04/02/1999 | 616

El Frente de izquierda no se puede formar porque Patria Libre y el PC defienden la Reforma Educativa

El intento de formar un frente de izquierda en Catamarca se ve frustrado debido a la negativa de Patria Libre y el Partido Comunista a plantear el rechazo a la reforma educativa, la anulación de las leyes nacionales y provinciales de educación, y en consecuencia el reclamo a los sindicatos docentes para que salgan de la Mesa de Concertación.


Patria Libre, que tiene responsabilidad en la Comisión Directiva de Ateca, el principal gremio docente de la provincia, defendió a capa y espada la política de concertación. A lo largo de la discusión, utilizó diversos argumentos: que no se puede estar siempre en la lucha: que hay concertaciones buenas (la de Ateca); que ellos estaban defendiendo a los docentes en la Mesa de Concertación; que ellos no dirigían Ateca, pero que aportaban la orientación de la directiva; que para ellos, esto formaba parte de una táctica de acumulación leninista (sic); que el tema era que durante las vacaciones no se puede luchar; que quien decide la aplicación de las leyes de educación es el gobierno; que ellos se deben a los mandatos de asambleas; que la cuestión educativa no podía resumirse en un slogan de repudio a la reforma, porque había que establecer qué se repudiaba; porque había cosas en la ley que eran buenas y otras no; que el problema principal de la ley son los contenidos de estudios que tienden a preparar chicos que sirvan de mano de obra barata y, finalmente, que el tema educativo no era tan importante como para impedir la formación de un Frente de Izquierda.


El PO denunció que estos argumentos reflejaban la capitulación de PL ante la reforma educativa. Denunciamos que no había nada que rescatar de la reforma educativa, que de conjunto estaba impulsada por el Banco Mundial, los monopolios y el clero y que estaba dirigida a la privatización de la educación, y a arrasar con las conquistas del estatuto docente, y que Catamarca era una avanzada de la reforma. Esto mismo lo reconoce el obispo Miani: «De hecho, la provincia de Catamarca fue la primera que tuvo la Ley Provincial de Cultura y Educación de acuerdo con la Ley Federal, de modo que se empezó a trabajar temprano y bien…» (El Ancasti, 15/8/98). Se les señaló que la política de rescatar la parte buena para oponerse a la parte mala era la justificación de la burocracia ceterista, del Frepaso y de todos los que terminaron capitulando ante la ley. Se denunció que la Mesa de Concertación tenía el propósito definido de pactar la aplicación de las leyes antieducativas en la provincia.


Se demostró que la Mesa era una maniobra del gobierno para poner en la congeladora las luchas docentes que se desarrollaron en forma creciente el año pasado, y que el obispo Miani había sido el factor decisivo en su formación porque convenció a la directiva de Ateca para que la integre. «Después de varios encuentros a los que no asistió Ateca continuaba firme con las medidas de fuerza— el obispo Miani y el Secretario General de UDA sirvieron de nexo para que se reúnan las representaciones de educación y el gremio rebelde. Esta reunión dio su fruto: la ATECA suspendió el paro de 72 horas convocado para el 11, 12 y 13 de noviembre y accedió a participar de la Mesa» (El Ancasti, 5/12/98). La Secretaría del gremio señaló «que después de lo que se ha planteado al obispo , tanto la Ateca como el gobierno nos hemos comprometido a revisar la implementación de la Ley Federal» (El Ancasti, 13/11/98) y coincidiendo con declaraciones del gobierno sostuvo, «que se ha llegado a un buen acuerdo dado la presencia del obispo» (ídem).


Se demostró que Ateca ingresó a la Mesa de Concertación sin ningún mandato de asamblea y que era un callejón sin salida para las reivindicaciones educativa y de la docencia y que Ateca iba al fracaso, como ya se demostraba en el hecho de que el gobierno no les había pagado los sueldos, no había pagado deudas comprometidas, no había puesto en condiciones los edificios escolares y que, en consecuencia, lo que correspondía era retirarse de la concertación y lanzar una campaña dirigida a convocar una asamblea general para el 2 de febrero, ya que el gobierno pretende que los docentes se reintegren al trabajo para esa fecha, y allí decidir un plan de lucha: el no inicio, la huelga general. En este plano se demostró que no hay concertaciones buenas o malas, que la política de concertación es la política del conjunto de la burocracia. Ahora, que esta creciendo la tensión social en la provincia, la CGT de Catamarca, la propuso a Castillo que encabece una mesa de diálogo y conciliación «entre empresarios y gremialistas para analizar la problemática laboral y socioeconómica, a los fines de arbitrar medidas que alivien la crítica situación de los trabajadores catamarqueños. (La Unión, 21/1/99). Mientras en casi todas las fábricas se generalizan los despidos y suspensiones, la burocracia paraliza a los sindicatos refugiándose en la propuesta de una mesa de concertación con el gobierno y las patronales.


El PC intentó conciliar, planteando un slogan contra la ley sin definir una política hacia las organizaciones obreras. Esto, por otro lado, también le servía para esquivar una definición sobre la CTA que va a la rastra del Frepaso. Pero lo interesante es que el dirigente de Patria Libre, al intentar defenderse destacó que en La Rioja se logró que se suspendiera hasta el 2.000 la aplicación de la Ley Federal, pero que el sindicato estaba dictando cursos arancelados de capacitación en los términos exigidos por la Ley Federal de Educación en el local del sindicato, lo cual dejó sin palabras al representante del PC, y ello explica que al disolverse la reunión, el PC, a pesar de declarar que estaba de acuerdo con la posición del PO, haya decidido conformar un frente con Patria Libre.

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