01/03/2021
ÚLTIMA DICTADURA MILITAR

El 24 de marzo en Córdoba, una movilización clave

A 45 años del golpe la marcha será una denuncia contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy.

En otro aniversario del último golpe cívico militar eclesiástico, sobran los motivos para marchar contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy. Es que a 45 años de la última dictadura los juicios tienen un carácter limitado, los genocidas mueren impunes o, en el mejor de los casos, gozan de prisión domiciliaria. Se trata de una expresión de una política de Estado, dirigida a reinsertar a las fuerzas armadas en la vida política del país.

Por eso, los archivos secretos del gobierno de facto siguen sin abrirse y se encuentra estancado todo avance contra los responsables civiles y eclesiásticos de una dictadura que vino a aniquilar una vanguardia obrera.

Hoy como ayer, quienes gobiernan pretenden continuar descargando una aguda crisis económica contra el pueblo trabajador en beneficio de los mismos intereses que organizaron el golpe y el imperialismo.

Por eso, la próxima marcha debe ser un punto de apoyo para las luchas del movimiento obrero en defensa del salario y jubilaciones. Las consigas que animaran la movilización, además de señalar la responsabilidad del Estado en los crímenes de lesa humanidad, también tendrán que ver con la agenda del movimiento piquetero y del movimiento de mujeres y diversidades y con la pelea de la juventud por el derecho a la educación.

Por supuesto se denunciará la política represiva del gobierno de Schiaretti, porque el lanzamiento del COE fue la puesta en marcha de un comité para la represión. Esa definición se vio reflejada en la represión por fuera de todo marco legal en Jesús María, en el desalojo de las tomas de tierra, en la criminalización a la lucha de municipales de Córdoba por la cual se intentó armar una causa contra Cintia Frencia y el FIT.

A la luz de estos hechos, y teniendo en cuenta la continuidad de la lucha contra los gobiernos del ajuste y la represión, el próximo 24 de marzo es una oportunidad para clarificar el balance de la represión y la impunidad del pasado y presente, y cuál es la alternativa política que se necesita para terminar con este régimen de privilegios que se vale de un aparato represor descompuesto para terminar imponiendo desalojos ilegales como el de Estación Ferreyra, represión a protestas de trabajadores como las de UTA y municipales.

Un párrafo aparte merece la cuestión de los casos de gatillo fácil, en tanto son una expresión de una descomposición del aparato represor del Estado que sigue su curso, y un elemento más de la crisis política del régimen. El gobierno de Schiaretti fue piloteando una crisis que no cierra a pesar de haber cambiado la cúpula e improvisado un nuevo protocolo para las fuerzas de (in)seguridad. Nunca mejor puesta la vinculación de inseguridad con la policía. En ese sentido, pueden citarse el involucramiento de elementos de la policía en femicidios, la venta de droga y la trata de personas.

Por los motivos señalados apostamos a desarrollar una gran movilización. En ese sentido ya está en marcha una convocatoria independiente para construir un 24 de marzo en lucha.

¡30 mil detenidxs desaparecidxs presente!

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