18/09/1997 | 557

Edictos y prepotencia policial

El carácter represivo de los edictos policiales (inconstitucionales) ha sido denunciado ya varias veces. Creados por la policía de la ‘década infame’, en los años 30, y convertidos en ley bajo el gobierno de Frondizi, fueron conservados y aplicados hasta nuestros días por todos los gobiernos, ya sean éstos militares o ‘democráticos’. Según datos oficiales, el 80 por ciento de las personas detenidas por la policía lo  son en nombre de los edictos y de la averiguación por antecedentes (La Maga, 27/6).


El gobierno radical de De la Rúa está preparando ahora un proyecto de Código Contravencional, cuyo objetivo es mantener los viejos edictos.


‘Estado de sospecha’


El proyecto de Código Contravencional elaborado por Jorge Rodríguez, subsecretario de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, faculta a la policía a detener “en caso de que un hecho produzca daño o peligro”. Pero esta última palabra entraña una trampa, porque: ¿quién es el encargado de determinar el peligro? ¿Cómo puede saberse de antemano que alguien es peligroso o que su finalidad es cometer algún delito? En todos los casos se consagra la detención por ‘presunción’, ya que el peligro es una categoría subjetiva, que es determinada por quien la aplica. Pero como el encargado de hacerlo es la misma policía federal que mató a Bulacio, la policía que reprime las luchas populares y que está implicada en cientos de casos de corrupción, los jóvenes, los obreros, los desocupados, estarán siempre en estado de ‘peligrosidad’.


El indisimulable carácter represivo se evidencia en cada artículo del citado proyecto. Al que lleve clavos o pintura sin causa (sic) se le aplicará una multa de hasta 5.000 pesos o 10 días de arresto como lo estipula el capítulo de “Portación de elementos deteriorantes”, es decir, por delito de ‘portación’. Otro capítulo, denominado  “Afectación al decoro”, estipula sancionar a los que “afecten al decoro con gestos, actitudes o palabras”, con multas de hasta 15.000 pesos o 30 días de arresto. ¿Pero qué es ‘afectar al decoro’? ¿No es acaso la fórmula clásica usada por la policía para encarcelar a las prostitutas o travestis que no ‘contribuyen’ a la ‘caja chica’ de la seccional?


Asuntos de moral


El gobierno ‘aliancista’ de De la Rúa mantiene los edictos, como Duhalde, para montar un régimen de persecución a la juventud. El no fumes, no orines, no pasees tu perro, no, no,… consagra la intervención completa del Estado en la vida social, a través de su brazo reaccionario por definición, la policía. Como en los reglamentos disciplinarios de los colegios, aquí también el poder se consagra en una sola mano, la del jefe policial.


Un párrafo aparte merecen los edictos que penan las acciones ‘morales’. Para convertir la ‘moral’ en un delito es necesario, como paso previo, que exista ‘una moral de Estado’. Recientemente, un juez de la provincia de Buenos Aires, sin embargo, declaró inconstitucional la detención de personas en estado de ebriedad a las que se las acusaba de violación de la ‘moral’ (Clarín, 23/8).


De la Rúa, que ha publicitado el eslogan ‘el cambio ya empezó’, gobierna con los mismos instrumentos que Uriburu, Frondizi y Videla.