06/06/2021

El candidato Randazzo y la vereda rota del medio

Prontuario de ajustadores en la provincia de Buenos Aires.

En las últimas semanas Florencio Randazzo tuvo una amplia cobertura mediática después de haber confirmado su candidatura a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires por la llamada “vereda del medio”. Esta postulación llega después de varios fracasos, y del apoyo entusiasta de “Florencio” a la candidatura de Alberto Fernández en el 2019. Randazzo quiere ocupar el lugar “vacante” dejado por Sergio Massa, quien se asoció a Máximo Kirchner con la mira puesta en las presidenciales del 2023.

Vereda rota

Randazzo transitó todo el espinel de la política burguesa. Fue jefe de gabinete de Solá, ministro del gobierno kirchnerista de Cristina, aliado del Movimiento Evita, franeleó con Juntos por el Cambio después de la derrota de Scioli en el 2015, se borró por años de la escena pública a la espera de mejores vientos, hizo campaña por “Alberto Fernández Presidente”, y ahora se presenta como una “alternativa” al Frente de Todos y a Juntos por el Cambio.

El fraude de la devaluada “vereda del medio” tuvo su antecedente en el cogobierno de la bancada massista con el PRO y Juntos por el Cambio en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, bajo el gobierno de Vidal. Después de proclamar que el “espacio” no es el lado B del peronismo -un llamado a engrosar su candidatura venga de donde venga- Randazzo definió los ejes de campaña, empezando por la reforma laboral y una mayor precarización y flexibilidad de las condiciones de trabajo a gusto de los capitalistas. Un programa antiobrero que busca el financiamiento y esponsoreo de las patronales.

Reforma laboral y reglamentación del derecho de huelga

Aliado de Lavagna, Florencio Randazzo pregona la “modernización de las relaciones laborales”. Viejo verso, que es también la bandera de Consenso Federal y del Peronismo Federal donde se anotan los Schiaretti y los Perotti, empeñados en una suerte de “liga de gobernadores” al margen de Alberto Fernández. La munición gruesa lanzada contra los sindicatos, a quienes Randazzo califica como “parte del atraso del país ”, le valió una “dura” respuesta de la CGT que no va más allá de la pose, y de la interna peronista. A la burocracia cegetista, y a todas las burocracias sindicales, que sellaron acuerdos de flexibilización laboral en sus respectivos sindicatos, las “motiva” un eventual desplazamiento que las deje por fuera del “gerenciamiento” de la reforma ante las patronales.

No se trata únicamente de la CGT y los “gordos”. La CTA Yasky, en convergencia con la burocracia de ATE, dio su apoyo al cambio de figura jurídica en Astillero Río Santiago (ARS) para colocar a la empresa estatal a merced de la ley de sociedades anónimas y la injerencia del capital y los astilleros privados. Wasiejko, funcionario de la CTA “de los trabajadores” presidente del ARS por designación de Kicillof, es el vocero de la privatización y de una reforma laboral en la fábrica para “hacer un Astillero más competitivo”. Para los estatales bonaerenses, “el aumento salarial”, que pregona la conducción de ATE provincia está atado al alargue de la jornada de trabajo. Como se ve, el lado A del peronismo es la precarización del trabajo.

En su definido perfil antiobrero, Randazzo la emprende también contra los “piqueteros” provocando las iras de su antiguo aliado, el Movimiento Evita y de los funcionarios cooptados de la “economía popular”. Como ocurre con la CGT, las organizaciones sociales integradas al gobierno y sus ministerios, patalean pero no cuestionan la orientación precarizadora. Randazzo, también quiere reconvertir los programas sociales en mano de obra barata y sin derechos para las trabajadores. El discurso de la “vereda del medio” se parece como dos gotas de agua al “Plan de Desarrollo Humano Integral”, lanzado por el papal Juan Grabois sentado a la vera de Gerardo Martínez, buchón de la dictadura militar y burócrata del sindicalismo empresarial de la Uocra. Kicillof, por su parte, ratificó que no habrá vacunación para los trabajadores de los comedores populares a pesar de que son esenciales y están como los de salud en la primera línea de la lucha contra el hambre y la pandemia.

El cuervo Larroque, ministro del “nacional y popular” Kicillof, puso su granito de arena al declarar que los “programas sociales” corresponden a otro momento del peronismo. Los K priorizan el ajuste fiscal nacional y provincial que va a parar a los bolsillos del FMI, de los fondos buitre y a los bonistas de la deuda externa bonaerense. Randazzo no abrió la boca sobre el canje de la deuda externa bonaerense lo que implica el reconocimiento integral de la deuda usuraria y fraudulenta contraída por los gobiernos peronistas y por Vidal, y una convalidación de las presiones del Comité de Acreedores que exige mayores beneficios, a los ya acordados “confidencialmente” por el gobierno de Kicillof. Tampoco denuncia el presupuesto provincial de ajuste 2021, votado por todas las bancadas, a excepción del Frente de Izquierda, en la Legislatura.

