08/10/1998 | 603

El presupuesto de un gobierno en bancarrota

El Presupuesto para 1999 es una nueva radiografía del parasitismo y de la usura. Está previsto que Argentina pague 7.800 millones de dólares por los intereses de la deuda pública. Esta cifra equivale al 27% de la recaudación impositiva y supera los gastos previstos en Educación, Salud y Ciencia y Técnica.


Aún así, estos 7.800 millones fueron calculados antes de la crisis rusa. Desde entonces, las tasas de interés volvieron a subir, por lo que fácilmente el pago real de intereses, en 1999, puede superar los 8.500 millones. De esta manera, una tercera parte del Presupuesto se lo llevan los intereses.


«Los intereses de la deuda pública no hacen sino aumentar. En 1994 fueron de 3.221 millones. Esto significa que sólo en 5 años aumentó el 142%, lo que representa una suba acumulativa del 20% anual» (Clarín, 18/9).


La contrapartida de esos intereses en aumento son nuevos impuestos al consumo, la postergación del pago de las sentencias a los jubilados, el mantenimiento del congelamiento salarial y de las jubilaciones.


Déficit


Aunque el gobierno y la Alianza digan que hay que mantener el equilibrio fiscal, la Argentina tiene un déficit fiscal del orden de los 6.000 millones de dólares anuales. Aunque todos los años bajen el gasto público, el desequilibrio fiscal es un rasgo permanente que se alimenta de la deuda pública en aumento y de los subsidios a los capitalistas, por medio de la rebaja de los aportes patronales y la tolerancia con la evasión y el trabajo en negro, y a los exportadores, a través de la devolución de impuestos y los reintegros.


El Presupuesto de 1998 había previsto un déficit de 3.500 millones. Pero con dos condiciones: que no aumentara la tasa de interés internacional y con la venta del Banco Hipotecario. Las tasas subieron, por lo que este año se pagarían más de 700 millones en intereses adicionales. La privatización del Hipotecario, que se pasó para 1999, estaba prevista en 1.500 millones.


Ahora, el gobierno prevé que el déficit baje a 3.600 millones, sobre la base de privatizar el Hipotecario, del pago de 1.000 millones más en intereses y aumentar la recaudación. Pero, por la crisis económica, la recaudación está cayendo, por la venta del Hipotecario obtendría la mitad de lo previsto y los intereses subirían por lo menos en 1.500 millones.


Un ejemplo es el nuevo bono que emitiría el gobierno para que lo compren las AFJP a una tasa del 13% anual, cuando antes de la crisis rusa esa tasa estaba en el 7%. Así, el gobierno les cedió a las AFJP la recaudación de los aportes previsionales, para pedirles prestada esa plata al 13% por año; una clara intermediación parasitaria y usurera.


A raíz de esto, el gobierno se prepara para darles un zarpazo a las provincias, modificando la coparticipación federal de tal manera de birlarles una parte mayor de los impuestos que se coparticipan.


Por todo esto es que el Presupuesto de 1999 es un grito de guerra contra las provincias, contra los jubilados, contra el movimiento obrero y de subordinación a los acreedores extranjeros y a los capitalistas nativos, en especial los grandes pulpos exportadores.

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