Políticas
16/6/2026
El desafío del Frente de Izquierda en Córdoba

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Marcha 3J en Córdoba.
El crimen del poder de Agostina Vega, el fuerte repudio popular y la masiva movilización del 3J reclamando justicia han golpeado fuertemente al gobierno provincial de Martín Llaryora, agravando la crisis política provincial. Con la renuncia del concejal Ricardo Moreno y la “autocrítica” del intendente Daniel Passerini, el PJ ha reconocido ese golpe, que puede llegar más lejos aún. El hecho se suma a una larga trama de impunidad en la provincia, donde el peronismo, su Justicia y su policía aparecen controlando el narcotráfico y la trata de personas, con un aparato represivo que se ensaña contra los trabajadores y la juventud, como se vio el mes pasado con el crimen de Tomás Orihuela.
La crisis del gobierno provincial se desarrolla, principalmente, entre los trabajadores estatales; por la política de motosierra que aplica Llaryora sobre los salarios, negando aumentos por inflación, imponiendo descuentos previsionales y sociales confiscatorios y vaciando la obra social Apross. Esta situación desembocó en la rebelión docente, que el gobierno y su burocracia abordaron con fraude en la asamblea provincial, impuesto con una represión abierta que terminó con detenidos y la infiltración policial. Sin embargo, la represión y las maniobras no lograron resolver la cuestión de fondo, sino que la profundizaron; y ahora la cuestión explotó entre los judiciales que realizaron un paro de 72 horas en la semana.
El deterioro del peronismo es profundo. Su alineamiento y complicidad con Milei ha ido desgastando su gestión y bloqueando la posibilidad de una polarización con el gobierno facho nacional. El rechazo popular se expresa en las encuestas, donde el gobierno provincial aparece obteniendo apenas un tercio del electorado, y cayendo. Frente a esta situación crítica, Llaryora apunta a una elección adelantada en Córdoba, completamente fragmentada; por eso intenta imponer un cuadro electoral con protagonismo de la UCR y De Loredo. Como esa maniobra no parece prosperar, el peronismo también apunta a un pacto “electoral” con el propio Milei, que deje a la oposición patronal dividida en el distrito. El propio Luis Juez, que se sumó a la Libertad Avanza, alertó en las últimas semanas que se mantendrá en el espacio mileista, salvo que este espacio “no quiera ganar la provincia”.
Esa tentativa tiene como posible contrapartida un efecto divisionista en el propio peronismo. Un acuerdo más claro con Milei, que puede incluir el apoyo a la reforma política; puede consolidar una fracción que se presente por separado, replicando la lista de De la Sota de la última elección de 2025. El cuadro electoral no está definido ni mucho menos. Tanto es así que Llaryora acaba de designar a los macristas Ercole Felippa y Hernán Lacunza, como vicepresidente y director del Banco de Córdoba.
La degradación del peronismo no se expresa con mayor fuerza por la degradación del propio Milei. Las encuestas en Córdoba marcan, como en todo el país, una caída significativa de la imagen presidencial, del 75% hace dos años al 45% en la actualidad, lo que sigue decayendo al calor de la crisis económica y social, que ha golpeado fuertemente en la provincia, y de la corrupción nacional, particularmente en el caso del enriquecimiento de Adorni. La situación va derivando en un desgaste de los gobiernos, que prepara nuevas crisis, y un proceso electoral adelantado, caracterizado por la crisis y la fragmentación.
El movimiento obrero y popular viene desarrollando enormes movilizaciones de masas. Las marchas del 24 de marzo y del 3J superaron las cien mil personas. También fueron masivas las marchas del 8 de marzo, las movilizaciones docentes y la cuarta marcha federal universitaria, aunque este último caso fue menor la convocatoria a las de años anteriores.
En el plano de la lucha de las y los trabajadores, se destacó la rebelión docente, como queda dicho; y ahora la huelga de judiciales. También hay que destacar la lucha de los trabajadores de Ruiz contra el vaciamiento; la resistencia del Polo Obrero en las barriadas, que comienza a plantear una recuperación del movimiento, y el movimiento de jubilados que mantiene la movilización semanal. La Asamblea Ni Una Menos fue la gran organizadora del masivo 3J. Y el plenario combativo, con la dirección de UEPC Capital, ha sido el protagonista en la lucha contra la reforma laboral.
Las posibilidades de avance del Frente de Izquierda se plantean en la crisis de los partidos de gobierno, por un lado; y en el impulso de esas luchas y reagrupamientos, por el otro. Para desarrollar una alternativa política de los trabajadores, el FIT-U debe convocar y organizar políticamente a todo ese activismo que protagonizan las grandes luchas. El método de avance de las luchas justamente ha sido el del frente único y de la asamblea, como deja en claro las lecciones de los procesos de docentes, judiciales, de la Anum y del sindicalismo combativo, e incluso del movimiento estudiantil.
La constitución de comités de apoyo de unidad al Frente de Izquierda es la gran tarea que tenemos que desarrollar desde las organizaciones revolucionarias para que se levante una gran fuerza política de las y los trabajadores y la juventud. Esos comités deben desembocar en una gran asamblea del FIT-U que unifique políticamente a todo el movimiento. Desde el Partido Obrero, nos lanzamos con todos nuestros esfuerzos a este desafío, impulsando la lucha por Fuera Milei y la huelga general; para construir una alternativa política de la izquierda y los trabajadores.




