Políticas

11/7/2022

Disparada de precios de los alimentos y “tendencia ascendente” de la inflación

Se siguen disparando los aumentos y presionan sobre los salarios.

Los lácteos subieron un 6,5% en una semana.

En la última semana los alimentos aumentaron un 2,5%. Fue en el marco de la corrida cambiaria y la salida de Martín Guzmán de la cartera de Economía, por lo que el Índice de Precios al Consumo (IPC) no bajaría de un 6% en julio, según aseveran distintas consultoras. Las estimaciones más pesimistas auguran incluso la posibilidad de una cifra de dos dígitos, mientras esta semana se conocerá el IPC correspondiente a junio, que el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central sitúa en 5,2% cortando la patrocinada “tendencia descendente” de la que hablaba el gobierno.

Así se reaviva la disparada de una inflación que ya era alta de todos modos, licuando a paso acelerado los salarios y el bolsillo popular. El séptimo mes del año debutó con una suba del 6,5% en lácteos y huevos, un 4,9% en pan, cereales y pastas, un 3,3% en el azúcar y el cacao, un 2,8% en bebidas y un 2,4% en aceites. En total un 34% de los productos tuvieron aumentos, el porcentaje más alto en casi dos años.

Por todas las vías se corrobora la precisión del citado REM, en el que las principales consultoras y analistas ubican la inflación del año en un piso del 75%. Esto supera cómodamente casi todas las paritarias, que se ubican entre un 45% y un 65% en una entrega mayúscula de todo el arco de la burocracia sindical de espaldas a los trabajadores, y echa presión sobre los salarios frente a esta embestida de precios.

Mientras el gobierno habilita aumentos en todos los rubros regulados, como las tarifas, las prepagas, la nafta o las telecomunicaciones, viene a “renovar” Precios Cuidados con aumentos mensuales y con más de 400 productos menos. Entre ellos las mantecas, las leches, los yogures, margarinas y quesos, que son los que aparecen como los elementos que más se encarecieron en la última semana.

Este tipo de programas sirven entonces para que el gobierno pronuncie un ataque discursivo contra las alimenticias, encubriendo así la guerra que le declararon a los salarios. En tal sentido se anota la insistencia de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner de suprimir las discusiones paritarias y avanzar hacia el otorgamiento de aumentos por decreto.

Mientras trepaban los precios de las góndolas, la CGT se reunía, y sus directivos descartaban cualquier tipo de movilización hasta que lo consideren “el momento oportuno”. Parece que una inflación que bate récords, como haber empujado a la mayor cantidad de trabajadores ocupados bajo la línea de pobreza en la historia del país, no reúne condiciones como “momento oportuno” para una burocracia sindical entreguista e integrada de lleno al pacto de ajuste.

Lo “oportuno” de un paro nacional y un plan de lucha en todo el país es indisimulable. A este derrumbe sin precedentes hemos llegado soportando la tregua de las burocracias y su cheque en blanco a un gobierno ajustador, que ejecuta un programa económico dictado por el FMI que es el principal responsable del desmadre inflacionario. Esto les permitiría a los trabajadores darse paso a intervenir como un factor propio y de manera independiente en la crisis, poniendo sobre la mesa la urgencia de una recomposición salarial genuina que lleve el salario mínimo a la canasta básica familiar.

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