95).


Los acontecimientos recientes parecen dirigirse en esa misma dirección. Que Cavallo haya tenido que “descender” hasta el “Cavallo” Alvarez y la Fernández Meijide para encontrar voceros propios en la disputa delictiva que lo enfrenta al clan menemista, no es su único síntoma. El “alias” que le pusimos al diputado del Frepaso desde que se declaró arrepentido de no haber votado el “plan de convertibilidad”, ha resultado un acierto en el ciento por ciento.


El motivo que llevó a Cavallo a denunciar la existencia de una mafia organizada dentro del gobierno y a decir que la crisis tenía una “seria” gravedad “institucional”, no es otro que el enfrentamiento entre las dos principales “cajas negras” que se mueven en el ámbito oficial: la del propio Cavallo y la de los “amigos” del presidente. Estas “cajas negras” se nutren de las coimas que los hombres del gobierno reciben por las privatizaciones, contratos, negociados y empréstitos que se realizan dentro y fuera del país, y sirven para financiar las campañas políticas de esas camarillas y, por supuesto, para el enriquecimiento personal.


Lo novedoso del escándalo actual es que en él se encuentran comprometidos los hombres del “honesto” ministro de Economía, quienes desde el Banco Nación favorecieron a IBM en una contratación que le habría reportado a la empresa yanqui un sobreprecio de 100 millones de dólares. Lo que todavía no está claro es quién se quedó con la coima del negociado; si funcionarios “inferiores” del equipo económico y de la DGI, como dicen los menemistas, o los de la secretaría general de la presidencia, como aseguran los cavallanos. Para atacar a sus enemigos en dos frentes a la vez, Cavallo volvió a plantear el tema de la ley de correos, que debería ser votada esta semana en diputados, cuya confección, dice, está a la medida de los intereses del narcotráfico encabezados por el empresario Yabrán, amigo de Menem, y amigo de los amigos de Menem y de la mitad del Congreso.


Según varios diarios, otro “amigo” de Yabrán sería nada menos que el Vaticano.


Cavallo se ha colocado, naturalmente, en una posición delicada, porque está imputando prácticamente al propio Menem. De acuerdo a algunas versiones, la embajada norteamericana estaría a punto de intervenir para apoyar al ministro, aunque es más probable, pensamos, que lo hará para designar al sucesor.


Pero a ningún trabajador se le tiene que escapar que la causa fundamental de esta crisis política terminal para sus protagonistas, es el derrumbe del “plan Cavallo”, que la izquierda se obstina en no admitir y, peor, que la incapacita para sacar conclusiones adecuadas para la acción política. La lucha entre mafias existe desde antes que Menem llegara al gobierno e incluso el negociado del Banco Nación se encuentra durmiendo en la “justicia” desde hace más de un año. Si ha estallado ahora es porque la crisis económica, que lleva ya nueve meses y que tiene para rato, le ha servido de detonante.


Durante todos los episodios del escándalo, el telón de fondo ha sido la disputa en torno al “plan Cavallo”, con la UIA protestando por la “desprotección” industrial, la banca nacional quejándose por los “altos encajes”, el FMI por la “baja recaudación impositiva” y la burguesía en su conjunto por la “alta presión tributaria”.


Es un hecho que Cavallo no logró descomprimir esta crisis con los empréstitos que colocó en Alemania y Japón para rescatar anticipadamente los títulos de la deuda pública. Este rescate significará beneficios multimillonarios para los bancos poseedores de esos bonos, porque servirá para aumentar extraordinariamente su cotización en la Bolsa.


El fracaso de los intentos de Cavallo por bicicletear la crisis se comprende con facilidad cuando se sabe que solamente en los seis primeros meses de 1995, la deuda pública aumentó en 11.000 millones de dólares, llegando a los 85.000 millones, un incremento de casi el 20 por ciento. La bicicleta de los empréstitos en marcos y yenes está demostrando que la plata va a cualquier lado menos a la reactivación industrial, esto por la simple razón de que media industria se encuentra simplemente quebrada. La desocupación y la ira popular, en consecuencia, siguen creciendo.


Es en este cuadro que se extienden las luchas populares por todo el país y que crece la presión para que el 6 de setiembre se realice un paro activo. No es ya solamente el “plan” sino el propio gobierno el que es golpeado por sus contradicciones en todos los planos. La posibilidad de que pierda las elecciones en Santa Fe y la certeza de que esto ocurriría en la Capital, agrega al cuadro de la crisis política menemista.


Es el gobierno menemista el que está amenazado por el derrumbe y que los yanquis buscan rescatar con prioridad.


Los desfalcos oficiales de sus diferentes mafias esconden, sin embargo, un desfalco aún mayor, que es el que perpetra el conjunto de los grandes capitalistas contra los trabajadores. La gran patronal, Menem y los gobiernos provinciales no pagan los sueldos, rebajan los salarios, despiden trabajadores —con el repetido argumento de que no hay plata. ¿Pero no la hay realmente o, más bien, está en una “caja” a la que los trabajadores no tienen acceso? En estos días se ha dicho que los grandes capitalistas argentinos conservan 40.000 millones de dólares fuera del país.


Los desfalcos que ocupan la plana de los diarios son la punta del iceberg del gran desfalco capitalista contra la clase obrera. Si se creó riqueza, si los trabajadores fueron explotados como nunca, si las ganancias crecieron a niveles récords, entonces la plata está.


QUE SE ABRAN LAS CUENTAS DEL ESTADO Y DE LOS CAPITALISTAS. Que la crisis la paguen ellos. Esto es lo que no hay que perder de vista en la presente crisis política. Sólo un político a sueldo de las patronales, como el “Cavallo” Alvarez, puede reclamar que la “justicia” ponga las “manos limpias” contra la mafia. Esto es cuento. Es una cortina de humo del gran negociado de la explotación capitalista, con sus grandes beneficios privados y  sus millones de desocupados y miserables.


QUE SE ABRAN LAS CUENTAS DEL ESTADO Y DE LOS CAPITALISTAS cambia toda la perspectiva de lucha de los trabajadores, porque los saca del pantano que significa discutir medidas de “atenuación de la crisis”, como las que proponen la burocracia sindical y el centroizquierda. QUE SE ABRAN LAS CUENTAS DEL ESTADO Y DE LOS CAPITALISTAS pemite dar vuelta el escenario que obliga a los trabajadores a someterse a las consecuencias de la crisis capitalista. El problema no es si hay o no recursos, sino QUIEN GOBIERNA, QUIEN CONTROLA A QUIEN, AL SERVICIO DE QUIEN TRABAJAMOS.


El régimen se ha agotado, nada puede ofrecer, nada se puede esperar de él.


ORGANICEMOS NUESTRA INICIATIVA.

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