07/06/2001 | 709

El negocio del mobiliario urbano y el futuro de nuestra fuente de trabajo

Compañeros de Talleres:


Apelo a este método de «carta abierta» para alertar sobre un tema que entiendo puede afectar gravemente el futuro de nuestra fuente de trabajo. El tema en cuestión es el gran negocio del «mobiliario urbano», que pronto saldrá a licitación.


El negocio en cuestión es de tal magnitud, que ha sido una de las preocupaciones centrales del Ejecutivo del GCBA (Ibarra), la Legislatura, la embajada yanqui, empresarios franceses, etc. Sobre todo esto los medios han informado abundantemente (en la pizarra que está a la entrada del taller, hay una especie de afiche con recortes ampliados del diario La Nación que informan sobre el tema, y está allí desde hace una semana). Según lo que allí se informa, lo que sale a licitación son refugios para colectivos, barandas de protección, señalización de calles y avenidas, etc.; en resumen, todo lo que se produce en nuestro taller (y en Zubiría).


Sobre este tema ya se ha producido una crisis importante en el GCBA, también ampliamente informada y que en resumen consiste en lo siguiente: por iniciativa del Ejecutivo, la Legislatura aprobó la ley 590 de «Compre Nacional» (con la única oposición del diputado Altamira). Esta ley otorgaba a las empresas «nacionales» una ventaja que consistía en aceptarles un sobreprecio de un 5% sobre el mejor precio resultante de una licitación para bienes y servicios solicitada por el GCBA. Este 5% significa un incremento de 50 millones de pesos en los gastos anuales del GCBA, mientras para los trabajadores municipales no hay un mango. Se puede entender entonces la enorme alegría de las cámaras patronales «nacionales» que quedó claramente expresada en los afiches que inundaron la ciudad, saludando la ley del «Compre Nacional».


Pero como el negocio es «gordo», el embajador yanqui en nuestro país, James Walsh, protestó frente a Ibarra porque la ley 590 «discriminaba» a las empresas de su país. Lo mismo hicieron los empresarios franceses cuando Ibarra recientemente visitó Francia. En menos de lo que canta un gallo, la ley 590 fue modificada a pedido de yanquis y franceses, el 24/5 en la Legislatura, con el voto de 32 diputados (ver La Nación, 25/5).


Los trabajadores municipales o la mano de obra municipal no figura en ninguna de estas «iniciativas» y es evidente que nos van a sacrificar como a corderos. Nos tiene que llamar la atención que frente a un tema sobre el cual, como vemos, ha opinado y actuado (y presionado) todo el mundo, nadie nos haya alertado o informado, a quienes trabajamos en Talleres, que podemos ser las primeras víctimas de estos negocios.


Lo que de aquí se desprende es que nos tendremos que movilizar en defensa de nuestra fuente de trabajo, informando a la opinión pública y a los contribuyentes que todos esos trabajos podemos realizarnos nosotros, a un costo infinitamente menor a las cifras que andan en danza. Nuestra acción inmediata tiene que ser está y, por supuesto, nuestro sindicato (Sutecba) tiene que pronunciarse por la defensa incondicional de nuestra fuente de trabajo.


Entiendo que queda completamente claro que tenemos que unificar el taller alrededor de este reclamo y realizar una inmediata asamblea que delibere sobre esta gravísima situación.

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