Políticas
18/10/2026
El gobierno de Neuquén abre un nuevo negocio para las petroleras
Ahora es con el agua
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Como todas las acciones del gobierno de “La Neuquinidad”, una vez más tras una fachada de uso racional de los recursos, esta vez el agua, se ha montado un nuevo mecanismo de abaratamiento de costos a las empresas hidrocarburíferas.
El fracking no solo requiere cantidades siderales de arenas especiales, sino también el uso de gran cantidad de metros cúbicos de agua, que mezclada con las arenas, se inyectan a presión para producir el flujo de los hidrocarburos “atrapados” en la roca madre (de muy baja porosidad).
Esas aguas, con las correspondientes sustancias que contienen agregadas por las empresas, en gran parte vuelve a la superficie y actualmente son vueltas a enviar al subsuelo a través de pozos sumideros. Obvio, terminan contaminando las napas que en la meseta patagónica es el único agua disponible para uso humano y para que beban los animales (vacunos, chivos, ovejas, etc.).
Este hundimiento en pozos sumideros tiene un costo para las empresas.
Bajar costos no es cuidar el ambiente
En estos días se realizó en el Hilton Garden Inn Neuquén, uno de los hoteles premium de la Capital, un evento promovido por la filial en nuestro país de la ONG “sin fines de lucro” Produced Water Society (PWS) “especializada en la gestión sustentable, el tratamiento y la economía circular del agua producida en la industria hidrocarburífera”. Guillermo Aversano, su presidente del Comité Ejecutivo afirmó que se trata de “pasar del residuo al insumo”.
A pesar de la forma edulcorada con que es presentada la cuestión, se trata de un tema de fondo que es clave para las empresas: bajar costos de la mano de la "muleta" estatal.
Y es lo que ocurre. El 14/10 el diario Río Negro presentó un cálculo determinante. Ese agua dulce se usó, por ejemplo, para la hidrofractura de 23.784 pozos el año pasado en Vaca Muerta.
La provincia cobra un canon por el uso del agua de los cursos hídricos que atraviesan la meseta de Vaca Muerta ligado al pecio de combustible diesel. Dice el diario que a “ese ritmo, el canon puede tener un alto impacto en los costos. Cada etapa requiere alrededor de 1.500 m³ de agua, por lo que un pozo de 50 etapas demanda unos 75.000 m³. Con el gasoil grado 3 de YPF a unos 2.680 pesos por litro en Neuquén a fines de septiembre y el dólar oficial a 1.540, el canon ronda los 4,35 dólares por metro cúbico. Según este cálculo, para un pozo de estas características podría sumar más de 300.000 dólares al costo”.
En setiembre pasado se perforaron 42 pozos No Convencionales. Lo que da para las petroleras un costo aproximado de U$S 14 millones mensuales en concepto de canon por uso del agua dulce. Abaratarlo con “muletas” estatales es el objetivo.
Por lo tanto, cuando se afirma con bombos y platillos que ahora el agua que vuelve desde el fracking se usará para fines agrícolas (cultivos de alfalfa, vides, pistachos, etc.), el único interés en lo verde que tienen las petroleras es el del color del dólar.
El agua, el fracking y las “muletas”
La actividad hidrocarburífera mediante el método de la hidrofractura masiva tiene en Neuquén apenas un poco más de una década. Por lo que todas las normas previas referidas al uso del agua quedaron desactualizadas.
En el año 2008 se sancionó la ley N.º 2613 que modificó sustancialmente la antigua ley 899 (Código de Aguas) del año 1975. Se incorporó el artículo 110º bis que dice “El módulo de sanción será equivalente al valor del metro cúbico (m3) fijado como canon básico por uso y aprovechamiento de las aguas públicas con fines industriales”. Por supuesto no está pensado en función de la hidrofractura, sino para los casos de industrias manufactureras o uso de las riberas.
Recién en junio de este año se emitió el Decreto 792/26, que sienta algún criterio para el destino del agua que regresa a la superficie por la hidrofractura. Es precisamente la norma que arma el negocio. Porque en su artículo 5º declara “de interés provincial la formulación e implementación de proyectos hidrocarburíferos que, además de su actividad principal, incorporen esquemas de aprovechamiento complementario del agua pública captada, destinando parte del recurso autorizado a proyectos productivos, agropecuarios, forestales, industriales, ambientales. Y acto seguido por el artículo 6º otorga “incentivos o condiciones diferenciales aplicables a los proyectos previstos en el artículo precedente”.
Días antes del decreto, la Subsecretaría de Recursos Hidricos había actualizado por la Disposición 260/26 el precio por cada metro cúbico de agua utilizada para actividades de exploración y explotación hidrocarburífera. Al estar atada al precio del litro de diésel, que sufre los tarifazos constantes, congelar el precio del agua para fracking es un negocio.
Es lo que hace el decreto 792/26, que viene a morigerar (los “incentivos”) la suba en el canon por metro cúbico que estableció la Disposición y bajar así los costos de las petroleras. Que, por supuesto, como ocurre con las regalías, tributan el canon en base a sus propias declaraciones juradas bimestrales. ¿Quién controla si los volúmenes reales de agua que han utlizado se corresponden con lo declarado?.
El agua como fuente de negocios
En una provincia con inmensos lagos naturales y artificiales y ríos caudalosos, hacer negocio con el agua es una fija bajo el capitalismo. Desde las concesiones de las represas y centrales hidroeléctricas, hasta la especulación inmobiliaria en las riberas o el manejo de las reservas de agua como ha ocurrido con Mekorot en Neuquén.
Luego de décadas de estos negocios, resulta poco creíble que el gobierno se muestre preocupado por “reducción de nuevas captaciones de agua dulce” o “mejorar la sustentabilidad del uso del recurso, reducir la presión sobre fuentes públicas”, como afirma en la Disposición 260/26. Porque los “incentivos o condiciones diferenciales” que reciben las petroleras, no es para usar menos agua para la hidrofractura, sino para usar el agua que vuelve a la superficie para irrigar producciones agrícolas que ayudarán a reducir costos. Usan agua que de otra manera desechaban al subsuelo con un costo extra y la convierten en un “insumo” (como dijo el presidente de la ONG “sin fines de lucro”) para montar un negocio agrícola como negocio extra.
El caudal medio histórico del río Neuquén es de unos 300 m3/segundo. O sea que el consumo promedio de diez pozos No Convencionales, toma del río tres segundos de su caudal. Si perforan unos 70 pozos por mes eso implica una captación de 21 segundos del caudal del río. Para el caso del río Colorado, hay que considerar que su caudal promedio histórico es la mitad del río Neuquén. Los volúmenes de captación de ambos ríos son ínfimos respecto a su caudal. Por eso no es la reducción de captaciones lo que mueve al gobierno, sino bajar los costos operativos de las petroleras. Y encima abrirles un nuevo rubro de negocios: la agricultura.
El boletín oficial de prensa, NeuquénInforma del 16/10 dimensiona el negocio en curso: “A partir de ese incentivo, las empresas ya presentaron 16 proyectos de desarrollo productivo”. YPF, Vista, PAE y Shell se quedarán con las mayores parcelas de tierra para la agricultura, de acuerdo a su nivel de participación en el adelanto de regalías para rutas.
Las petroleras ganan de punta a punta. Por eso aplaudirán a rabiar al gobernador de “La Neuquinidad” el próximo lunes 19/10 cuando inaugure junto a Milei, el evento Argentina Petróleo y Gas (AOG) Patagonia 2026.

