26/09/1995 | 466

El destino de Menem-Cavallo-Yabrán S.A. se decide en Nueva York

El escándalo de las mafias y de los “retornos” continúa, y no podrá pararlo ninguna “tregua”, porque tiene que ver con una guerra entre monopolios que es acicateada por el estrechamiento del mercado nacional y mundial. La pretensión de “que lo que falló fueron los controles y la supervisión que debían ejercer los directivos separados” por IBM en el caso Banco Nación (El Cronista 22/9) es, por cierto, un cuento de hadas.


Como señala Julio Nudler en Página 12 (17/9), “es irrazonable pensar que este escándalo se agote en el nivel de Aldo Dadone y los tres directores renunciados y ni siquiera de Ricardo Martorana, presidente defenestrado de la IBM local… Semejantes volúmenes de retorno implican –según los expertos en negocios– la participación de altos niveles políticos”.


El asunto de los “retornos” oculta, sin embargo, el meollo de la estafa. El profesor de la cátedra de Tecnología de Computadoras de la Facultad de Ciencias Económicas, Ariel Garbaz, ha advertido que “en el caso de las contrataciones, la Justicia y casi todos los medios se están ocupando de las coimas y no de los supuestos negociados, de perderse detrás del seguimiento de una cuenta suiza, en lugar de ocuparse de investigar el sistema de licitaciones y contrataciones del Estado y comparar los precios del hardware y software adquiridos”. Ariel Garbaz señala que solamente por la contratación del Banco Nación con IBM “el Estado pagó 129 millones de más”, y se refiere a los 37 millones de coima como la “caja chica” (Página 12, 22/9).


IBM “ganó” en los últimos dos años todas las licitaciones públicas: la de la Lotería Nacional, por 300 millones; la de la DGI, por 400 millones; la de pasaportes y cédulas de la Policía Federal, por 163 millones; la del Banco Nación, por 249 millones… Si por esta última hubo 129 millones de más, el sobreprecio pagado en todos estos contratos (que suman unos 1.000 millones) totaliza fácilmente los 400 millones de dólares.


Cavallo-Yabrán, ¡socios!


En el caso de los pasaportes, la adjudicación fue ganada por Ciccone, vinculada a Yabrán, con tecnología IBM. Encotesa la impugnó, como lo prueba el hecho de que “el vicepresidente de Encotesa, Alfredo José Castañón, se dirigió a la subsecretaria de Sistemas de Información, María Eugenia Dallorso –sobrina del ministro Cavallo– para que interviniera en esta cuestionada licitación. Por el resultado, es evidente que este organismo habría avalado la decisión de la Policía Federal de no atender los reclamos de Encotesa” (El Cronista, 20/9).


Encotesa pretendía “hacer un consorcio con las firmas Unysis Sudamericana y Llenas y Cía. para quedarse con el negocio del que finalmente se hizo cargo Ciccone” (La Razón, 19/9) Es decir que el negocio de los pasaportes era una lucha de grupos económicos imperialistas rivales: Unysis e IBM.


¿De qué lado estaba Cavallo en esta pugna? Su hermano Jorge “actuó como subcontratista de IBM en el acuerdo con el Banco Nación y se menciona la relación de Jorge Cavallo con el ex vicepresidente del Banco Nación, Hugo Gaggero” (Página 12, 17/9). Gaggero que como vicepresidente del Nación secundó a Dadone en el negociado de IBM, fue nombrado por Cavallo jefe máximo de la DGI, en un claro intento de parar la investigación de la informatización del Banco Nación y, anterior a ésta, de la propia DGI. Ahora Gaggero está acusado en Córdoba de complicidad con una comprobada evasión  fiscal de 10 millones de pesos.


