Políticas
21/7/2026
El “apagón” de Milei (shutdown)
Al servicio de la deuda, antagónico y funcional al de Estados Unidos.
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Milei elabora junto a Caputo y Bausili, presidente del Banco Central, un proyecto que dice imitar una mecánica que rige en Estados Unidos. Es un mecanismo por el cual cuando no hay acuerdo entre el Ejecutivo y el Congreso en torno al presupuesto, se produce un shutdown, o apagón del Estado, hasta superar el diferendo. Se interrumpe el funcionamiento del Estado y los empleados son licenciados sin goce de sueldo. Claro, no en el caso de las Fuerzas Armadas y de represión. La esencia del Estado que es asegurar la dominación de clase y con ella la propiedad privada de los medios de producción, no se interrumpe nunca.
El Estado norteamericano, gendarme mundial del imperialismo, lo ha empleado en repetidas veces, la última vez en octubre pasado. Se discuten las partidas del presupuesto, en las que ahora Trump pide duplicar el presupuesto militar a 1,5 billones de dólares. Nada que ver con el déficit fiscal, en el que el imperialismo norteamericano incurre hace 25 años, financiándolo con emisión monetaria y deuda pública.
Milei y sus funcionarios pretenden utilizarlo en un sentido prácticamente antagónico: blindar el superávit fiscal a sangre y fuego. El mecanismo entraría en vigencia mediante una especie de cláusula gatillo votada por el Congreso, por la cual se “apaga” el Estado argentino en caso de que el gobierno incurra en déficit. El objetivo central, por supuesto, es garantizar el repago de la deuda con el capital financiero internacional, con el FMI y demás bancos y organismos multilaterales del imperialismo. De acuerdo al borrador en elaboración, los pagos de deuda estarán exceptuados del apagón, lo mismo que los salarios de las Fuerzas Armadas y de represión. En esencia ocurre lo mismo que con los aranceles, mientras Trump los pone, Milei los saca, esa es la complementación de uno y otro: proteccionismo imperialista de Trump, apertura colonial de Milei. En este caso, shutdown para emitir y endeudarse como patrones del mundo por parte del amo imperialista, y apagón criollo para pagarle las deudas usurarias y entregar los recursos, como buen alumno cipayo del imperio.
Según trascendidos, se estaría negociando que también estén exceptuadas las jubilaciones y probablemente la tarjeta Alimentar, algo consistente con la preocupación del FMI de evitar el estallido social de millones y millones que se quedarían literalmente sin comer. Pero saltan a la vista los “gastos” que entrarían en el apagón como universidades, discapacidad, hospitales nacionales, ciencia y técnica, organismos de control, fondos culturales, obras públicas de todo orden, adelantos especiales a las provincias, entre la multitud de funciones del Estado. Cabe preguntarse si entrarán los subsidios a los servicios de luz, gas o el transporte, lo cual dispararía un parate nacional o tarifazos de enorme magnitud.
Bien visto, el apagón está en plena aplicación mediante los hachazos permanentes a este tipo de gastos o incumplimiento de las luchadas leyes de financiamiento universitario, discapacidad y pediatría, por ejemplo.
Pero se buscan garantías porque hasta acá fracasa una y otra vez el brutal ajuste en marcha. No es casual la dificultad para bajar el riesgo país con el objetivo de tomar deuda a tasas menos usurarias. Como hemos señalado en Prensa Obrera, la mismísima Banca Morgan, de la que provienen todos los funcionarios de Economía y el Banco Central, estima en 35% el riesgo de default. Viene la presidenta del FMI al país a apoyar la reelección de Milei, pero hay condiciones y más condiciones.
La esencia del asunto es que el ajuste está fracasando, porque el mes de junio dio caídas del 8,8% de la recaudación tributaria y del 2,8% de ingresos no tributarios (datos del Iaraf). Y cayó un 5% todo el primer semestre 2026, respecto del mismo período 2025 (ídem). Macro pura en caída libre. Hubo caída de la recaudación y aumento del gasto en un 3,1% en junio. Hay razones puntuales en junio por la postergación de Ganancias en los ingresos y por los aguinaldos en los gastos. Pero han caído los aportes también a la seguridad social: 38.532 aportantes menos sólo en mayo. Eso como resultado del derrumbe de los puestos de trabajo, del negreo de ingresos y de la evasión fiscal en los contribuyentes patronales.
