01/10/1999 | 644

El ‘ajuste’ de De la Rua

Roque Fernández presentó al Congreso un proyecto de ley de Presupuesto que prevé despidos de empleados públicos, seguir con las jubilaciones de 150 pesos, la eliminación del Plan Trabajar, recortes sustanciales en los programas de alimentos a los niños y en la educación, la eliminación de la PBU (prestación básica) para las futuras jubilaciones y el pago de 1.000 millones de pesos más en intereses de la deuda. Semejante Presupuesto antiobrero, antipopular y proimperialista recibió el siguiente comentario de Fernando De la Rúa: «Todavía tengo que verlo bien, pero hay muchas cuestiones con las que no estoy de acuerdo. Pero están bien algunas reducciones. Soy partidario de eliminar todos los gastos superfluos» (Clarín, 16/9).


Tamaño apoyo prudencial a un proyecto tan antiobrero como proimperialista, dicho en plena demagogia preelectoral, quedó develado dos días después, cuando el seguro ministro de Economía de la Alianza, José Luis Machinea, planteó «un recorte de 5.000 millones en el gasto», sobre la base de «recortar 400 millones al Pami» y el «recorte de las partidas entregadas a las Provincias» (Clarín, 18/9). Para completar la propuesta de Machinea, el secretario de Industria de la Ciudad de Buenos Aires, Rafael Kohanoff, ante los «ejecutivos de finanzas» reunidos en Mar del Plata, hizo «una fuerte crítica a las políticas sociales del Gobierno Nacional», en especial «todos los programas laborales del estilo del Plan Trabajar».


Está claro, entonces, que el ajuste de los 5.000 millones saldrá de la salud de los jubilados, del despido de los empleados públicos nacionales y provinciales, de la eliminación de los planes Trabajar, en una línea casi coincidente con lo que propone Roque Fernández.


Esta coincidencia no es casual porque tanto Machinea como Fernández siguen el libreto del FMI y de los bancos que exigen ese recorte para garantizar el pago del aumento de los intereses que, en el 2000, sumarán 13.000 millones, si se agregan los intereses que pagan las provincias. Por eso, según Clarín (13/9), «para los economistas argentinos, el Fondo Monetario Internacional tiene razón: el próximo gobierno deberá realizar un importante ajuste» que todos coinciden deberá ser del orden de los 5.000 millones.


Parasitismo


El Presupuesto Nacional condensa las decisiones fundamentales a las que se compromete el Estado capitalista. La esencia del Presupuesto Roque Fernández-Machinea es garantizar el pago de los intereses de la deuda, de manera de darles ‘credibilidad’ a los acreedores para que sigan prestándoles al gobierno y a las empresas.


El Presupuesto Nacional es de 48.175 millones y se prevé pagar intereses por 9.033 millones. Significa que casi el 20% del Presupuesto se lo llevan los intereses. Estos superan la suma de los gastos de Salud, Promoción Social, Educación, Ciencia y Técnica, Vivienda y Urbanismo y Agua Potable. Está más que claro que la usura y el parasitismo es la esencia de este Presupuesto.


Pero, aun así, la bancarrota capitalista es tan grande que, metiendo mano al Pami, a las Provincias, a los empleados públicos, el Presupuesto prevé un déficit de otros 5.000 millones, que deberán cubrirse con más deuda, lo que significa más intereses. Este déficit está dibujado porque se basa en que los capitalistas pagarán los impuestos y disminuirá la evasión, cuando la tendencia es la contraria porque, además, la clase capitalista está en quiebra, evade cada vez más y paga menos impuestos.


Por eso, varios economistas vinculados al gran capital dicen «que el número más cercano a la realidad a la que se podría llegar es, en el mejor de los casos y tomando en cuenta la restricción que impone la ley de convertibilidad fiscal, un déficit de 6.700 millones» (Cronista, 13/9).


Además, todos coinciden en que Estados Unidos aumentará la tasa de interés internacional, lo que obligará a la Argentina a pagar más por los intereses. Es decir que, con todo lo que el ataque significa, ni Roque Fernández ni Machinea pueden evitar que continúe y se agrave la bancarrota.


Mientras más se hunden los planes patronales oficiales, mayor es la presión del imperialismo y del gran capital nativo para estructurar un ataque al movimiento obrero y a las masas populares. Por eso, la promesa de que el Pami tendrá un recorte de 400 millones de pesos significa que el próximo gobierno se compromete a llevar adelante un planteo de guerra contra el Pami.


La eliminación del Plan Trabajar significa «guerra a los desocupados» porque no se propone sustituirlo por un subsidio a los desocupados ni por el empleo de esos trabajadores en obras públicas, porque también se reducen aún más las partidas de obra pública.


Sin embargo, salir de esta bancarrota es fácil. El PO propone:


  • Restituir los aportes patronales: representan 6.000 millones de pesos anuales. Automáticamente, eso significa que el Pami, las obras sociales y las Cajas de Jubilaciones pasan a ser superavitarias, lo que permite mejorar la salud y aumentar las jubilaciones.
  • Eliminación de la jubilación privada: las AFJP recaudan 4.000 millones anuales, que pasarán a las Cajas jubilatorias. Transferencia de los fondos acumulados por las AFJP al Estado, para financiar planes de obra pública y aumentar el empleo.
  • Aumento de salario y jubilación. Mínimo igual a la canasta familiar.
  • Desconocimiento de la deuda externa.
  • Ruptura con el FMI.
  • Puesta en marcha de un plan obrero para salir de la crisis.

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