Políticas
13/1/2026
El 2025 cerró con 31,5 puntos de inflación y ajuste contra los trabajadores
La inflación mensual sigue en ascenso y las actualizaciones salariales cubren un tercio del índice.

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Con la publicación del dato de la inflación del mes de diciembre, en 2,8%, el gobierno dio a conocer también la inflación acumulada para todo el 2025, la que ascendió a 31,5% gracias a una política recesiva, directamente enfocada contra los trabajadores, impulsando la caída del consumo con salarios por debajo de la inflación, jubilaciones de indigencia y los ingresos populares por los pisos, y una actividad económica en crisis.
Se trata de la última medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec realizada con la vieja metodología, siendo que a partir de enero del 2026 se aplicará la fórmula actualizada, que da mayor incidencia a las subas de determinados servicios sobre alimentos y bienes.
El dato de la inflación de diciembre acelera levemente los precios, en una dinámica que el gobierno no ha logrado anular y que persiste con una elevada inflación mensual, incluso a pesar del ajuste oficial.
Durante todo el 2025, las subas en los servicios (transporte, salud, vivienda, etc.) quedaron subrepresentados en la estadística general, siendo los factores más afectados por la inflación, gracias la política de tarifazos y liberación e precios de Milei.
El gobierno nacional cerró el 2025 con una inflación anual que supera los 30 puntos porcentuales al costo de destruir la actividad económica, defender una política recesiva, atacar la industria con la apertura indiscriminada de importaciones y profundizar una orientación ajustadora contra los salarios –gracias al piso paritario y la colaboración de la burocracia sindical- y las jubilaciones.
En rubros importantes como Salud, Educación y Obras Públicas, el gobierno siquiera aspiró a defender el presupuesto en estas materias contra la inflación, sino todo lo contrario: paralización total de la obra pública y ajuste contra educación y salud, lo que motivaron distintos conflictos gremiales y conquistas de trabajadores y estudiantes, como la Ley de Financiamiento Universitario, la victoria de los trabajadores del Garrahan y la Ley de Emergencia Pediátrica y la Emergencia en Discapacidad.
Para el 2026 el presupuesto de ajuste de Milei prevé una inflación del 10,1%, cuando las proyecciones más objetivas hablan de un 20,5%, lo que da la pauta de que el gobierno aspira a profundizar con su línea de licuación de los ingresos populares y de ajuste contra los trabajadores.
Como adicional tendremos ahora el ritmo de la devaluación oficial se encuentra atado a la inflación, lo que alimenta una dinámica inflacionaria debido al impacto de la suba del dólar en una economía y servicios con un fuerte componente de dolarización, por lo que nos e descarta que las proyecciones mencionadas sean incluso “optimistas”. Esto también afecta a la porción de deuda atada al dólar y la inflación, que subirá conforme escalen los precisos.
Como saldo de la política oficial tenemos el cierre de miles de lugares de trabajo, con sus correspondientes cientos de miles de despidos; una crisis industrial acicateada por la apertura de las importaciones; precios prohibitivos que se disparan más allá de la capacidad económica de los trabajadores, como ocurre con la carne, vivienda y medicamentos, entre otros; y ajuste en Educación, Salud, Cultura y todos los servicios que accede la población.
Milei dijo que venía a terminar con la inflación y aun no lo ha logrado, pero lo que ha hecho hasta ahora es pisar los precios aplastando los salarios y los ingresos de los trabajadores, mientras le otorga beneficios, liberalidades y exenciones a los capitalistas.