Como se aprecia, la caída de la recaudación no es estacional, es simplemente sintomática de un fracaso en el plano “macroneconómico” y no sólo en el “micro” de la gente “que no llega a finde mes o pierde el trabajo”, según definió Messi con exactitud.
No obstante, hay mucho más de truchada e hipocresía. El gobierno viene de “ampliar el presupuesto en 4,5 billones de pesos” (Clarín, 20/7). O sea de hacer lo que busca prohibir con el shutdown criollo. Podríamos decir que no se lo creen ni ellos. Y pudo hacerlo porque el presupuesto votado por todos sus cómplices parlamentarios estableció una inflación anual para todo 2026 de 10,1% y ya el primer semestre la inflación arrojó 15,2%, por eso atacan con más despidos estatales y miseria salarial y jubilatoria, con tarifazos y apriete a las provincias que han tenido una caída de los envíos no automáticos de un 61,8% en el semestre en cuestión (fuente: Politikon Chaco).
El proyecto implica, además, alterar la carta orgánica del Banco Central para que no pueda brindar ganancias al Tesoro, algo que también acaba de hacer el Central por $25,7 billones, ganancias a menudo artificiales por asientos contables según precio de bonos o aumentos de las tenencias en oro, por ejemplo. Estamos frente al Banco Central menos independiente de la historia reciente, y Milei y Caputo nos hablan de garantizar la “independencia” del BCRA para que su función sea “solamente la custodia del valor de la moneda”; agreguemos, después de prometer quemarlo. Es claro que la única custodia que se busca garantizar son las reservas y el superávit fiscal para la cobrabilidad de la deuda, algo que no están pudiendo garantizar ni siquiera con el ingreso excepcional de dólares por los aumentos de ciertos comodities exportables por efecto de la guerra, por caso los combustibles, y, por un superávit comercial engordado por la recesión económica que deriva en una caída vertical de insumos de todo tipo. Los dólares que entran se van en intereses y pago de capital, en giro de ganancias de las multis, en turismo en el exterior, en fuga de capitales, aunque el Central haya comprado una montaña de U$S 12.000 millones durante este año.
Milei cae en las encuestas de imagen. No está clara para la burguesía su reelección a pesar de la crisis de la oposición, en particular del peronismo. La reconfiguración política con Santilli, tras la crisis de Adorni, tiene la función de asegurar ese propósito, muy caro al establishmet. El telón de fondo de la crisis política es el carácter explosivo de todo el cuadro económico y social. Como vemos en estas líneas, no sólo referido a los millones que no llegan a fin de mes y los centenares de miles que pierden sus trabajos, sino también a las contradicciones internas de todo el esquema de ofensiva contra los trabajadores y de entrega nacional. La totalidad del paquete de leyes que impulsan para el segundo semestre, en entrega de tierras al extranjero, libertad de especulación con quema de bosque nativo, desalojos express de inquilinos; ampliación de la “inocencia fiscal”; shutdown; tarifazos en zonas frías con media sanción; las privatizaciones de la “hojarasca”, son manotazos para salir del pozo de una crisis política, de la cual la caída de Adorni fue sólo un capítulo. La reforma electoral, el otro pilar del paquete parlamentario, es sólo para alterar las reglas en función de la reelección de Milei, complicando a la oposición, privatizando al extremos toda la política e incluso proscribiendo partidos.
Por eso los comités de acción del Frente de Izquierda tienen una gran función, lo mismo que todos los reagrupamientos destinados a superar la entrega de la burocracia sindical que una vez más negoció la continuidad de la reforma laboral por un decreto en favor de sus cajas. El Fuera Milei cobra cada día una función más importante en la construcción de una alternativa política de los trabajadores.



