Políticas

29/3/2022

inflación

El gobierno, la CGT y la UIA, reunidos para maniatar los reclamos salariales

Tras una reunión para discutir “sobre la inflación” se aceitan los mecanismos de contención social.

El gobierno reunido con la CGT y la UIA en una ocasión anterior.

En el día de ayer Alberto Fernández se reunió junto al jefe de Gabinete, Juan Manzur, el ministro de Economía, Martín Guzmán, el de Producción, Matías Kulfas, el de Trabajo, Claudio Moroni, Julián Domínguez por Agricultura y el canciller Santiago Cafiero con la CGT y la Unión Industrial (UIA). Por parte de la burocracia cegetista estuvieron prácticamente todos sus cabecillas, con excepción de Pablo Moyano. En tanto, entre el empresariado industrial dijeron presentes sus capitostes liderados por Funes de Rioja, quien también es el máximo dirigente de la Coordinadora de Productores de Alimentos (Copal). La cita se convocó a fines de buscar “acuerdos” en el marco de la publicitaria guerra contra la inflación, lo que en efecto se trató de un cónclave para contener los reclamos salariales y la bronca popular ante el aumento sistemático y desatado de los precios al consumidor.

Alberto Fernández había antelado esta reunión como la próxima parada de su “guerra”. Todas las fuentes coinciden en que, a decir verdad, en la reunión no se resolvió prácticamente nada en esta materia. Solo el anticipo de Guzmán a los actores involucrados de que en los próximos días los convocará nuevamente para discutir “una agenda común”. Ni definiciones ni certezas mientras las familias trabajadoras no pueden llenar el changuito. Es ilustrativo en este sentido que tanto burócratas como empresarios coincidieron en que en la base del problema estaría “la falta de confianza y perspectivas” (La Nación, 28/3). Quienes presuntamente deberían encarnar los reclamos de los trabajadores se plegan de lleno al planteo que hace el empresariado, porque la naturaleza de la reunión, en realidad, fue otra.

Esta reunión sigue en la línea del “pacto social” de sentar a la mesa a las cámaras patronales y las burocracias sindicales para sellar acuerdos espurios a la búsqueda de contener el descontento popular. Uno de los objetivos presentados era poner en tela de juicio como la escalada inflacionaria golpea sobre las paritarias, por lo que el gobierno aseguró en la reunión que habría acuerdos paritarios “libres”. Más falsedades.

En primer lugar, vale recordar que el gobierno viene intentando por todos los medios fijar un techo a la orden del 45%, tal cual ocurrió el año pasado con la meta trucha de inflación del 29%. A esta maniobra se prendió todo el arco de las burocracias sindicales, que solo reabrieron las discusiones el junio pasado ante la enorme presión de los trabajadores que vieron cómo la carestía se devoraba los aumentos. Ninguna confianza se puede depositar sobre “paritarias libres” si quienes las negocian son las direcciones burocráticas que una y otra vez firmaron acuerdos a la baja completamente de espaldas a los trabajadores, misma condición en la cual acudieron a esta reunión.

Todos estos elementos delinean la naturaleza misma de esta congregación, en la antesala de reunirse el Consejo Económico y Social. Se están sentando las bases de cómo se continúa reteniendo la bronca popular ante el avance de la pobreza y la licuación salarial con medidas de maquillaje. Mientras el presidente habla de “diablos que hacen subir la inflación” y hasta se anima de hablar de la “inflación autoconstruida” las patronales alimenticias y los supermercadistas siguen gozando de ganancias siderales contra el bolsillo obrero y popular.

Una guerra de verdad demandaría dejar de reunirse en son de conciliaciones, y abrir los libros de toda la cadena de valor de los productos alimenticios al control de los trabajadores nacionalizando a la par el comercio exterior bajo esta misma directiva. Pero, claro, el gobierno sienta antes que nada a los empresarios en la mesa chica. Este programa de transformación tendría que ser dirigido por los trabajadores, a quienes hay que garantizarles una recomposición salarial y jubilatoria genuina, pero, claro, el gobierno sienta en la mesa donde se toman las decisiones a los dirigentes de la burocracia sindical antes que a los que día a día tienen que salir a ganarse el pan. Preparémonos para enfrentar la tregua a la que nos venden mientras el fin de mes queda cada vez más lejos.