10/05/2012 | 1221

El frente único ideológico es insalubre

Acerca de los Economistas de Izquierda y sus defensores socialistas

En estas mismas páginas caracterizamos un documento reciente del grupo "Economistas de Izquierda" como un ejercicio de 'kirchnerismo crítico' (ver Prensa Obrera Nº 1.218, 19/4). Por sus análisis y por varias de sus propuestas, es muy similar a un libro publicado el año pasado bajo la dirección de Axel Kicillof ("La anatomía del nuevo patrón de crecimiento y la encrucijada actual, la economía argentina en el período 2002-2010"). El libro de Kicillof estaba consagrado a poner de relieve los límites del 'modelo económico', luego de lo que llamaban su 'etapa rosa'. El título del documento de los EDI es "Afloran los límites del modelo".


Nuestra caracterización del documento de los EDI ha sido impugnada por José Castillo, dirigente de Izquierda Socialista. Nos interpela por "tergiversar y falsificar" las posiciones del EDI, "dando a entender que el EDI aplaude la política social del gobierno en general y la Asignación por Hijo en particular". Lo lamentamos, pero el EDI lo dice explícitamente: "la Asignación Universal por Hijo es una innegable conquista popular que ha otorgado cobertura a millones de desamparados". ¿Dónde está la falsedad?


Castillo reivindica diversos planteos programáticos del EDI: una "agricultura diversificada"; una "minería limitada con procesamiento de productos", así como también una "nueva ley de inversiones extranjeras" y "comenzar (sic) a achicar las brechas sociales mediante una reforma tributaria". Es claro que no se trata de un programa de transformación social del orden capitalista ni de cualquier otro orden, porque no va más allá de los procesos industriales. Esto es coherente con la condición de 'economistas' que reivindican los firmantes.


Castillo sugiere que su firma en el documento se justifica porque "un programa como el del EDI sólo puede llevarlo adelante un gobierno de trabajadores". Pero Castillo se queda corto: ese programa (‘una agricultura diversificada', o ‘una minería…', etc.) también lo podría ejecutar un gobierno capitalista. Una dieta balanceada es difícil bajo el capitalismo, lo admitimos, pero no del todo imposible.


Un gobierno capitalista tampoco es incompatible con la "nacionalización sin indemnización", lo que EDI reclama para el caso particular de YPF. Kicillof ya advirtió, en el Senado, que no piensan 'pagar nada'. El rescate del capital en situaciones de quiebra se ha hecho en numerosas ocasiones por un dólar -lo que se llama pagar con 'moneda de quiebra'. Este procedimiento, establecido en los procesos de quiebra regulares del Estado, permite renegociar con descuento el pago de la deuda con los acreedores de una empresa en ‘default'. El rescate de YPF 'sin indemnización' implica redimir una deuda de nueve mil millones de dólares -que los K podrán renegociar, pero nunca expropiar. La estrategia del EDI no es "la expropiación del capital", su reclamo contra una indemnización de Repsol no sale del marco social, político y jurídico del capitalismo. La izquierda marxista en Venezuela dio un apoyo crítico a todas las nacionalizaciones indemnizatorias de Chávez -algunas de ellas por montos enormes de dinero. Un gobierno de trabajadores que plantee nacionalizaciones aisladas sin indemnización sería un gobierno nacionalista integrado por fuerzas vinculadas a los trabajadores, de ningún modo se trataría de un gobierno de transición al socialismo. Este es un punto debidamente abordado por las Tesis sobre el gobierno obrero, por parte de la III Internacional, y por el Programa de Transición de la IV Internacional.


Castillo pasa por alto lo más importante del planteo nacionalizador del EDI: que se trata de un apoyo crítico a la intervención del gobierno en YPF, del tipo ‘vamos por más'. Pero el Frente de Izquierda denuncia la ley expropiación parcial de YPF como una política de reprivatización. No le da un apoyo crítico, sino que llama a movilizarse contra una nueva entrega -la que ya está en marcha a partir del nombramiento de un hombre de la petrolera Schlumberger-Exxon como ejecutivo de YPF- y la reivindicación de la privatización de 1992, bajo la conducción de José Estenssoro. La posición del EDI es una variante de la que ha sido levantada por Lozano y Solanas -quienes rechazan la parcialidad de la nacionalización y que YPF funcione como sociedad anónima.


El documento del EDI propone, en efecto, una 'alternativa política' de los trabajadores, pero se trata de una alternativa de características capitalistas. Hay una enorme galería de partidos creados históricamente por trabajadores, cuyo objetivo es pelear a los capitalistas el reparto del ingreso nacional, no el monopolio de los medios de producción.


Castillo, finalmente, parece admitir que los planteos del EDI no son precisamente anticapitalistas o socialistas, cuando justifica que son "elaborados en un marco de frente único". El frente único de carácter ideológico es un contrasentido: una unidad de pensamiento entre los que piensan distinto. Solamente un frente único para la acción podría amalgamar positivamente tendencias ideológicas diferentes. Lo que diferencia a la Asamblea de Intelectuales del EDI es que ésta apoya la acción política del Frente de Izquierda, por lo que no es un frente único ideológico. El EDI parece querer funcionar como una usina ideológica contradictoria con los fines políticos del Frente de Izquierda.

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