Políticas
10/4/2026
El enriquecimiento de Adorni: aclaraciones que oscurecen
La escribana del vocero presidencial complicó aún más al funcionario investigado por la Justicia.

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Manuel Adorni.
El jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, sigue en la mira de la Justicia y de los medios ante la investigación por supuesto enriquecimiento ilícito y el escándalo que comenzó a salir a la luz con la utilización para fines privados de los recursos del Estado, puntualmente los vuelos de la comitiva oficial a los Estados Unidos, y ahora lo tienen interpelado por la adquisición sospechosa de bienes inmuebles durante su gestión gubernamental, con una escribana con un pasado ligado a causas vinculadas al narcotráfico.
La información más reciente es que la Justicia ordenó levantar el secreto bancario y fiscal sobre Manuel Adorni y su esposa Bettina Angeletti, para poder seguir los movimientos financieros de la pareja y de la firma que comparten, AS Innovación Profesional.
Mientras esto está sucediendo, quien salió a intentar ofrecer alguna explicación por las operaciones inmobiliarias del alto funcionario mileista es la escribana Adriana Nechevenko, quien intervino en todas las operaciones del vocero presidencial y que, paradójicamente, fue citada a declarar ante la Justicia por su intervención en la operatoria de un grupo narco que fue condenado por traficar efedrina.
Las declaraciones de la escribana si bien buscaron respaldar a Adorni lograron el efecto totalmente contrario, partiendo del hecho de que Nechevenko afirma conocer al funcionario desde hace “20 o 25” años, pero que las únicas operaciones inmobiliarias realizadas por Adorni constan de las últimas tres realizadas por ella, todas posteriores a su arribo al gobierno durante los últimos dos años del gobierno de Milei. Como afirmó la escribana “se le vino todo junto”.
Otra de las cuestiones importantes es que la escribana dice no saber respecto del origen de los fondos con los que se compraron las propiedades, afirmando que en su calidad solo está obligada a consignar la declaración jurada de los intervinientes en la operación. Sin embargo, se trata de un incumplimiento de sus obligaciones de verificación y documentación el origen de los fondos, más cuando se trata de Personas Políticamente Expuestas, obligando a un control más estricto de la operación y de un reporte oficial ante la operación sospechosa.
Cabe recordar que el gobierno nacional viene de flexibilizar todos los controles financieros y de movimientos y declaración de activos, en una medida que favorece el lavado de dinero y las operaciones turbias como las realizadas por vocero presidencial.
Respecto a las operaciones en cuestión toda la información ofrecida no hace más que oscurecer lo obrado por la escribana y Adorni.
El caso que más llama la atención es el de la adquisición del departamento de la calle Miró, en Caballito, por intermedio de dos hipotecas de 100.000 dólares, con un adelanto ínfimo del 13% y un saldo pendiente del 87% restante a pagar a un año, sin interés, por un precio total de 230.000 dólares, que resultó ser excesivamente inferior al de oferta del inmueble –y al valor real de mercado- de unos 340.000 dólares, y con la intervención de dos jubiladas, una de las cuales afirma no conocer a Adorni.
Toda la operación destila alertas de sospecha por donde se a vea: el precio declarado –para evadir impuestos y disimular ingresos-, las facilidades de pago inexistentes en el mercado con el financiamiento de dos jubiladas, lo ínfimo del capital inicial, la falta de controles de la escribana interviniente. Las jubiladas utilizadas como intermediarias adquirieron el bien tan solo seis meses antes de venderselo a Adorni. Una de ellas habría solicitado un "passe cultural" en CABA para lo cual se requería contar con ingresos menores a $600.000 mensuales para dicho momento. Además, parte importante de la operación se realizó en la Casa Rosada, con reiterados ingresos del hijo de una de las "financistas", la esposa de Adorni y la escribana semanas antes de la venta.
El antecedente de esta operación es la también sospechosa compra de la vivienda de Asamblea 1100 en 2024, con un procedimiento similar, con una hipoteca de 100.000 dólares en cabeza de una policía jubilada y una oficial en funciones, ambas “presentadas” por la escribana y de dudoso respaldo financiero, que le habrían “facilitado” la operación a Adorni.
Como la escribana afirma Adorni se volvió muy activo desde que asumió en funciones públicas: con un enriquecimiento que no puede ser respaldado por los ingresos declarados y que al parecer “se le vino todo junto”... con la gestión pública. Sumado el escándalo del uso privado de los viajes en avión del Ejecutivo nacional y otras malversaciones del entorno presidencial, como los préstamos privilegiados del Banco Nación para los funcionarios de Milei. Los que vinieron a “terminar con la casta” se llenan los bolsillos y hacen negocios mientras ajustan y hambrean al pueblo trabajador. Hay que echarlos a todos e investigar a fondo todos sus chanchullos para que vayan todos presos.




