21/09/2017 | 1475

[Editorial] Un mes de intensa lucha política

Las batallas del Frente de Izquierda en todo el país


La segunda fase de la campaña electoral plantea, tanto al Partido Obrero como al Frente de Izquierda, fuertes desafíos en todo el país. Hay que afrontarlos con la mira puesta en el próximo período cuando, por un lado, se ponga en juego la capacidad del gobierno Cambiemos para avanzar en un ajuste de mayor alcance y, por el otro, el carácter social y la orientación política de la oposición a ese ajuste.


 


En la provincia de Buenos Aires, la pretensión del kirchnerismo de absorber el voto opositor en aras de una polarización con el gobierno está enfrentando dificultades muy claras. La “pejotización” de la campaña de Cristina ha avanzado, al punto de condicionar su futuro político -2019- a lo que resuelvan los Gioja, Insfrán o Espinosa. Aunque bate el parche contra el ajuste, el acuerdo de fondo con quienes cogobiernan con el macrismo aflora en cada nuevo paso de la campaña ‘ciudadana’. El llamado de Daer a votar por Cristina se da en el mismo momento en que los triunviros, junto al randazzista Acuña, tejen un acuerdo con el gobierno para avanzar en la reforma laboral. La burocracia admitiría una rebaja de aportes patronales -que sufrirán los actuales y futuros jubilados- a cambio de un nuevo rescate a las desfalcadas obras sociales. En el paquete entra también el apoyo de la burocracia a un nuevo régimen de pasantías laborales, para reforzar la explotación de la juventud como mano de obra ultraprecarizada. La moneda de cambio central: la preservación del “modelo sindical” del unicato y el respaldo del Estado al sindicalismo empresarial y propatronal. El preámbulo de esta negociación antiobrera es el levantamiento de los confederales y de cualquier amague de lucha, todo lo cual fue precedido por pedidos explícitos de Cristina en el mismo sentido. Una polarización real contra el macrismo entraña una oposición de fondo a la política del ajuste. Pero la Unidad Ciudadana… con el pejota y la burocracia de los sindicatos no puede encarnarla. En este cuadro, el Frente de Izquierda debe empeñarse en una fuerte campaña de delimitación con el kirchnerismo, comenzando por las grandes organizaciones obreras. A este propósito sirve el plenario obrero en apoyo al FIT que estamos convocando para el próximo 30 de septiembre en Lanús, junto a Izquierda Socialista, y que reunirá a luchadores de todo el país contra la reforma laboral, contra el pacto Macri-burocracia y por un voto de independencia política el próximo 22 de octubre.


 


A partir de esta lucha, aspiramos en Buenos Aires al ingreso de Nicolás del Caño y Romina del Plá, y a la renovación de nuestra banca en la Legislatura bonaerense con Guillermo Kane, lo que podría llegar a abrir las puertas en ciertos concejos deliberantes.


 


En la Capital del país, cualquier atisbo de polarización ha sido liquidado en las Paso. El voto a Carrió aventajó por más de treinta puntos al kirchnerista Filmus, y en casi cuarenta a Lousteau. El voto al gobierno, sin embargo, deberá pasar la prueba de los hechos que en este tiempo sacudieron al país, comenzando por la desaparición de Santiago Maldonado. A la responsabilidad y encubrimiento posterior de Bullrich, se añade el largo silencio de la candidata Carrió, que sólo rompió para respaldar incondicionalmente a la ministra -o sea, para encubrir a los encubridores. La misma ausencia debe atribuírsele a Lousteau. La otra cuestión a tener en cuenta es la oleada de tomas de escuelas, contra una reforma de la secundaria que liquida contenidos formativos para entregar a los estudiantes como mano de obra gratuita del capital. En las Paso, desarrollamos una fuerte campaña en los colegios contra una orientación descalificadora que ya estaba presente en las reformas de la enseñanza media del gobierno anterior. Por lo tanto, no es casual que sólo el FIT rechace su contenido -el kirchnerismo sólo cuestiona su “oportunidad” o carácter inconsulto. Con sus votaciones mediocres y en declinación, el kirchnerismo y Lousteau han pagado el precio de su colaboración política con el macrismo. En este cuadro, llamamos a concentrar el voto progresista y de izquierda en el FIT. El ingreso de un diputado desde la Capital y el refuerzo de nuestra presencia en la Legislatura, con Myriam Bregman y Gabriel Solano, constituirían una poderosa palanca para que la oposición al macrismo en la Capital se reorganice sobre nuevas bases políticas, y como superación de un progresismo postrado ante el gran capital.


