05/04/1994 | 415

El Frente Grande y el FIS

Extractos de la entrevista realizada a Jorge Altamira por la revista Punto Crítico

P: ¿Cómo evalúa la posibilidad de un voto masivo hacia el Frente Grande en la Capital?


JA: En primer lugar, es un fenómeno negativo, en el sentido de que es un receptáculo de la debacle de la UCR. El Frente Grande no aparece conquistando a la población para ninguna idea fundamental propia, simplemente porque el Frente Grande no tiene ideas propias, es decir, un programa. Hasta el día de hoy no logró, redactar un programa ni tiene una plataforma para la campaña constitucional. Como tampoco ha hecho elecciones para elegir a sus candidatos. Es el fenómeno políticamente más frágil del país. Registra una masa de votos que huye en estampida. Estos votos no van al Frente Grande; es éste el que va a los votos radicales, es decir, es el Frente Grande el que se hace radical, y no hay ninguna diferencia entre los planteamientos de Chacho Alvarez y de Alfonsín del ’83. Es el Chacho Alvarez el que va al encuentro del radicalismo, y no el votante radical el que va al encuentro de una fuerza nueva. Estamos asistiendo a un caso de mimetización, que no sólo revela la impotencia política del Frente Grande sino la mediocridad de los que lo dirigen. Porque en todo fenómeno de mimetización hay una falta de personalidad de los dirigentes.


P: De tomar aquello que ya fue dicho.


JA: Claro. Lo duro es hacer lo que hace el Partido Obrero, que quiere ganar a las masas para su política y no simplemente dar un lenguaje político a los prejuicios de las masas.


P: ¿La constitución del FIS es parte de esta política?


JA: En primer lugar, el FIS está concebido para facilitar la lucha contra esta reforma. Hubiera dificultado tener que dar explicaciones por la presentación de varias fuerzas de izquierda. Lo importante es que el FIS admite que la reforma es reaccionaria y que la constituyente es reaccionaria, y que se trata de una conspiración política de la burguesía contra los derechos democráticos del pueblo. El PO lo dice abiertamente dentro de la campaña del FIS. Y esto ya le da una función progresista en el panorama político. Es a partir de aquí que debemos ver las limitaciones del FIS. Si no tuviera esta función progresista no se justificaría su formación. Pero, porque la tiene, se justifica su formación, y a veces, uno tiene que aceptar limitaciones importantes, que son impuestas por las maniobras y la lucha política. Las limitaciones que nos han sido impuestas son crudamente oportunistas.


P: ¿Cuáles son las perspectivas del FIS para después del 10 de abril?


JA: Son difíciles porque es un frente que está concebido en términos puramente electorales. Al desaparecer la elección, el frente pierde razón. En segundo lugar, esto está impidiendo que se procese una discusión política en las organizaciones del frente, para hacer el recuento de los acuerdos y de las divergencias, y poder dejar claramente establecido cómo debe concebirse un frente de lucha común. En realidad, la tarea principal sería abrir esa discusión, para que ninguna clase de división o de disolución poselectoral del frente se haga en la confusión. Si tiene que producirse la disolución, que se diga claramente en qué consisten las divergencias y que los militantes de la izquierda puedan entonces juzgar. Pero además, si hubiera una discusión, puedo asegurar que este frente se transformaría en un frente de acción. Porque en toda discusión política el Partido Obrero pondría de relieve hasta qué grado la izquierda debe unirse en un frente, y el que no lo hace así, es porque tiene una actitud oportunista frente al panorama político actual, o se prepara para entrar en combinaciones políticas oportunistas. Cualquiera que tenga una posición principista de oposición a este régimen político y social tiene que luchar por profundizar el desarrollo de un frente de izquierda.


P: ¿De qué manera actuarán los convencionales del FIS en la Constituyente?


JA: Primero hay que dejar en claro que esta constituyente va a estar “muy movida”, porque hay una pugna muy grande de intereses en ella, en un marco de crisis abierta del plan económico, como lo prueba el hecho del enfrentamiento entre sus principales voceros. Porque Redrado es, a igual o mayor título que Cavallo, representante del plan económico. No por nada presidió la institución que más se benefició con el plan económico, que es el mercado de valores. En este marco, la constituyente va a ser un epicentro de importantes conflictos. Una bancada del FIS lo podría aprovechar enormemente, para denunciar en forma sistemática los intentos de alteración reaccionaria de la Constitución e incentivar la movilización del pueblo. Podría jugar un gran rol orientador. Una bancada de tres personas sobre 300, es decir, con el 1% de los constituyentes, en este marco conflictivo, el FIS podría sacudir la Asamblea.

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