Políticas

8/9/1994

|
427

El cadáver de la CNEA

“Antes de privatizar la energía atómica tendrán que pasar sobre mi cadáver”, dijo semanas atrás el ahora renunciado y aún vivo Manuel Mondino, ex-presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica. No fue necesario disparar ningún tiro, ni siquiera un petardo,  para que Mondino se hiciera al costado, a fin de permitir que los privatizadores se alcen por migajas con la CNEA y  despidan a miles de trabajadores.


Mondino, como sus predecesores alfonsinistas y de la dictadura, cumplió un papel inestimable en la tarea de colocar a la CNEA a merced de los pulpos que ahora arrasarán con ella. “Se calcula que en los últimos 40 años, la CNEA recibió más de 8.200 millones de dólares del Tesoro Nacional” (Página 12, 24/7), los que fueron acaparados por los grandes contratistas como KWU de Alemania, Pérez Companc, con quienes formó empresas asociadas (Conuar, FAE, ENACE, etc.), y por los bancos imperialistas que financiaron a tasas usurarias las construcciones atómicas.


Ahora, según el Secretario de Energía, Bastos, la CNEA se dividiría en dos: una parte se transformaría en “Nucleoeléctrica”, con las centrales de Atucha I y II, Embalse y la hidroeléctrica Río Grande. La otra parte se denominaría “Atómica” y se encargaría del ciclo de combustible, la planta de agua pesada y la explotación del uranio. Todo se vendería en unos 600 millones, a pesar de que habría costado 8.200 millones.


Tarea previa: los despidos


Para consumar este propósito, la primera tarea será la de despedir en masa a los trabajadores. Ya desde 1989 hasta ahora,  el plantel se redujo de 6.200 a 4.800 y se estima que quedarán en la calle las dos terceras partes. Por de pronto, los científicos y profesionales serán las primeras víctimas, porque prácticamente desaparecerá toda la tarea investigativa. El Banco Mundial ha propuesto incluso “eliminar el CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas)” (Página 12, 2/6).


El Congreso ahora debe discutir una ley declarando la privatización de la CNEA, algo que será aprobado rápidamente. Los radicales presentaron un pedido de informes para que el Ejecutivo “detalle planes y acciones”, como si no los supieran, mientras que los más “combativos”  Solanas, Chacho Alvarez  y Martha Mercader, plantean “no innovar por dos años” (Página 12, 31/8).


Un saludo a la bandera.