Los trabajadores gráficos de Atlántida llevamos casi dos meses de una lucha contra el ‘cierre trucho’ de la patronal, cuyo propósito real es despedir a 300 trabajadores y tomar nuevos, con salarios reducidos en un 50 o más por ciento, jornadas de trabajo más largas y‘flexibilización’ laboral.


En forma paralela a nuestra lucha —que llevó a una ocupación de planta de quince días, luego reprimida, y a la actual huelga—, los trabajadores argentinos estamos empeñados en un conjunto de batallas de primerísima importancia:


• Los fogoneros y la Asamblea Popular de las ciudades de Cutral Co y Plaza Huincul han protagonizado una rebelión popular para arrancar que las regalías petroleras de la región y de la provincia queden allí, bajo control de sus trabajadores, y lograr un subsidio al parado.


• Antes del levantamiento popular de estos pueblos, una huelga general de los docentes de la provincia de más de un mes, acompañada de masivas movilizaciones, puso al borde del derrumbe a la ‘reforma educativa’ y al gobierno provincial.


• Córdoba acaba de cumplir un paro provincial con dos protagonistas principales. Los trabajadores de Fiat Córdoba abandonaron la planta, en el primer paso de un nuevo plan de lucha contra los 42 cesantes y por el salario. Meses atrás, una ocupación triunfante impidió que la patronal —aliada a la burocracia sindical— pudiera imponer el convenio negrero Fiat-Smata, un conflicto que sigue abierto y se extiende a Ciadea, Transax y el resto de las plantas mecánicas. Los trabajadores de Luz y Fuerza de Córdoba están empeñados en quebrar la privatización de la empresa de energía y la destrucción anunciada de su convenio.


• Los profesionales y trabajadores del Instituto Malbrán llevan más de 100 días de ocupación contra su vaciamiento, en línea con la privatización de la salud y la ‘autogestión’ hospitalaria, la misma lucha que están librando los compañeros de la Corporación Médica del Sur.


Estos movimientos son apenas las luchas más agudas de un amplio proceso nacional. Hoy se prefiguran nuevas luchas, ante los ‘recursos de crisis’ y flexibilizaciones en Transportes del Oeste, Siderca, etcétera. También grandes movilizaciones estudiantiles. Están, además, a la puerta, intentos de despidos en Sevel-Caseros y una ofensiva flexibilizadora en Ford.


Para los trabajadores de Atlántida, ganar estas batallas es la primera prioridad. Se trata de derrotar las tentativas de un gobierno en crisis, que pretende imponer la flexibilización laboral a los docentes y en la gran industria, y se trata de quebrar la destrucción de la educación y de la salud públicas.


Por eso llamamos a todas las internas y direcciones responsables de las luchas actuales a concretar el 1º de Mayo una jornada de movilización nacional, que impulse el triunfo de los trabajadores en lucha y ponga en el banquillo de los acusados al régimen responsable del robo, el crimen y la impunidad. A levantar una tribuna para que la CGT, el CTA y el MTA rompan la tregua y convoquen a una jornada nacional de lucha y a un paro general.


Convocamos a marchar a nuestra Plaza, la Plaza de Mayo, el 1º de Mayo, para impulsar el triunfo de los trabajadores en lucha.

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