27/12/2001 | 735

El 2002 sera nuestro si no nos dejamos engañar

Cuando un gobierno dice que nos va a aumentar el salario, pero sólo en bonos o cuando acabe de imprimir otra moneda devaluada, nos está mintiendo.


Ese salario mínimo no valdrá nada.


Cuando nos dice que va a «crear un millón de empleos», pero apenas ofrece «planes trabajar», mientras las fábricas siguen despidiendo, nos miente.


En lugar de «trabajo basura», debería abrir las fábricas cerradas, prohibir las suspensiones y los despidos y repartir los puestos de trabajo en las empresas entre el conjunto de los trabajadores.


Cuando ese mismo gobierno asegura que dejó de pagar la deuda externa, pero sigue garantizando el pago de los 50.000 millones de dólares que «canjeó» Cavallo en beneficio de la banca «local», nos sigue mintiendo.


Si realmente dejara de pagar la deuda externa usuraria no necesitaría emitir «bonos basura» o Argentinos inconvertibles, para pagar los salarios. Podría pagarnos con pesos contantes y sonantes.


No le devuelve tampoco el dinero a los pequeños ahorristas, precisamente porque sigue pagando esa deuda maldita y porque está empeñado en devaluar los salarios, pagándolos con una nueva moneda de cuarta.


Rodríguez Saá fue votado por el Congreso para proteger a los banqueros y a los capitalistas y para distraer al pueblo con soluciones ficticias que permitan desmontar por un tiempo la rebelión popular.


No es el peronismo que quiere volver al 45, sino que teme que lo voltee un nuevo 17 de octubre.


Quiere reconstituir el poder golpeado por el levantamie nto popular del miércoles 19 y el jueves 20. Siguen los gobernadores que han reprimido al pueblo; sigue la Corte Suprema del contrabando de armas y de las privatizaciones; sigue el Congreso que esconde el lavado de dinero y las corruptelas contra el pueblo.


Las elecciones previstas no son generales, los dejan a todos ellos allí donde están. Tampoco hay garantías de que se realicen, porque todos conspiran contra todos, mientras la crisis política es cada vez más explosiva.


El régimen atacado por la sublevación popular, ha puesto en lugar de De la Rúa a un gobierno usurpador, que no fue elegido por nadie, para que proteja intereses y privilegios.


Decimos:


  • Por el repudio a la deuda externa.
  • Nacionalización sin indemnización de los bancos.
  • Control obrero.
  • Salario mínimo de 600 pesos (no bonos), por ocho horas de trabajo.
  • Reparto de las horas de trabajo entre todos los desocupados. Prohibición de despidos y suspensiones. Abrir las fábricas que han cerrado.
  • No a los gobiernos usurpadores. Por una Asamblea Constituyente libre y soberana.
  • Organicemos asambleas populares en todo el país.

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