La sobrina de Cavallo no fue la única gestora en el negocio de los pasaportes. Esteban Caselli, secretario de la Vicepresidencia, “no es ajeno … a los pliegos de licitación para la confección y distribución de los nuevos DNI” que favorecieron a “dos firmas amigas del poder, la imprentera Ciccone Calcográfica y el currier OCA, de Yabrán. Los amigos más notorios de Caselli de la Iglesia en la Argentina son los cardenales Antonio Quarracino y Raúl Primatesta, además del nuncio apostólico Ubaldo Calabresi… Caselli constituye uno de los principales nexos del Gobierno con la Iglesia local y con el Vaticano” (La Nación, 20/9/95). Tenemos aquí otra evidencia del entrelazamiento de los negocios de Cavallo y de Yabrán. Esta evidencia abona la versión de que la pelea Yabrán-Cavallo tendría que ver con el intento de alguno de ellos de “saltarse” al otro.


A pesar de estas revelaciones, Menem se deshizo en elogios de Caselli, del mismo modo que sigue alabando al “empresario exitoso” Yabrán.


Es evidente que hubo un negocio compartido de Yabrán, Cavallo, IBM, el que se rompió cuando Yabrán se negó a compartir el negocio del Correo. Los ataques de Cavallo a Yabrán y Primatesta así lo indican.


Estos “negocios” compartidos estaban destinados a financiar “cajas políticas”  que ahora transitan por caminos separados.


La “patria informática”


En todo este asunto, IBM actuó con un auténtico federalismo. En Neuquén, Felipe Sapag, del MPN, denunció al gobierno provincial del MPN de haber hecho una contratación “cerrada” con IBM por 16 millones (Ambito, 20/9). También Bordón, entonces gobernador, contrató en 1990 con IBM “en sólo tres días hábiles” la informatización de la Administración Pública de Mendoza en 30 millones (La Prensa, 22/9).


El Banco de Córdoba informatizó con IBM “en forma directa… por unos 8 millones de dólares, al margen de las normas que imponen para este tipo de operaciones la obligación de realizar un llamado a licitación”. Hay también irregularidades que involucran a IBM “en la puesta en marcha de la Tarjeta Social”, a través de un “convenio firmado entre el Banco Social y el IPAM (Instituto Provincial de Atención Médica)” (La Voz del Interior, 16/9).


También el Banco Central lanzó una licitación para la “Compensación electrónica de medios de pagos” que se detuvo cuando saltaron las denuncias contra la “mafia informática”.


CCR, Consad, cuenta suiza, son tan sólo cortinas de humo o asuntos de “caja chica”, como dice el profesor Garbaz, para tapar el saqueo de las finanzas públicas por parte de Menem-Cavallo-IBM.


Lucha imperialista


No fue el defenestrado Ricardo Martorana el que diagramó la penetración de IBM en el Estado argentino. Cuando IBM se lanzó a la conquista del mercado informático argentino, lo hizo como parte de una estrategia internacional que pretendía superar su profundo retroceso en el mercado mundial de computadoras.


“El año pasado IBM informó su primera ganancia anual desde 1990…”, destacaba The Financial Times (19/9), y agregaba que IBM continúa “perdiendo terreno en el mercado de las computadoras personales”. “Con ingresos estimados en 10.000 millones y ganancias marginales, el negocio de las computadoras personales es uno de los problemas visibles más grandes de IBM. La vulnerabilidad de la compañía ante la competencia es más obvia ante el lanzamiento del Windows 95 por parte de Microsoft”. Además, “IBM reconoció el mes pasado que están postergadas todas las entregas de los nuevos sistemas de almacenamiento de datos, los cuales ayudarían a contrarrestar la fuerte competencia. También tiene problemas en la división de armaduría”. Esto explica que el precio de las acciones de IBM en Wall Street cayeran “casi un 20%”.


Microsoft, Unysis, Hewlett Packard, NCR … han hecho saltar toda la bosta de IBM como parte de una lucha imperialista para conquistar los “mercados emergentes”. La intervención del FBI revela que el problema es, para Estados Unidos, nada menos que un asunto de Estado.

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