Políticas

9/6/2026

El fantasma del socialismo en la marea derechista

Editorial de 14 Toneladas T3E17.

Fuera Milei.

El editorial tiene un título poético porque de alguna manera resume lo que queremos discutir: la idea del fantasma del socialismo en la marea derechista. ¿Por qué marea derechista? Porque en las últimas elecciones, en diferentes puntos del mundo y especialmente en América Latina, en general, han tenido un predominio las tendencias derechistas e incluso ultraderechistas.

Y esto se ha puesto de manifiesto en muchas elecciones. Ahora tenemos la de Perú, donde todavía no ha concluido el escrutinio aunque podría perder la candidata ultraderechista Fujimori por un margen muy chico.

Seguramente esto va a dar lugar a crisis políticas muy importantes en las próximas semanas, porque va a ser un escrutinio definitivo cruzado por crisis. Ya pasó esto en Perú en los últimos años. Ocurrió recientemente en Colombia, donde ganó el ultraderechista Abelardo de la Espriella, aunque todavía queda por delante el balotaje.

Y esto ha ocurrido también en Bolivia y otros puntos de América Latina. El imperialismo norteamericano ha tomado la iniciativa de impulsar este tipo de gobiernos, y armó lo que se conoce como el "Escudo de las Américas", que es una coalición alineada al trumpismo, con el propósito estratégico de hacer de América Latina el patio trasero de Estados Unidos y desplazar la competencia china. En nuestro análisis más general de la situación histórica que vivimos, siempre hemos visto que estos gobiernos ultraderechistas son finalmente la expresión de la tendencia a la guerra y a la barbarie del capital.

Y es el intento del capital de alinear cada país en función de las guerras crecientes que estamos viendo en el mundo. Por el momento esta tendencia no se ha revertido, sigue habiendo un crecimiento de estas fuerzas ultraderechistas. Esto no es algo absoluto, vemos crisis de diversos tipos.

Quizá la más importante hoy la expresa la rebelión del pueblo boliviano. Ocurrió un hecho importante para tener en cuenta: el gobierno de Rodrigo Paz quiso hacer un acto de fuerza y ordenó una represión muy fuerte en Santa Cruz de la Sierra, pero fue derrotada y el pueblo logró expulsar a las fuerzas represivas y mantener los cortes de ruta. Si bien la rebelión boliviana plantea cuestiones de estrategia política de fondo, lo que nos importa destacar especialmente es la disposición de fuerza de una parte mayoritaria de la población boliviana para enfrentar a un gobierno ultraderechista.

En Chile venimos de marchas contra el gobierno de Kast. Los estudiantes están peleando, y si uno ve lo de Bolivia se genera el siguiente interrogante de si estas luchas contra los gobiernos de ultraderecha son o no (la respuesta la obtendremos con el tiempo) una reversión de tendencias de lo que es el triunfo de elecciones derechistas. Que estos gobiernos no puedan derrotar incluso por la vía represiva marca que tienen límites muy importantes en sus objetivos estratégicos.

Pero junto con esto aparecen también expresiones que no tienen que ver exclusivamente ni principalmente con la lucha de clases, sino también con fenómenos electorales. Tuvimos la elección en Nueva York donde ganó Mamdani, a quien Trump atacó diciéndole comunista. No es comunista de ninguna manera, pero está alineado en el sector de izquierda del Partido Demócrata. Y aparecen también otros fenómenos.

Una tapa de The Economist, una de las revistas principales del capital financiero mundial, se preguntó cómo enfrentamos al "socialismo de la Generación Z". Una cosa llamativa: ¿Por qué se habla del socialismo de la Generación Z si la ola derechista o ultraderechista es supuestamente aplastante? The Economist dice "cuidado que una parte de la juventud repudia y rechaza al capitalismo que hoy le toca enfrentar". Y tiene la intención de precisar en qué consistiría este socialismo, al señalar que no es el del pasado, al que liga al "colectivismo" y el "comunismo". Tiene razón, eso todavía no está.

