17/09/1999 | 642

El piloto es la víctima, no el responsable

Muy ‘convenientemente’, la desgrabación de la ‘caja negra’ del avión de Lapa que se estrelló en Aeroparque ha encontrado que la causa del accidente habría sido que el piloto y el copiloto no prestaron atención a una alarma que les indicaba que los sistemas de alerones no estaban configurados en posición correcta para despegar.


El ‘hallazgo’ de que los responsables de la catástrofe son el piloto y el copiloto es muy ‘conveniente’. Y no sólo porque ambos están muertos y no pueden defenderse sino porque hace recaer la culpabilidad sobre los trabajadores.


¿Pero acaso es responsabilidad de los pilotos…


• que los aviones de Lapa volaran habitualmente con fallas mecánicas, como ocurrió entre febrero y marzo con la aeronave LVYBS, como revela Clarín, del 12/9?


• que se produjeran varios accidentes menores y cancelaciones imprevistas de vuelos antes y después del accidente, como la rotura del parabrisas de un avión en vuelo poco después de la catástrofe de Aeroparque?


• que Lapa hubiera tercerizado el mantenimiento y reducido sustancialmente la dotación de personal técnico? ¿O que Lapa despidiera al personal técnico más experimentado porque era ‘caro’?


• que Lapa tenga aviones de 30 años de antigüedad que siguen volando mucho más allá del límite de su vida útil?


• que la empresa ejerciera presiones brutales sobre los pilotos, obligándolos a volar en cualquier circunstancia climática y en cualquier condición de seguridad? Esto fue denunciado por las azafatas y por el ex piloto Enrique Piñeyro, obligado a renunciar por sus denuncias (Clarín, 5/9).


• que el funcionamiento del radar del avión que se estrelló fuera defectuoso (Página 12, 5/9)?


• que Lapa pasara por alto las numerosas denuncias de los sindicatos de pilotos, azafatas y técnicos acerca de las graves consecuencias que acarrearía la ‘reducción de costos’ en el mantenimiento de las aeronaves?


Los pilotos, así como las azafatas y los mecánicos, son las víctimas de este brutal sistema de explotación. Se los culpa para encubrir el carácter criminal del proceso privatizador.


Para que toda la verdad salga a la luz, es necesaria una comisión investigadora de los sindicatos y de las víctimas del accidente.

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