Políticas

2/2/2006|932

El Estado violador


Desde que se presentaron las denuncias y los chicos rompieron el silencio pasaron 25 días. De quienes se esperaba justicia, del Estado, sólo se obtuvo reiteradas violaciones. A saber: en la decena de denuncias contra Loza (pedófilo) se sometió hasta el cansancio a siete chicos y sus madres a relatar los hechos, revisaciones médicas, psicológicas, que confirmarían los abusos. Al violador ni se lo citó a la Comisaría para preguntarle la hora. Una de las madres salió de una ronda de declaraciones llorando porque de víctima, allí la transformaron en culpable, de abandonar a su hijo dejándolo solo, mientras ella trabaja “sirviéndolo al inocente violador”. ¿El Estado no debería ser declarado entregador? Porque no garantiza a la mujer trabajadora guarderías, escuelas de doble jornada accesibles, un club gratuito... nada que cuide a nuestros pequeños mientras trabajamos, ¿o se creyeron que esta mamá puede dar de comer, sola y con 150 pesos, a sus hijos? El Estado no garantiza becas, boletos estudiantiles, mayor presupuesto para educación, ni garantiza que los niños y jóvenes no abandonen aumentando la deserción escolar que en la provincia de Buenos Aires es alarmante. Dejando en las calles, plazas y baldíos a nuestros niños a merced de la droga, abusadores, violadores y la delincuencia, cuando no la muerte de la mano de algún gatillo fácil.


 


La Fiscalía Nº 4 de Morón amenazó a esta mamá con sacarle el hijo, ya que la consideraba incapaz de poder cuidar a sus tres hijos, recomendándole que se vaya a Tucumán: “allí no pasan estas cosas”, le dijo. En la UFI 1 de Morón se recomendó a otras mamás no poner abogados, “dejar actuar a la Justicia que es lenta pero segura”, menos con el abogado Mendieta que estuvo con TDO, que tiene malos modos (porque no se deja atropellar), intimidó a las compañeras. Por el momento, ya que ellas están viendo que pasan los días y no hay un solo detenido. Los padres que se presentaron como particulares damnificados pidieron al juez que tome medidas, ya que todo este tiempo pasado y la lentitud convierten en abstractas e infructuosas las investigaciones, y por lo tanto a la Justicia.


 


La movilización del 20 sirvió para apurar algunos trámites que de otro modo llevarían meses, y animó a que otros presentaran sus denuncias; también ayudó mucho que las madres pegaran en todos los negocios y paredes las notas aparecidas en los medios, escrachando a los culpables. Los propios padres que reclaman justicia garantizarán las investigaciones, hasta llevar a Losa y sus cómplices a la cárcel. Porque el Estado capitalista, sus fiscales y jueces forman parte del Estado sometedor.