Duhalde es el gran titiritero
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El millonario aparato publicitario de Duhalde, que dio lugar a la “máquina de cortar cintas”, revela en el municipio de Morón su otra cara, la verdadera.
La brutal confiscación salarial operada contra los trabajadores municipales de Morón: reducción de la jornada laboral a 6 horas con reducción del salario, anulación de una bonificación especial sobre el salario del orden promedio de 150 pesos, junto a las suspensiones periódicas y el desconocimiento del pago por presentismo que data del año ‘94. Es la solución que Rousselot y Duhalde pretenden darle a la descomunal crisis económica que virtualmente ha quebrado al municipio en beneficio exclusivo de los contratistas, que han “privatizado” el ejecutivo y el Concejo Deliberante (nos referimos, entre otros, a Benito Roggio, presidente de la Cámara de la Construcción), generando un endeudamiento que supera los 100 millones de dólares.
Cuando el 1º de enero estalló el conflicto en el Hospital de Morón por los despidos masivos, el intendente Rousselot y la burocracia del sindicato municipal lograron aislar, con promesas y chantajes, esa lucha del resto de los trabajadores municipales. ¡Ahora les llegó el turno a todos!
La respuesta es convocar al paro activo regional
Con todas sus limitaciones, la salida a la lucha de la burocracia del sindicato municipal es una evidencia de que, por un lado, la enorme presión de la base obrera del gremio ha agotado sus expectativas con el régimen rousselotista y, por el otro, la fractura inevitable que, en los aparatos burocráticos, genera la imparable crisis económica capitalista, que la burguesía intenta descargar sobre los trabajadores.
La sucesión de movilizaciones frente al palacio municipal y al juzgado correccional de Morón, que obligaron a dejar en libertad a los dirigentes denunciados por Rousselot y detenidos en la noche por la policía, revelan la firme disposición de los trabajadores municipales de derrotar a Rousselot (y por lo tanto a Duhalde). Lo que de producirse, significará un fenomenal precedente contra la política de reducción de salarios y despidos de la IIª Reforma del Estado, y las leyes de flexibilización laboral que impulsa el gobierno nacional.
En el área municipal se disputa una batalla que interesa a todos los trabajadores. Si se quiere derrotar a Rousselot-Duhalde, hay que organizar sector por sector el paro activo de todos los municipales, hasta obligar al retiro de los decretos de reducción salarial y por el pago completo e inmediato del salario, las bonificaciones y los premios adeudados. Es necesario rodear de solidaridad activa a los trabajadores municipales mediante una campaña de pronunciamientos de comisiones internas y delegados, convocando a un plenario de trabajadores de Morón que resuelva un llamado a las bases, y exija a la CGT y al CTA Morón (que no han salido de la adhesión formal y burocrática) a organizar un inmediato paro y movilización regionales en defensa de la lucha de los compañeros municipales.

