06/07/1993 | 395

Después de YPF, a Devoto

La venta de YPF se ha convertido en una de las estafas del siglo, que supera por lejos todos los negociados juntos de la “tangente” italiana. Esto es suficiente para que Menem y Cavallo pasen por la justicia penal, por defraudación del patrimonio nacional, incumplimiento de los deberes de funcionario público, malversación de fondos y cohecho.


El aspirante a premio Nobel fijo el precio de YPF en un tope de 20 pesos por acción, lo que implicaba una valuación total de 7.000 millones de dólares. Un año atrás el presidente de YPF, José Estenssoro, la había valuado en 8.000 millones, aunque de acuerdo a su balance la petrolera estatal podría valer más de 12.000 millones.


La cabal dimensión de la estafa la reveló, sin embargo, el insospechado corresponsal del New York Times, Nathaniel Nash. “Los inversionistas han tomado nota que con un precio de 20 pesos por acción, el valor de las reservas de YPF sería de u$s 2,50 el barril, mucho menos que la valuación corriente entre las empresas internacionales de aproximadamente u$s 6 el barril” (International Herald Tribune, 29/6/93).


Para que no quedaran dudas, Nash agregó que las reservas de petróleo y gas de YPF superan los 2.800 millones de barriles, por lo que el precio de mercado de YPF debería ser de 16.800 millones, lo que da un equivalente de 48 dóla­res la acción.


El “incorruptible” Cavallo ofreció entonces YPF en 9.800 millones de dólares menos.


Esto lo reconocieron antes de la venta los propios interesados en comprarla, los cuales, como es sabido, acostumbran a tasar hada la valuación del vendedor.


Pero los 2.800 millones de barriles mencionados por Nash, se refieren a las reservas “Con sólo una moderada mejora de las técnicas de recuperación, po­drían duplicarse las reservas de YPF” (El Cronista, 1/7). “Todo esto lo saben los ex­pertos en ‘research’ (investigación) de Wall Street y, obviamente, los economis­tas en petróleo que trabajan para la City porteña” (ídem). Por ejemplo, el yacimiento Huaintraico de YPF estaba abandonado por carecer de reservas. “Se sabe ahora— que Huaintraico, privatizado en 1991, repre­sentó algo así como el Quini 6 para su nueva dueña, la Petrolera San Jorge” (ídem), porque se “descubrieron” reservas millonarias.


El broche final de la “venta” de YPF estuvo a la altura de la estafa. A pesar del exceso registrado en la demanda de las acciones, por más de 8.000 millones de dólares (algo total­mente lógico dada la enorme subvaluación a la que era ofrecida YPF), el precio de la acción fue establecido en su piso inferior, de 19 dóla­res. Una hora antes de la “subasta”, el presi­dente de YPF se reunió en las oficinas neoyor­quinas del First Boston, encargado de la ven­ta, con loe “comisionistas” Krieger Vasena y David Mulford, y donde fue arreglado el pre­cio. Menem, que no se quiso privar de anunciar personalmente la “buena noticia”, lanzó allí la célebre y celebrada frase entre los banque­ros: “el precio lo determino yo”.


“Al fijarle el precio en 19 pesos, el país perdió 420 millones de dólares en un día y los jubilados 200 millones” (Clarín, 2/7). Pero hay algo más: a último momento, “a los grandes inversores internacionales se les amplié el cupo de acciones a entregar y por eso obtuvieron más papeles. Pero a los ahorristas argentinos se los dejó sólo con 60% de lo que habían pedido. A la vez, para aumentar la cantidad de acciones para los grandes inversores, el gobierno redujo la porción que se había destinado para ser pagada con los BOCON de jubi­lados. Esta decisión provocó la caída de estos bonos…” (Ámbito, 30/6). Cómo extra­ñarse, entonces, que la “comunidad finan­ciera internacional” esté promocionando la candidatura de Domingo Cavallo para el pre­mio Nobel de Economía, cuando su residencia permanente debería ser la cárcel de Villa De­voto.