Contra la docencia

Para Florencio Randazzo, la educación debe ser catalogada como un “servicio esencial”, sobre todo en “épocas de escuelas cerradas”. Convergiendo con los Larreta y el PRO, pero también con los intendentes del PJ que piden la vuelta a las aulas sin que medien las condiciones epidemiológicas que han llevado a la Argentina al primer puesto en el mundo por fallecidos en un día por millón de habitantes, el “candidato” aboga por la reglamentación del derecho de huelga de los trabajadores de la educación bonaerense. Típico planteo antihuelgas. Randazzo no es original: en el año 2014, antes del gobierno de la “tierra arrasada” de Vidal, la esencialidad de la educación fue agitada por el vicegobernador de Scioli, Gabriel Mariotto -puesto directamente en el cargo por Cristina Kirchner-y el entonces sciolista jefe de gabinete Alberto Pérez que envío una ley a la legislatura para restringir el derecho de huelga de la docencia. La burocracia de Suteba tiene claro a qué se refiere con eso de “tragarse todos los sapos”.

La ambulancia randazzista y los peronistas del PRO

La “construcción” de Randazzo no se limita a los pejotistas desplazados por el avance de La Cámpora en la provincia de Buenos Aires con Máximo Kirchner al frente del PJ bonaerense. La asunción efectiva de Máximo está postergada hasta diciembre y pasadas las elecciones legislativas por la impugnación judicial de Fernando Gray, intendente de Esteban Echeverría, junto al condenado por corrupción Gustavo Menéndez, intendente de Merlo, ambos actuales presidente y vice del PJ bonaerense. Los “rebeldes” cotizan fuerte su permanencia en el Frente de Todos, amenazando con su pasaje al randazzismo.

Pese a sus críticas a los sindicatos, detrás del apoyo de Graciela Camaño a Randazzo está una parte de la burocracia sindical alineada con el barrionuevismo. Ningún candidato patronal puede prescindir de la quinta columna en las filas del movimiento obrero. Compensando, el candidato Randazzo tira puentes frentistas al Partido Socialista, A Margarita Stolbizer y a los peronistas del PRO. En declaraciones a la prensa, Joaquín De la Torre dijo que “estaban definiendo si iban por afuera de Juntos por el Cambio”, en un guiño a Gray y a Randazzo. Las vacilaciones están atadas a las encuestas, y en primer lugar a la decisión de María Eugenia Vidal de ir o no como candidata en la provincia de Buenos Aires. De la Torre, exministro de Vidal, mete presión a dos puntas, lo mismo ocurre con Monzó, expresidente de la cámara de diputados nacional durante el gobierno de Macri. Son muchos comensales para el mismo plato.

En campaña, Randazzo rechazó el dietazo que aumenta un 40% los sueldos de los parlamentarios; sin embargo, no abrió la boca para denunciar el nuevo pacto en marcha entre Máximo Kirchner y Kicillof con macristas y radicales para habilitar otro período de gobierno a los intendentes bonaerenses que no podrían hacerlo por la ley que limita las reelecciones indefinidas. Por lo menos doce jefes comunales, peronistas y de Juntos por el Cambio, y entre estos los “rebeldes del PJ” pero también el cristinista Mario Secco y el macrista Garro, dependen de que se modifique la ley del 2016. Como ya ocurrió, el tratamiento del Presupuesto 2022 será la oportunidad para un nuevo tráfico y mercadeo de los jefes comunales.

Elecciones y congreso del Frente de Izquierda-Unidad

Si Vidal entra en la contienda electoral, buscará reeditar una polarización con Scioli, candidato del Frente de Todos. La lista de “unidad” de albertistas y kirchneristas, encabezada por Scioli, apunta a polarizar, disputar el voto derechista y desactivador la “tercera vía” de Randazzo. A ambos lados de la grieta, y en la “vereda” de Randazzo están los pagadores de deuda con el ajuste a los trabajadores. El protagonismo que va adquiriendo Scioli anticipa un mayor desplazamiento a la derecha del kirchnerismo que apuesta a la vacunación como bala de plata, a pesar de la lentitud y que solo un 30% de la población de los municipios bonaerenses recibió la primera dosis. La campaña electoral con las vacunas tuvo su episodio más patético en el contrato por 15 millones de dosis con el laboratorio indio, sin plazos ni fecha de entrega.

El Partido Obrero lanzó una campaña de pronunciamientos por un Congreso del Frente de Izquierda Unidad para potenciar una alternativa obrera y socialista en la provincia de Buenos Aires y en todo el país. Scioli, Vidal, Randazzo son candidatos del ajuste contra los trabajadores y del pago de la deuda externa. Frente a la catástrofe social y sanitaria la izquierda revolucionaria debe plantar bandera con un programa de salida para los explotados.

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