17/08/2017 | 1470

El nuevo escenario de la lucha política


En la provincia quedaron cinco fuerzas en carrera y el FIT es una de ellas. En un escenario nacional marcado por la crisis del peronismo, la provincia no es la excepción, pero la paridad entre el gobierno y Cristina Kirchner nos planteará un desafío excepcional.


 


El punto de partida es un voto al FIT que supera las Paso 2015 y algo inferior a las de 2013, medido en la categoría diputados nacionales. Tuvimos un voto homogéneo entre senador y las demás categorías. Lo mismo vale para la provincia en su extensión: hemos superado el piso en 85 distritos (30 más que en 2015). Aunque el voto es más fuerte en el conurbano no cae demasiado en el interior bonaerense. Con picos del 5% en La Plata y Ensenada, y del 4,6% en una zona industrial golpeada como Baradero, hemos tenido leves caídas en el primer cordón de clase media como Vicente López, lo que ha sido compensado con creces en otros distritos más obreros. 


 


En La Matanza, laboratorio político para la penetración y desarrollo de un partido obrero y socialista como el nuestro, el 3,84% es superior a 2015, aunque no termina de reflejar el desarrollo político y militante del PO. Realizamos un acto con 600 personas y casi duplicamos la fiscalización de las definitivas de 2015. En otros grandes distritos como Quilmes y Lomas de Zamora sostuvimos un 4%, con mejores resultados en las zonas obreras que en el pasado.


 


El porcentaje de la primera sección electoral, arriba del 4% es apenas inferior al de la tercera, lo que está basado en la penetración fabril, especialmente en los cordones industriales de la zona norte.


 


Interior bonaerense


 


En el interior agrario, donde la votación de Cambiemos fue dominante, la línea defensiva del voto al FIT fue sostenida por el trabajo político militante y las listas locales que el PO, particularmente, ha desarrollado en toda la provincia. Al punto que el mayor porcentaje de toda la provincia lo tenemos en Puán con el 6,54%, una zona agraria marginal. Pero en otro distrito como Pringles tuvimos un 4,73% y en Ayacucho, el 5,37%. En Laprida, donde nos presentamos por primera vez, obtuvimos un 4,15%. Las buenas campañas con candidatos de los trabajadores y la estructuración de un trabajo, nos han dado un voto entre los trabajadores rurales, estatales, docentes y municipales. Estos últimos protagonizan procesos de lucha en toda la provincia y se desarrolla un fuerte movimiento de cuestionamiento a las burocracias asociadas a los intendentes, los verdugos del trabajador municipal, cuyo básico no alcanza el salario mínimo en casi ningún distrito.


 


En Bahía Blanca, el 4,19% no se ajusta a las expectativas previas y a la instalación del candidato a primer concejal, Néstor Conte. Pero hacia octubre, las posibilidades de progreso son enormes, porque se ha derrumbado el falso progresismo que fue fuerte en Bahía, tanto por el lado de los Linares, alineados con Stolbizer -gran perdedora bonaerense-, como por el lado de Integración Ciudadana, un vecinalismo que terminó asimilado a Cambiemos.


En distritos importantes de la Segunda Sección, los porcentajes apenas superiores al 2% en ciudades como San Nicolás y Pergamino, marcan una asignatura pendiente de nuestro trabajo político, pero superamos el 3% en Salto, de fuerte concentración industrial, además de agraria. También progresamos porcentualmente en Ramallo con un destacado activista ambiental a la cabeza de la lista.


 


En la costa superamos el 3% en General Pueyrredón (Mar del Plata) y en Madariaga, ligada a Gessell, donde hemos ganado la seccional del Suteba.


 


El PO es el partido político de izquierda de mayor desarrollo en la provincia y el FIT su clara referencia política de izquierda. La gran campaña de Romina Del Plá aportó una fuerte novedad.


 


Lo que viene


 


El fraude informativo oficial nos priva de saber quién ganó en la provincia, al menos por diez días. Pero Cristina no obtuvo la victoria esperada y Cambiemos sacó más de lo previsto. Se puso de manifiesto el apoyo de la burguesía al gobierno y en particular de la burguesía agraria. Vidal impuso el discurso de las “mafias”, explotando la corrupción kirchnerista y el “no volver atrás”, y ocultando sus renovados compromisos con las mafias de la Bonaerense, primero con Bressi y ahora con Perroni. El kirchnerismo pagó caro no sólo la memoria de su gestión, sino también el papel de socio del ajuste en el Congreso, en las provincias -con Alicia Kirchner a la cabeza- y la campaña “light” de la ex presidenta.


 


Nuestra personalidad política estuvo como nunca asociada a las difíciles luchas de la clase obrera, aisladas y entregadas por la burocracia sindical: la huelga docente, las ocupaciones de AGR-Clarín y Pepsico, la huelga de Ingredion de 35 días en Baradero y Chacabuco, los piquetes de Cresta Roja, así como las colosales movilizaciones del Polo Obrero y por el salario mínimo. La derecha explotó la frustración de estos movimientos para imponer el discurso del “orden”, encubriendo su fracaso económico en todos los frentes. Llegó al extremo de responsabilizar a la izquierda de los cierres fabriles. 


 


El derrumbe de “la avenida del medio” es un dato político relevante. Los tres intendentes que apoyaron a Randazzo perdieron sus distritos y Massa ganó sólo en Tigre por centésimas. Han sido socios parlamentarios del macrismo y así les fue. El voto fue a la versión original, y los centroizquierdistas que lo apoyaron quedaron al borde de la extinción. El Frente de Izquierda no sólo sumó a Poder Popular a sus listas, también tuvo el apoyo de sectores del Frente Popular Darío Santillán, a quienes convocaremos a un debate interno que conduzca a un apoyo activo a la lucha que se viene.


 


En la campaña hacia octubre vamos a contrastar nuestros planteos con los de las variantes capitalistas en todos los aspectos de la agenda nacional. Vamos a denunciar la asociación macrista-kirchnerista en la corrupción sistémica de la patria contratista, así como la entrega de las burocracias sindicales y su connivencia con las reformas antilaborales que se preparan.


 


Vamos hacia octubre por un crecimiento político y electoral, al calor de la crisis y las luchas populares que sobrevendrán antes y después de octubre. Convocaremos, desde luego, el voto de izquierda, pero también de los luchadores de ATE o judiciales, más allá de las filas del clasismo a todos los sectores combativos del movimiento obrero, y trabajaremos la base obrera y popular de todos los sectores, desde el macrismo al kirchnerismo. Desde este lugar vamos por el ingreso de Nicolás Del Caño y Romina Del Plá, y de Guillermo Kane a la Legislatura. Vamos a  batallar en el FIT por el método del frente único y reclamaremos el debate entre los cinco candidatos a senadores por la provincia.