13/10/2016

“El Calcaterramiento” del Sarmiento: el negocio que empezó CFK y continúa Macri

El primo del presidente ganó la licitación para la multimillonaria obra durante la gestión K.


Si algo muestra el anuncio del soterramiento del ferrocarril Sarmiento es una matriz de continuidad entre el kirchnerismo y el macrismo en el armado de los negocios de la patria contratista -es decir, amigos capitalistas que comparten uno y otro gobierno.


De este modo, Ángelo Calcaterra, primo hermano del presidente (cuya tía, María Pía, es hermana de Franco y esposa del patriarca Calcaterra), se convirtió luego del anuncio presidencial en el principal beneficiario de la puesta en marcha del proyecto del soterramiento, aunque la licitación le había sido otorgada ya en 2006, bajo el gobierno de Néstor Kirchner. Calcaterra fue uno de los principales beneficiarios de los fondos estatales para la realización de obra pública durante el kirchnerismo e incluso compartió licitaciones con Lázaro Báez, quien es sindicado como testaferro de los Kirchner y uno de los principales acusados por la red de corrupción del anterior gobierno. Como se ve, para el kirchnerismo y el macrismo todo queda en familia.


Más allá de las observaciones técnicas que se puedan realizar al proyecto de soterramiento del ferrocarril Sarmiento, también existen dudas sobre la legitimidad de la operación. La licitación original que fuera realizada por el kirchnerismo incluía a Ángelo Calcaterra, que había sido designado director de la empresa IECSA –que pertenecía a los Macri, pero cuyo control tomó Calcaterra a partir de que Mauricio llegara a la jefatura de gobierno–; la italiana Ghella y la brasileña Odebrecht –principal reducto empresarial de la corrupción del lavajato en Brasil y que marca los vínculos de los gobiernos de Lula, Dilma y el PT y los Kirchner y el macrismo a la hora de beneficiar a los mismos intereses capitalistas.


En el camino, Calcaterra y los italianos Ghella formaron el grupo empresarial ODS, con expansión en gran parte de Latinoamérica, Venezuela incluida, en la que se dedican a la construcción y obra pública. En marzo de este año anunciaron ante la Comisión Nacional de Valores que Calcaterra adquiría la parte mayoritaria de las acciones de ODS y luego la totalidad de las acciones. Y a principios de este mes Calcaterra anunció que la empresa abandonaba la “oferta pública”, que es el modo de evitar presentar balances públicos e informar quiénes son los verdaderos dueños de la compañía. En un primer momento, Calcaterra había anunciado que planificaba deshacerse de la compañía para evitar que se lo vincule a favoritismos en las licitaciones por parte de su primo el presidente. Sin embargo, el trazado que recorrió fue exactamente el contrario, hasta lograr salir del control público de los actos de la empresa una vez que se aseguró que las obras del soterramiento se podrían en marcha mediante el otorgamiento de 3 mil millones de pesos del presupuesto nacional de 2017.


El kirchnerismo y el macrismo sirven a sus mismos amos de la clase capitalista. No por nada, el fiscal Guillermo Marijuán pidió que Ángelo Calcaterra sea investigado por sobreprecios en la obra pública durante el kirchnerismo. El primo del actual presidente Macri había obtenido contratos por 1800 millones de dólares durante la década ganada de los K. Una perspectiva de negocios que no parece haberse interrumpido con el ascenso del macrismo.

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