26/10/2015

El Frente de Izquierda, cuarta fuerza en medio de una crisis política de fondo

Partido Obrero, Comité Ejecutivo (26/10/2015)


1. Las elecciones generales de este domingo 25 han dejado instalada una crisis política aguda. Con la virtual paridad entre Scioli y Macri, se ha venido abajo el andamiaje político que gobernó la Argentina en estos últimos quince años. Ello no sólo abarca al elenco camporista, sino también al conjunto del peronismo que apoyó a Scioli y que también formaba parte del gobierno kirchnerista, desde el jujeño Fellner y la liga de gobernadores hasta Aníbal Fernández y los barones del conurbano. Más allá del kirchnerismo, la crisis que deja abierta la elección envuelve al conjunto del peronismo, esto es, al sistema de relaciones políticas y sindicales que han sometido a las masas al Estado y a la burguesía. El ajuste que preparan tendrá que ser introducido en un cuadro de disolución política que no deja afuera a la burocracia sindical: en la estratégica UOM, fueron derrotados el «Barba» Gutiérrez en Quilmes y Curto en Tres de Febrero.


 


Que los beneficiarios de esta debacle política resulten un grupo de advenedizos derechistas -el PRO- no disculpa ni le imprime al bloque oficial el menor carácter progresivo, como pretenderán hacernos creer desde el gobierno de cara al balotaje. Por el contrario, la elección de Macri constituye una lección política para los elementos más activos de los trabajadores y la juventud: después de quince años de reprivatizaciones, de pago serial de la deuda, de precarización laboral y confiscación impositiva, los supuestos «nacionales y populares» dejan una bancarrota nacional y un balotaje entre derechistas. Ello vale para Macri, pero también para el gabinete sciolista de amigos del FMI y del Banco Mundial.


 


2. El macrismo explotó hasta el final la descomposición del régimen de partidos y, en particular, del peronismo. El PRO es la versión derechista de un planteo de rechazo a «la política» que no altera un milímetro la estructura del orden social vigente -y que, por el contrario, concurre a su rescate. En el mundo, la crisis capitalista abunda en ejemplos, por derecha y por «izquierda», de estas irrupciones políticas.


 


De todos modos, el macrismo es y ha sido un rejunte de elementos reclutados en el «remate» del peronismo y el radicalismo. Ha gobernado la Ciudad con los viejos punteros de esos partidos, y en defensa furiosa de los intereses inmobiliarios y la «patria contratista». Por eso mismo, Macri buscará reforzar y ampliar sus acuerdos con el pejotismo y, principalmente, con la burocracia sindical, en previsión de contar con sus servicios para la política de devaluación, ajuste y tarifazos que han anticipado sus asesores. Es el mismo conchabo que puso en marcha al aliarse con el radicalismo y con el centroizquierda de Stolbizer en una decena de provincias. En previsión del papel que le depara ese ajuste, ya sea con Macri o con Scioli, la burocracia sindical ha acelerado sus tentativas de unificación.


 


3. En el cuadro de este tembladeral político, el Frente de Izquierda aumentó levemente la votación que habían cosechado en las Paso las dos listas de su interna, y obtuvo una votación presidencial cercana a los 800.000 votos. Esa cifra se amplía a cerca de un millón de votos para la categoría de diputados nacionales, lo que debe ser valorado como un punto de reagrupamiento político para los explotados. Asimismo, pasamos a ser la cuarta fuerza, desplazando a la filomacrista Margarita Stolbizer al quinto lugar. El voto al Frente de Izquierda se hizo fuerte en las grandes concentraciones obreras del país, comenzando por el estratégico conurbano de la provincia. Allí resistimos la doble polarización generada en las candidaturas presidenciales, de un lado, y entre Fernández y Vidal, del otro. Néstor Pitrola, con el 4,5 por ciento de los votos, ha sido electo nuevamente como diputado nacional por el distrito.


 


Desde diciembre, el Frente de Izquierda contará con cuatro diputados en el Congreso Nacional: Pablo López, Soledad Sosa (asumiendo por rotación la banca que hoy ocupa Del Caño) y Néstor Pitrola, todos del Partido Obrero, y Myriam Bregman del PTS.