Tampoco, dice, es el socialismo que muchos entendían en las últimas décadas como una izquierda más identitaria, con algunas causas importantes (ambiente, etc.). Lo que moviliza a este socialismo de la Generación Z, señala, es fundamentalmente la situación insostenible de crisis social que sufre la juventud, que se manifiesta en alquileres impagables, trabajos precarizados, un sistema impositivo injusto y en la riqueza gigantesca que se acumula en muy pocas manos. Es decir, las manifestaciones, en la realidad de la juventud, de la crisis del sistema capitalista en su actual etapa histórica.

The Economist dice que este es un fenómeno peligroso porque puede llevar a que los gobiernos, presionados por sectores sociales que luchan y se movilizan, terminen aplicando medidas proteccionistas que perjudiquen el desarrollo capitalista. Se coloca en estado de alerta e indica que hay que enfrentar esta situación.

Es importante tener esto en cuenta para lo que estamos viviendo en Argentina, lo queremos debatir y profundizar. Porque en Argentina también, de alguna manera, en esta especie de marea derechista o ultraderechista donde gobierna Milei, aparece el fantasma del socialismo. ¿Cómo lo hace? A través de la intención de voto al Frente de Izquierda y a la candidatura eventual de Myriam Bregman para las elecciones del año que viene, que supera todos los rangos que hemos visto en el pasado para un Frente de Izquierda y más aún para un Frente de Izquierda como el nuestro, que no es cualquiera.

Es un Frente de Izquierda que tiene un programa por el gobierno de los trabajadores y que está a la cabeza de todas las luchas que suceden en Argentina. Es un Frente de Izquierda que repudia claramente el genocidio sionista contra el pueblo palestino. Es un Frente de Izquierda que está a la izquierda de todos los Frentes de Izquierda que se conocieron en Argentina e incluso, puede decirse, en toda América. Hoy aparece con intención de voto de hasta el 14% y con una imagen positiva que es prácticamente récord -cuando uno compara esa imagen con la negativa se ve un diferencial mucho más favorable en comparación con el resto de los candidatos y políticos, incluyendo al presidente y a las principales figuras de la oposición como Kicillof.

Es decir que acá también aparece este fenómeno. Refleja la bronca de la población por la situación social existente -lo que The Economist advierte sobre la Generación Z- y el apoyo popular a las luchas que aunque no sean parte de un reguero de peleas recogen ese apoyo. Y como el Frente de Izquierda está en esas luchas, una parte de la población dice "bueno, el Frente de Izquierda es el que lucha contra Milei" o "el Frente de Izquierda se juega por las luchas que enfrentan a Milei, no lo hace el peronismo". Incluso también una parte, aunque quizás no mayoritaria, se ve atraída por sus propuestas programáticas más de fondo.

Y como el Frente de Izquierda está en esas luchas, mucha parte de la población, y con razón, dice bueno el Frente Izquierda es quien lucha contra Mirai, o el Frente Izquierda es quien se excluya por las luchas que enfrentan a Mirai. No lo hace el peronismo. Incluso también en este disputado una parte, aunque quizá no mayoritaria, que también atrae del Frente de Izquierda sus propuestas programáticas más de fondo.

Es decir, propuestas programáticas que tienen que ver con un ataque directo a la propiedad privada capitalista, que tienen que ver con sus posiciones internacionales y que tienen que ver con la estrategia del gobierno de trabajadores. Queremos profundizar sobre esto, que vale para el mundo y para la Argentina, porque es nuestro ámbito de militancia y hay que debatir cómo actuar frente a esta situación.

En el 30 Congreso del Partido Obrero, que realizamos hace unas semanas atrás, advertimos que, si bien Milei está sufriendo una crisis, ha caído en las encuestas y tiene una situación por delante que realmente presenta muchos signos de interrogación, sería un error político y metodológico concluir en que la experiencia libertaria está liquidada. Uno escucha a Guillermo Moreno y dice se acabó Milei. No pensamos igual. A Milei hay que derrotarlo y para eso, como dijo esta persona que estaba en la despedida del Indio Solari, hay que ir con todo a la Casa de Gobierno. Y eso es una tarea pendiente.