Estenssoro, compañero de celda


En la semana anterior al “remate”, el pre­sidente de YPF mantuvo en el total sigilo una negociación fraudulenta con las petroleras Total-Bridas. Como consecuencia de un nego­ciado anterior capitaneado por Martínez de Hoz en el año 1978, estos pulpos detentan hasta el año 2026 unos riquísimos yacimientos gasíferos en Tierra del Fuego. Por contrato, YPF está obligada a comprarles el gas hasta el 2026 a u$s 1,42 el millón de BTU, cuando el precio internacional es de u$s 0,37. Esta de­fraudación no fue anulada por loe radicales y menos por Menem, quienes silenciaron el quebranto en que incurrió durante todos estos años YPF al pagar un 50% más caro el gas.


Horas antes del remate, el “eficiente” pre­sidente de YPF, José Estenssoro, hizo un “do­blete” a pesar de que ve con un solo ajo (el hombre es tuerto): conformando al mismo tiem­po al pulpo Total-Bridas y a los futuros dueños de YPF, los que naturalmente no quieren pa­gar el gas a precios de usura. ¿Cómo? En un gesto ‘salomónico’, Estenssoro llegó a un acuer­do con Total-Bridas para establecer el precio futuro del contrato en 0,97 dólares a cambio de darles la participación de YPF en los yaci­mientos de Cañadón Alta, Aguada Pichana y Aguada San Roque. (“Aguada Pichana es el segundo yacimiento gasífero neuquino, después de Loma de la Lata, y tiene reservas del orden de los 40.000 mi­llones de metros cúbicos”, El Cronis­ta, 25/6).


Monopolio


¿Después de todo esto, existía aún alguna posibilidad de otras trapisondas? ¡Por supuesto que sí, porque la “imaginación”del trío Menem-Cavallo-Estenssoro (y en especial su servilismo) no tiene límites! Es así que armaron un estatuto de YPF que permite a los pulpos privados controlar la empresa con sólo el 10$ te acciones, salvando el escollo de que el Estado se reservó el 20%, las 11% y otro 10% corresponde ‘Agrama de Propiedad Participada (nombre que se ha dado al “curro” de la burocracia sindical).


Por ejemplo, el Estado, las provincias y la burocracia, con el 41% de las accio­nes, podrán designar 4 directores. Con sólo el 29 % los “privados” designarán 8, porque los jubilados, que recibirán otro 29% por el canje de Bocones “no po­drán, obviamente ejercer derechos en las asambleas de accionistas”, además de que tendrán inmovilizadas por un año esas acciones. El control de YPF será determinado entre quienes ten­gan el 30 % de las acciones, “y ello se logra entonces sólo con más del 10% de las acciones” (Ámbito, 22/6). Con 670 millones de dólares, un pulpo podrá quedarse con “la mayoría del Directo­rio, presidente y vicepresidente eje­cutivo y la mayoría de la sindicatu­ra” (Ámbito, ídem), de una compañía valuada por sus compradores en más de 15.000 millones. ¿Es o no la estafa del siglo?


Boom especulativo


Cavallo lanzó al remate a YPF, entre otros objetivos, con la finalidad de crear un boom bursátil, que fuera capaz de contrarrestar las evidencias del naufra­gio del “plan de convertibilidad”. Con la entrada de unos 3.000 millones de dólares, el candidato a Villa Devoto pre­tende cubrir el déficit fiscal, evitar una recesión y mantener el peso 1 a 1 con el dólar. Menem-Cavallo pretenden dejar para después de las elecciones de octubre la devaluación del peso, la fuga de capita­les y la corrida cambiaría.


Precisamente porque el remate de YPF es una manifestación de crisis, los especuladores han reaccionado con cau­tela. El “Financial Times9 (18/6), por ejemplo, advierte que “una exitosa apuesta de YPF no resolverá todos los problemas de la economía…” y que, con excepción de dos bancos que no menciona, las dos telefónicas y Alparga­tas, el resto de las empresas están “plagadas de iliquidez”.


Este es el diagnóstico con que trabaja el gran capital financiero, después que se les entregó YPF por menos de un plato de lentejas.

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