Políticas

27/12/2015|1395

El litoral bajo agua


La crecida de los ríos Iguazú, Paraná, Paraguay y Uruguay está en un ciclo claramente ascendente. Hay tres muertos  y miles de evacuados en todas las localidades, que están aisladas por completo (como Alberdi, frente a la capital formoseña, o Isla del Cerrito en el Chaco) y pérdidas enormes para los pueblos ribereños. Las crecidas se deben al alza de precipitaciones debida a la corriente del Niño. El pronóstico de un “niño Godzilla” circula entre los especialistas al menos desde principios de año; sin embargo, no se han tomado las medidas de atenuación de daños necesarias.


 


Las crecidas de los años ‘83, ‘92 y ‘98 dejaron una vasta experiencia en ese sentido. Es preciso alertar a los pobladores de todas las zonas ribereñas, prevenir sobre los niveles previstos de crecida sobre la base de estimaciones científicas, establecer vías de evacuación adecuadas y dotar a las localidades de las herramientas y maquinaria necesarias para fortalecer las defensas. Nada de eso se ha hecho. Los miles de evacuados en condiciones límite son el producto de una acción improvisada frente a una catástrofe anunciada, y la acción del Estado se limita a distribuir (insuficientes) colchones, alimentos y chapas. Las estaciones de bombeo que presentan fallas, las defensas con grietas y las fallas de infraestructura son noticia corriente y patrimonio de todos los gobiernos provinciales y también del Paraguay.


 


Excepto en zonas puntuales donde se ha inundado el corazón de los pueblos (Isla del Cerrito, Puerto Pilcomayo), la crecida golpea principalmente en las zonas urbanas que están por fuera del casco de las defensas. Pone de manifiesto las condiciones precarias de vivienda de todas las ciudades del noreste, en las cuales los asentamientos se ubican en las zonas inundables. Los suelos saturados ayudan a que barrios enteros se transformen en lagunas.


 


Lo peor, sin embargo, podría estar por venir. Ocurre que, de continuar la crecida, pondrá a prueba fuertemente las defensas que protegen los cascos céntricos de las principales ciudades. En esta eventualidad, para Resistencia, estaríamos frente a una catástrofe de las dimensiones de las grandes inundaciones de los ’80 y los ’90. El Estado no ha tomado ninguna prevención frente a esta eventualidad.


 


Frente a este cuadro, va asomando una movilización popular. Los piquetes por ayuda se han generalizado en Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones. Levantamos un programa: la reubicación inmediata en zonas altas, la defensa del derecho a la vivienda, la indemnización por daños y la asignación de todos los recursos del Estado para paliar daños y proteger la infraestructura de defensa.


 


Desde el Partido Obrero Chaco, convocamos a la ciudadanía de Resistencia y alrededores a solidarizarse con los damnificados por las inundaciones.


A partir del domingo 27 de diciembre, desde las 10 de la mañana, recibiremos donaciones (ropa, alimentos no perecederos, agua mineral, elementos de limpieza, etc.) en nuestro local partidario de Brown 81.