Por eso nuestro Congreso dijo "Fuera Milei". Y esto está en relación directa con las tareas del Frente de Izquierda. Porque si este viene creciendo en popularidad, justamente por su papel, su consecuencia y su lucha contra el gobierno de Milei, eso hay que profundizarlo. Para profundizarlo no hay que esperar a una campaña electoral de 2017, sino enfrentar a Milei ahora, para que no avancen sus planes. Por ejemplo, una de las últimas noticias es que el gobierno resolvió convocar a unos 200 sindicatos y a cámaras patronales para discutir los convenios colectivos de trabajo.

¿Qué significa esto? Avanzar en la flexibilidad laboral que votó el Congreso. Y todo el mundo sabe que van a avanzar sobre los convenios colectivos no para agregar sino para quitar derechos: alargar la jornada laboral, meter premios por productividad -salario dinámico- y afectar el sistema de despidos e indemnizaciones. ¿Quiénes lo van a enfrentar? Es un tema fundamental. No tiene que aplicarse a la reforma laboral.

¿Cómo continúa la lucha universitaria después de la marcha que hubo la otra vez? Se tiene que discutir. ¿Cómo defendemos a los trabajadores frente a los despidos? Nosotros defendemos las ocupaciones de fábrica, como la que tiene lugar en Fate. Son las grandes luchas del momento.

Entonces el Frente de Izquierda tiene que estar a la cabeza de eso. Y estando a la cabeza de eso, esforzarse por poner en pie una alternativa de izquierda y de los trabajadores. Y esto plantea un debate al interior del Frente de Izquierda.

En nuestro 30 Congreso tomamos nota de un texto que habían firmado los compañeros del PTS con un grupo de intelectuales, diciendo que había que poner en pie comités para impulsar la lucha y una alternativa política. Los compañeros del PTS señalan que debían discutir un movimiento por un partido de los trabajadores.

Y llamaban de manera explícita a los partidos del Frente de Izquierda. Nosotros nos sentimos interpelados por ese llamamiento y nuestro Congreso votó aceptar la propuesta de los comités.

Y por lo tanto lanzamos una carta a los partidos del Frente de Izquierda, que es pública, diciendo que aceptamos. Y dimos nuestra visión de cómo deberían ser esos comités. Y en relación al tema del partido dijimos que también aceptábamos discutirlo caracterizando que es un tema muy serio y que, como todo tema serio, debe discutirse con seriedad.

Y esto implica tiempo, abordarlo metodológicamente como corresponde; tiene que ser un debate por escrito, con posiciones claras. Y como es un debate serio, de un tema que es estratégico, nos parecía que no había que condicionar todos los pasos que pudiéramos dar de común a un acuerdo ya sobre ese tipo; porque eso nos va a llevar un tiempo.

En la propuesta de nuestro Congreso agregamos que sería un paso progresivo la convocatoria a una Asamblea Nacional del Frente de Izquierda. Es una propuesta que no es un ultimátum a nadie, pero la formulamos. ¿Y por qué? Porque como plan de acción, más aún si tenemos los comités de base, daría la posibilidad de estructurar de una manera más nítida una fuerza política y también de impulsar las luchas. Y esta propuesta la ponemos a debate.

Desde que hicimos nuestro 30 Congreso hubo varias reuniones en la mesa del Frente de Izquierda, intercambios de cartas; y hasta ahora, tenemos que ser claros al respecto, no hemos podido avanzar como pretendíamos hacerlo. No quiere decir que no lo podamos hacer en un futuro, esperamos que sí, pero por el momento eso no ha sido posible. ¿Por qué no ha sido posible? Porque en la reunión del Frente de Izquierda que hemos tenido, los compañeros del PTS en particular dijeron que los comités en común no podían realizarse porque hay divergencias.

En un momento dijeron, por ejemplo, que había una divergencia en torno a la guerra en Ucrania, que obviamente existe. Lo que no entendemos bien es por qué aludir a esa divergencia ahora, porque esa divergencia tiene como mínimo cuatro años y el llamamiento a construir comités de base comunes es nueva; por lo tanto hay un problema de línea de tiempo. Yo no puedo llamarte a hacer un comité en común y cuando te digo que sí responder que no por una divergencia que existe hace cuatro años.

