23/10/2020

El capitalismo utópico de Canal Encuentro

¿Capital productivo versus capital financiero?

El Canal Encuentro empezó a transmitir una serie documental alemana llamada “La economía desde adentro”, que intenta explicar y actualizar el panorama económico y financiero a escala global, el cual reconoce atravesado por enormes crisis y contradicciones. La edición argentina se transmite doblada al español, y cuenta con una presentación y un cierre de la economista Candelaria Botto.

En el primer capítulo -“La economía al rojo vivo”- se ve crudamente el endeudamiento explosivo en diversas aristas: desde un pequeño municipio en el interior alemán próximo a entrar en cesación de pagos, hasta una familia estadounidense gravemente afectada por el estallido de la burbuja hipotecaria en 2008. “La gran apuesta”, aquella brillante película sobre la bancarrota subprime, queda chica cuando una familia de granjeros cuenta en primera persona la forma en que los funcionarios de los bancos fomentaban su endeudamiento excesivo que terminó en el remate de sus escasos bienes.

La falta de un abordaje igual de exhaustivo sobre las deudas corporativas no es una casualidad. Todo este primer episodio -e, intuimos, el resto de la serie- tiene un sesgo muy marcado de crítica y repudio al capitalismo financiero, a su desarrollo y sus instrumentos, en pos de añorar un capitalismo supuestamente productivo, industrial y en sus propios términos “más igualitario”. El documental es concluyente al condenar la creciente distribución regresiva del ingreso (que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres), pero el fenómeno aparece como resultado exclusivo de la financiarización, que es presentada como un proceso ajeno al desarrollo capitalista.

Tanto Alberto Fernández como Cristina Kirchner han hecho declaraciones en ese mismo sentido. La vicepresidente criticó en su momento el “anarco capitalismo financiero”, y el presidente afirmando querer volver al capitalismo de los inicios. Desconocen (o alegan desconocer) que el apogeo del capital financiero es la consecuencia de que el capital no consigue la rentabilidad que busca en el terreno industrial. Es un intento vano de violar la ley del valor a través de una valorización ficticia, es decir sin la creación de nuevo valor.

El imperialismo, ausente

El documental arranca caracterizando que “el sector financiero y los bancos de inversión escriben los reglamentos y los gobiernos no se les oponen con nada”. Los autores parecen redescubrir que el Estado capitalista tiene un carácter de clase. En realidad no solo no “le oponen nada” a las grandes corporaciones, sino que gobiernan para ellas por delegación; sus medidas y programas parten de las demandadas del capital (sea en interés general como una «junta de negocios» de la burguesía, o sea en beneficio de un sector de ella). El descontento de los realizadores se centra en qué sector de la burguesía se impone sobre los demás, pero evitando cuestionarse qué clase social gobierna.

Esto se verifica también en la militancia explícita del documental en favor de una mayor regulación financiera. Las expectativas están puestas en corregir las injusticias que se denuncian… por la vía de una mayor regulación estatal a los bancos y los instrumentos financieros. Sin embargo, la tendencia imperante en los últimos años es a que los Estados rescaten a la banca con paquetes multimillonarios, además de desregulaciones que permiten la subsistencia de bancos “zombie” inundados de carteras incobrables producto de la insolvencia y las crisis.

El imperialismo es el gran ausente en toda la lógica que se va mostrando a lo largo de la media hora de duración del capítulo. Se desconoce que fue la respuesta del capital a la primera gran depresión capitalista durante el último cuarto del siglo XIX. Las transformaciones dentro de la economía capitalista fueron radicales: la tendencia a la concentración y centralización del capital se desarrolló a una escala inédita, lo que derivó en la formación de monopolios; el capital industrial se fusionó con el capital bancario, dando nacimiento al capital financiero, la forma más parasitaria del capital.

Esta referencia a los conceptos de la obra de Lenin apunta a resactar la comprensión de que hace tiempo entramos en la fase de decadencia del capitalismo como modo de producción, y que eso que abre paso a la posibilidad de su superación. Tanto en el documental como en nuestra comprensión del imperialismo las deudas públicas ocupan un lugar central: mientras la propuesta de la serie es la condonación de una parte de las deudas (una salida barajada hasta por los organismos internacionales durante la pandemia), los revolucionarios planteamos el rechazo a las deudas usurarias y la ruptura con los acreedores que saquean a los países endeudados.

“Es el capitalismo, estúpido”

Vale seguir la serie documental porque profundiza en temas sobre los cuales no abunda material fílmico. El primer episodio refleja las consecuencias de la bancarrota de 2008 para las deudas hipotecarias. Muestra también que no todos perdieron con la crisis, sino que esta llevó a una mayor concentración de la riqueza y a un saneamiento de los balances bancarios por la vía de desprenderse de sus activos tóxicos a manos del Estado.

El punto más flojo de la saga es la nostalgia respecto del capitalismo industrial y la añoranza de regenerarlo, lo cual es una utopía reaccionaria. El rechazo a la financiarización del capitalismo, embelleciendo al “capital productivo”, es una contradicción insuperable. Es el agotamiento histórico de estas relaciones sociales de producción, que se manifiesta en la caída de la tasa de ganancia, lo que llevó al predominio del capital financiero sobre la economía mundial. Es la dialéctica del desarrollo social. Cualquier búsqueda por volver al estadio anterior choca de frente con la realidad. No nace una gallina de un huevo frito.

La salida progresiva a la opresión que se narra en el episodio no va a surgir de la recomposición de un régimen social en plena descomposición. Solo la superación histórica del capital, su derrocamiento por parte de la clase obrera permitirá la apropiación del desarrollo de las fuerzas productivas para de la humanidad toda y enterrará la explotación y la miseria.