30/12/2021 | 1635

Dos votaciones opuestas, siempre con los trabajadores

Presupuesto 2022 y Bienes Personales.

Con diferencia de una semana, los diputados del Frente de Izquierda y los Trabajadores se encontraron votando el rechazo al Presupuesto 2022 y la aprobación de la modificación a Bienes Personales (BB.PP.), en un caso contra el gobierno y en el otro con el gobierno contra la oposición de la derecha. Ambas votaciones revelaron que el Frente de Todos ha perdido el control de la Cámara de Diputados, al extremo que BB.PP. se aprobó por los votos de los cuatro diputados de la izquierda sin los cuales perdía.

Ya hemos escrito sobre cada uno de los temas, pero nos interesa entrarle a la polémica que planteó el peronismo y en particular el kirchnerismo que por todo argumento nos acusa sistemáticamente de “funcionales a la derecha” por rechazar leyes en favor del capital, en contra de los trabajadores, de la independencia nacional y en este caso, claramente, en favor del FMI como es el Presupuesto 2022.

Nosotros hicimos eje en la crítica al ajuste para el repago de la deuda que llevó el país a la quiebra, y más aún en nuevo endeudamiento, puesto que el Presupuesto elaborado por Guzmán preveía la toma en 2022 de U$S 12.600 millones con un grupo de organismos internacionales (CAF, Fonplata, FIDA y otros), un cifra enorme que sería envidia de un gobierno macrista, pero tan disparatada por la incapacidad de esos organismos de conceder esos montos, que mediante una planilla adjunta la redujeron a la mitad, pero para suscribir más deuda “intraestatal”, léase Anses, Banco Nación, etc. La derecha solo cuestionó la desprolijidad, claro, ellos fueron y son campeones del endeudamiento.

Martín Tetaz en su dictamen de minoría pone blanco sobre negro algunos de los motivos de su oposición. Se opone “a la facultad del PE (Poder Ejecutivo) en torno a los derechos de exportación”, quiere decir baja de retenciones a la exportación sojera y cerealera todo lo cual aumentaría los precios internos y además desfinanciaría al Estado que en su concepto debe reducir gastos. ¿De dónde? Eso no lo dice, pero se aprecia en su rechazo a ciertos gastos de 2021 “como la jubilación anticipada, el relajamiento de los requerimientos para acceder a prestaciones previsionales para madres, la ampliación del PreViaje, la ampliación del Progresar, y otros” (ídem). Como se verá su rechazo es a todo gasto público con olor a social, incluso al derecho a la jubilación por la que aportamos una vida. Pero una frase resume mejor que ninguna el núcleo de su cuestionamiento: “no es prudente discutir el Presupuesto 2022 cuando está en ciernes un plan plurianual con el FMI…el presupuesto, el plan plurianual y el acuerdo con el Fondo serán tres piezas complementarias”. Todo dicho.

Nosotros, justamente, votamos el rechazo al Presupuesto 2022 por los motivos opuestos a Tetaz y a toda la derecha, incluidos Espert y Milei. Que la inflación prevista del 33%, cuando se estima el doble, hará que gasten por la mentira y recauden por la realidad como pasó en 2021, así pierden trabajadores, jubilados, salud pública, obras públicas, etc. Además, en intereses de la deuda se prevén 5,5 veces más pesos que en vivienda. El Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la Anses invertirá según el presupuesto 1,2 billones de pesos en bonos del Tesoro en lugar de aumentarles a los jubilados. Y así de corrido.

Romina Del Plá denunció, en varias intervenciones del breve debate en comisiones y en la sesión, que Guzmán estaría presentando ante el FMI un déficit fiscal real 2021 de 3% del PBI o aún hasta el 2,5% lo que sería casi la mitad del previsto de 4,5%. Ese es el motivo de este nuevo “dibujo”. Aunque el FMI pretenda metas más recesivas aún para garantizar acumular los dólares para los futuros pagos de deuda, el Presupuesto estaba en esa línea, era totalmente invotable desde el campo de los trabajadores.

Bienes personales

Con BB.PP. la cosa se presentó diferente. La derecha impuso la sesión especial para tratar algo a lo que el propio peronismo le dio media sanción en el Senado y después Guzmán cajoneó por su costo de unos $45.000 millones, por supuesto para satisfacer al FMI. Ese es un dinero que sale de los bolsillos de sectores de trabajadores y de clase media baja hacia el Estado. El aumento $2 a $6 millones del Mínimo No Imponible y de $18 a $30 millones por vivienda habitación alivia a centenares de miles de trabajadores afectados. Habríamos votado la media sanción que venía del Senado. Pero el gobierno dobló la apuesta y presentó un proyecto con esos alivios incluyendo actualización por inflación, un tema clave para que al menos no se agrave el carácter confiscatorio de la clase media que adoptó este impuesto que pintan como progresivo. Por ese motivo votamos el proyecto del gobierno.

La derecha no lo votó porque al mismo tiempo el gobierno incluyó aumentos de las alícuotas para patrimonios de más de $100 millones (al 1,5%) y de más de $300 millones (al 1,75%), prorrogando además el 2,25% para bienes radicados en el exterior blanqueados por el macrismo a los fugadores de capitales. Estos cambios fueron hechos para neutralizar el impacto fiscal, nosotros denunciamos que como todos los impuestos serían usados para la deuda y para subsidios al capital, pero la derecha votó rechazar todo directamente porque no admiten subas de impuestos a los altos patrimonios. Otra vez, motivos antagónicos a los nuestros, en este caso rechazando un proyecto que alivió una carga impositiva sobre sectores trabajadores.

Nuestros diputados denunciaron el conjunto del sistema impositivo por regresivo, basado en gravar a los consumidores con el IVA, Ingresos Brutos que va los precios, impuesto a los combustibles y al cheque todos los cuales pagamos en cada producto, tanto los trabajadores ocupados como los desocupados o jubilados, a pesar de tener ingresos de indigencia para millones de jubilados y de pobreza para la mayoría de los trabajadores. En oposición a este sistema impositivo Romina rescató nuestro proyecto de impuesto progresivo a las grandes rentas y fortunas, empresa, bancos y terratenientes presentado oportunamente, un plan de confiscación a los confiscadores como parte de una reorganización social y económica integral.

Solo pasaron unos días y las mismas fuerzas de la “grieta” que se enfrentaron en las votaciones  parlamentarias que mencionamos sellaron el pacto fiscal para aplicar impuestazos en las provincias y las re-reelecciones de los intendentes en Buenos Aires. Al mismo tiempo, peronistas, massitas y macristas votaron la ley megaminera que desató la rebelión del pueblo de Chubut y los obligó a derogarla. Las acusaciones de “votar con la derecha” primero, y de “votar con el gobierno” en el caso de Bienes Personales son interesadas por parte de los enemigos de los trabajadores. A nosotros nos guía el interés de clase de los trabajadores y fieles a nuestro programa de independencia política de la clase obrera actúan nuestros diputados. Estamos orgullos de lo actuado.

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