Si esa divergencia impedía un comité en común, no había que haber formulado la propuesta de un comité en común. Es elemental. También se señalan otras cosas sobre el partido, entre otras. A nosotros nos parece que hay que borrar todo tipo de excusas y avanzar en los comités comunes.

La Izquierda Diario, que es de alguna manera el medio por donde difunden su posiciones los compañeros del PTS, le hizo una entrevista a uno de sus máximos dirigentes, Emilio Albamonte. Y ahí Emilio Albamonte dice cómo tienen que ser los comités. Dice que tienen que ser "comités de acción".

Nosotros estamos de acuerdo, es lo que hemos dicho. Tienen que ser comités de acción. Él da el ejemplo del Hospital Garrahan.

Y me pareció interesante el ejemplo que tomó. Porque nosotros tuvimos un debate con nuestros compañeros del Hospital Garrahan, que están a la cabeza de la Junta Interna de ATE y en este momento están luchando contra el gobierno de Milei que los persigue judicialmente. Milei acaba de sacar un vídeo tratando de atacar su lucha y queriendo, por lo tanto, justificar en el plano de la propaganda y la agitación política la persecución que sufren.

Pero nosotros nos reunimos con los compañeros del Partido Obrero del Garrahan y a ellos les pareció muy adecuado, y ya lo están haciendo, impulsar una campaña dentro del hospital por la formación allí de un comité unitario del Frente de Izquierda. ¿Y cuál va a ser la función de ese comité? Va a ser, indudablemente, colaborar con la estructuración a nivel nacional de una fuerza de izquierda y de los trabajadores. Obviamente ese va a ser un propósito estratégico, pero también lo va a ser adoptando medidas de lucha en el terreno del Hospital Garrahan, en el terreno de la salud en general y en el terreno del movimiento obrero.

Tienen que ser comités de acción. ¿Y por qué? Porque no alcanza con contener un programa de gobierno de los trabajadores. Porque si el programa se limita solamente a un tema de propaganda electoral, tenemos un problema programático.

Porque el gobierno de los trabajadores difícilmente pueda concretarse a través de un programa electoral. Se tiene que desarrollar a través de una intensificación de la lucha de clases. Entonces nosotros queremos que esos comités sean un factor activo. Eso le daría a este crecimiento de la izquierda argentina otro tipo de dinámica, diferente a los que tuvo en el pasado o los que tuvo en otros lugares del mundo, donde en general fueron fenómenos relativamente episódicos que terminaron disipándose luego ante la presión política de otras clases sociales -o incluso en lo que puede considerarse una capitulación de la propia izquierda, que aceptó la presión de otras clases sociales.

Y en Argentina tenemos el desafío de que eso no ocurra y de avanzar aprovechando esta situación que se ha creado con la izquierda argentina y con el Frente de Izquierda en particular, para que se refuerce una organización de masas de la clase obrera con banderas de izquierda y con banderas socialistas. Ese es el gran desafío.

Entonces volvemos a insistir: avancemos en los comités de bases comunes del Frente de Izquierda. Nosotros estamos dispuestos a hacerlo de inmediato y lo ideal sería que lo podamos realizar con todos los compañeros que integran el Frente de Izquierda -con sus cuatro partidos-, con grupos que apoyan al Frente de Izquierda, con intelectuales -que ya han dado su consentimiento para esa política-; y si no ocurre entre todos, con las fuerzas que existan y estén de acuerdo. Los compañeros del PTS también han dicho que quieren un foro de debate programático; nos parece una buena propuesta y les hemos mandado una carta diciendo que también aceptamos eso.

Se nos ocurrió, y no quiere decir que deba ser necesariamente así, que ese debate programático puede debutar con una actividad central en el Aula Magna de la Facultad de Medicina de la UBA, donde caben más de mil personas. Pero el debate programático tiene que ir acompañado de la acción, en eso consiste la praxis. Entonces empecemos este debate programático y pasemos a formar ya los comités unitarios del Frente de Izquierda.

Pongamos en pie comités unitarios del FIT-U
Para derrotar a Milei y poner en marcha una alternativa de los trabajadores y la izquierda. -
prensaobrera.com
Por comités unitarios del Frente de Izquierda en todos los lugares de estudio
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