Políticas

29/11/2022

El gobierno anuncia naftazos hasta marzo y los presenta como “benévolos”

Las subas, impulsadas por YPF, no guardan relación con los costos de producción.

Los aumentos rondarán el 16% hasta marzo.

Luego de haber incrementado el precio del combustible seis veces en lo que va del año, el gobierno anunció nuevas subas en los próximos cuatro meses. Lo llamativo es que presentó el cronograma de aumentos como si se tratara de una buena noticia, ya que por medio del ingreso de las refinadoras al programa de Precios Justos, las actualizaciones no superarían el 4% mensual; índice que, si bien es menor al de la descontrolada inflación mensual, sigue siendo alto. Se trata de un nuevo beneficio a las petroleras que impactará de lleno en los precios de toda la economía, cuando la estampida inflacionaria ya se lleva puestos los ingresos de los trabajadores.

Al igual que el resto de las firmas que adhirieron al acuerdo de precios, las empresas hidrocarburíferas también tendrán un acceso preferencial a los dólares oficiales al momento de importar. Ahora bien, lejos de tratarse de un sacrificio, estarán concretando su reclamo de obtener nuevos aumentos en el surtidor, bajo la extorsión de comenzar a desabastecer el mercado interno si el gobierno no achica la brecha entre el precio local del barril y lo que cotiza a nivel internacional. Recordemos que en el mundo este volvió a ubicarse en los U$S 100 luego de que los principales países productores (reunidos en Opep+) decidieran restringir la producción.

Cabe destacar que la “estatal” YPF se encuentra a la cabeza de los aumentos en los combustibles, ya que domina el mercado controlando el 47,6% de la producción total de petróleo en Argentina. Subas que de ninguna manera guardan relación con los costos de producción, sino con un precio dolarizado que fijan las compañías. Ahora bien, no solo afectarán a la población a la hora de “llenar el tanque”, sino que además encarecerán el transporte de cargas, recalentando el precio de todos los bienes transables. Lo anterior grafica la responsabilidad directa que tiene el gobierno en el alza inflacionaria.

Mientras tanto, los pulpos petroleros que explotan los yacimientos criollos vienen haciendo un enorme negociado con la exportación, valiéndose de los altos precios internacionales. Se estima que la ventas al exterior de crudo superarán las 2 millones de toneladas al finalizar el año, duplicando los niveles del 2021. Como contrapartida, protagonizan una huelga de inversiones que se evidencia, por ejemplo, en que la producción de petróleo convencional cayó 4,3% interanual en el mes de septiembre, y, a su vez, en los últimos doce meses el crecimiento de la demanda de gasoil y naftas fue superior al crecimiento de la producción, según los datos del Instituto Argentino de Energía “General Mosconi”.

De todas maneras, los aumentos previstos no terminan de conformar a las petroleras porque no logran equiparar los beneficios obtenidos a través de la exportación. Por otra parte, es un esquema absolutamente frágil ya que una eventual devaluación de la moneda volaría por los aires todo el acuerdo de precios, ya que el precio del barril de petróleo (insumo clave en la fabricación de combustibles) se encuentra atado al dólar. Por lo tanto, es evidente que estamos en presencia de un régimen inviable, regido por el ánimo de lucro de los capitalistas del sector.

Es necesario entonces proceder a la apertura de los libros de las petroleras para evaluar los costos reales y avanzar en la nacionalización bajo control obrero de la industria hidrocarburífera, en función de orientarla al desarrollo del país y a la satisfacción de las necesidades sociales. Entre tanto, luchemos en defensa del poder adquisitivo de los trabajadores frente a las próximas subas en los combustibles.

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