 


La votación de diputados del FIT se acercó al 9% en la capital cordobesa, y ese mismo porcentaje registramos en el cordón industrial de San Lorenzo. En la capital de Salta, para esa misma categoría superamos el 10%, mientras que en Jujuy, en medio de una brutal polarización y de la proliferación de lemas fraudulentos, peleamos el ingreso de diputados provinciales. En Mendoza, el FIT superó el 10% en la categoría de diputados. Hemos obtenido el 8% en Neuquén y el 6% en Río Negro y Tierra del Fuego para esa misma categoría. En la Ciudad de Buenos Aires, nuestra votación a diputados creció un 50% respecto de las Paso, y sólo no consagramos diputado a Gabriel Solano por la presencia divisionista de la boleta de Luis Zamora.


 


La elección del Frente de Izquierda, colocada en el conjunto de las elecciones de este año -donde hemos ampliado y renovado nuestra representación legislativa en casi todas las provincias- expresa una consolidación del FIT como polo político de los trabajadores. Ese lugar debe valorarse incluso en los retrocesos experimentados. A diferencia de los aparatos electorales de la burguesía, aspiramos a desarrollarnos en conexión directa con las experiencias y luchas de los trabajadores. No somos indiferentes, por lo tanto, a los avances o reveses de nuestra clase. En el acto que realizó el FIT el pasado 1° de mayo, Jorge Altamira señaló que el desempeño electoral de nuestro Frente sería inseparable de la marcha de la lucha de clases y de la acción de la clase obrera contra el ajuste puesto en marcha por los «nac&pop» (despidos, impuesto al salario, regimentación de las paritarias). De conjunto, ese proceso atraviesa un reflujo, que debe ser cargado a la cuenta de la burocracia y de su esfuerzo por enchalecar a los trabajadores en medio de la presente transición política. Los límites de nuestra votación, y principalmente sus causas, exigen acentuar la acción del Partido Obrero y del Frente de Izquierda en el plano político y de la intervención en las organizaciones obreras, profundizando la lucha por la expulsión de la burocracia de los sindicatos y por la recuperación de las organizaciones de lucha en todos los planos.


 


4. La primera batalla de la etapa que se abre la tenemos planteada de cara al balotaje. En su discurso de ayer, Daniel Scioli realizó una primera tentativa de polarización, presentándose como supuesta variante «progresista» frente al derechismo de Mauricio Macri. Así, el hombre que ha nominado al represor Sergio Berni para su gabinete se acordó de «las Abuelas» (de Plaza de Mayo). Alertamos contra esta tentativa de enchalecar a los trabajadores y al movimiento popular, y llamamos a mirar con atención la experiencia de Brasil y de la presidenta Dilma Rousseff, quien fue reelecta convocando al voto «contra el ajuste y la derecha», para luego aplicar ella el programa del ajuste y la derecha. La lucha contra el macrismo o la derecha carece de todo porvenir de la mano del descompuesto aparato pejotista.


 


Del mismo modo, alertamos contra cualquier expectativa de «renovación política» de la mano del macrismo. El PRO prepara un cogobierno con la liga de gobernadores y la burocracia sindical, como lo demostró en su capitulación ante el fraude tucumano, en sus acuerdos con Hugo Moyano y en las negociaciones en torno de un posible apoyo de Sergio Massa -o sea, de otra fracción del PJ y de la burocracia sindical- para el balotaje.


 


Llamamos a rechazar a Scioli y a Macri, y a votar el blanco en defensa de la autonomía política de los trabajadores: ni los ajustadores del fondomonetarista Blejer y Berni, ni los ajustadores del menemista Melconián, Fino Palacios y la Metropolitana. La campaña por el voto en blanco debe desarrollarse con energía en las organizaciones obreras, lugares de trabajo y estudio, promoviendo la convocatoria de plenarios y pronunciamientos que liguen el voto en blanco a un programa: abajo el ajuste, salario igual a la canasta familiar, abolición del impuesto al salario, paritarias libres y con delegados electos; repudio de la deuda usuraria. Llamamos a todas las organizaciones políticas y de lucha que apoyaron las candidaturas o la campaña del Frente de Izquierda a desarrollar una acción en común por estos objetivos.

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