 


El interior del país


 


Los desafíos del Frente de Izquierda son enormes en todo el país. En Córdoba, la batalla por el 9º diputado tiene sus antecedentes en elecciones anteriores, donde el ingreso de Liliana Olivero al Congreso nos fue arrebatado por medio del fraude. En esa provincia, la campaña del FIT se va a dirigir con fuerza a las grandes concentraciones obreras, donde es necesario desarrollar a fondo los alcances de la reforma antilaboral -y el acuerdo estratégico con ella de los Schiaretti, De la Sota y sus agentes sindicales, todos ellos tributarios de la gran patronal radicada en la provincia. En Mendoza, la pelea por la quinta banca provincial estará entre el FIT y el gobierno ajustador de Cornejo.


 


Después de las Paso, el kirchnerismo mendocino, en sintonía con CFK, ha reforzado sus lazos con el pejota provincial, responsable de una experiencia de gobierno altamente negativa para los trabajadores. La campaña del Partido Obrero en el FIT está focalizada en grandes centros laborales, como la refinería, hospitales y escuelas. Junto al ingreso de Noelia Barbeito y Soledad Sosa, batallaremos por la renovación de la banca de Tito Fresina en la Legislatura. En Salta, el Partido Obrero luchará por renovar la banca que conquistamos en 2013 con Pablo López, así como las importantes posiciones en la Legislatura y numerosos concejos de la provincia. La ‘pejotización’ cristinista debe ser expuesta como antecedente respecto de la futura evolución del ‘partido de la victoria’ salteño, y los compromisos que más temprano que tarde terminará anudando con Urtubey. En Santa Fe vamos a luchar por renovar y acrecentar nuestra presencia en los concejos del cordón industrial de San Lorenzo. En Jujuy, la significativa votación de agosto plantea una lucha por la diputación nacional y por varios legisladores, aún cuando tendremos que enfrentar el escenario de una proliferación de listas locales. En Neuquén, la importante elección de agosto servirá de herramienta para otro objetivo en octubre -el ingreso de nuestra compañera Patricia Jure al Concejo de la capital provincial. En Santiago del Estero, el FIT luchará por renovar su banca con Andrea Ruiz. En Catamarca, la promisoria elección del PO en agosto deja abierta la chance del ingreso de nuestro compañero Pedro Saracho a la Legislatura. En Santa Cruz tenemos el desafío de reforzar una oposición trabajadora al derrumbe de la gestión kirchnerista, que el macrismo pretende explotar a su favor. En Chaco hay un ascenso del Partido Obrero que está abonado por la conquista de una banca en la elección provincial de meses atrás, y que buscaremos desarrollar con mayor fuerza aún. La campaña de agosto ha dejado posibilidades de crecimiento político en Tucumán, donde la lista que encabeza Ariel Osatinsky quedó como la única expresión diferenciada del macrismo, el pejota y la derecha bussista. En Misiones, la buena elección en las Paso nos dejó en carrera para batallar por un diputado provincial, Mario Coutuné. Con sus propias fuerzas, el Partido Obrero dará pelea en Tierra del Fuego, Chubut, Misiones, Formosa, y también en San Luis, San Juan, La Rioja y Río Negro junto a las otras fuerzas del FIT.


 


Perspectivas


 


Para reclamar el voto, el gobierno se aferra a una mezquina recuperación económica que sólo se sustenta en el endeudamiento, en el cual ha involucrado a trabajadores e incluso a jubilados. Es un sacudón de patas cortas, porque hipoteca los ingresos futuros de quienes viven de su trabajo -y vuelve a colocar en la agenda nacional la cuestión de la deuda, como ariete de un nuevo apretón de tuercas contra las masas. Días atrás, el CEO argentino de J.P. Morgan, uno de los principales agentes emisores de deuda bajo la gestión macrista, le dio al gobierno un año de plazo para “concretar las reformas de fondo”, si es que no quiere pasar por un golpe de mercado. Para los especuladores, la garantía de repago de la deuda debe estar explicitada desde ahora. Por eso, el presupuesto 2018 anticipa fuertes reducciones de subsidios a cambio de nuevos tarifazos (50% en la luz entre noviembre y febrero 2018). Pero en ese mismo reportaje, el financista remarca que la cuestión de la deuda es “política y pasa por el Congreso”, anticipando los consensos que van a unir a oficialistas con los actuales opositores en campaña. La clase capitalista, colgada de este socorro del capital internacional, cierra filas con el gabinete Cambiemos y ha relegado al banco de reserva -o a los gobiernos de provincia- a los Massa y al pejotakirchnerismo. En estos términos, la clase obrera debe ser la protagonista social y política de una oposición a esta reorganización capitalista. El plenario sindical de Lanús buscará sumar en esa dirección a miles de activistas obreros al tiempo que organizan sus luchas. El reforzamiento del voto y de la representación parlamentaria del Frente de Izquierda es un mandato en esa dirección. Por ese objetivo, empeñaremos todas las energías de acá al 22 de octubre.


 

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